Ubisoft acaba de confirmar que su juego estrella para estas Navidades, con permiso de Asassin’s Creed IV: Black Flag, se retrasa hasta finales de año fiscal, es decir, a marzo de 2014 como tarde. Esta noticia supone un duro golpe para todos aquellos que -como los que esto escriben- tenían dudas de incorporarse a la next-gen de la mano de Aiden y su hackeo por toda la ciudad de Chicago. Al parecer, eso va a tener que esperar.

En medio de una intensa polémica desde su espectacular puesta en escena, en el E3 del pasado 2012, el juego ha ido sufriendo notables bajones gráficos en cada nueva aparición, lo que llenó de sospechas un desarrollo que hace solo unos días sufría un duro golpe al reconocerse que el juego no iría a 60 fps y que tampoco lo haría a 1080p en las consolas de próxima generación.

Entre unas cosas y otras, las declaraciones de Ubisoft en su blog ofrecen un ejemplar ramillete de tópicos: «Nuestra ambición desde el principio con Watchdogs ha sido la de crear algo que incluya todo lo que querríamos ver en la próxima generación de juegos. Es con esto en mente que hemos tomado la difícil decisión de retrasar su lanzamiento hasta la primavera de 2014. Sabemos que muchos de vosotros os estaréis preguntando: ¿Por qué? Hemos tenido problemas a la hora de decidir el retraso del juego. Pero desde el principio, hemos adoptado la actitud de no comprometernos con la calidad. A medida que nos acercamos al estreno, mientras todas las piezas del puzzle estaban colocándose en nuestro último empuje hacia la finalización, quedó claro para nosotros que necesitábamos un tiempo extra para pulir y refinar cada detalle, para poder entregar una memorable y excepcional experiencia»

Es decir, que el juego no estaba acabado. Lamentamos tener que decirlo así de crudo, pero menuda decepción nos acabamos de llevar…