Cuando hace ya dos largos años analicé A Thief’s End, la cuarta entrega de las aventuras de Nathan Drake, concluía diciendo que Uncharted 4, aunque es más que bienvenido al catálogo de Playstation 4 y tiene delirios de madurez narrativa, es una excepción a esa ejemplar trayectoria y juega en un terreno demasiado conservador y cómodo para ponerlo en la cima, no ya de la generación, sino de su propia franquicia, donde yo creo que Among Thieves sigue reinando con comodidad”.

Algo muy parecido, aunque con un punto mayor de gravedad y preocupación, cabe añadir con Lost Legacy, una suerte de mezclar en distintas proporciones un poco de expansión / DLC / secuela / Spin Off de la última aventura de Nathan Drake. Esta vez sin el héroe a los mandos del timón, pero con Chloe Frazer (coprotagonista de Among Thieves) y Nadine Ross (villana salvable de A Thief’s End) como estrellas de la función, la aventura nos traslada a India y a las misteriosas ruinas de Halebidu, en busca del clásico mcguffin que da pie a toda la historia, en este caso, un colmillo de una divinidad llamada Ganesh.

En principio, Lost Legacy tenía mucho a su favor. Un motor gráfico lleno de assets sólidos, a los que la división menor de Naughty Dog (la otra está enfrascada en The Last of Us Part II) ha dotado de personalidad propia, llena de referencias a la cultura, arqueología y mitología india. Es, junto con la recreación de paisajes y animales, lo mejor del juego a nivel gráfico, y también lo menos “meritorio”, desde el momento en el que se apoya en una base ya creada. Da gusto, en cualquier caso, recorrer las selvas, tumbas y palacios ocultos del juego, y deleitarse con unos paisajes que, sin sorprender como lo hizo ya la cuarta entrega en su momento, permiten recrearse con detalle (de ahí el modo foto que, insertado en el juego como coleccionable más, trivializa un poco la historia).

La estructura del juego es bastante clásica y lineal en cuanto a su desarrollo, comenzando por un inicio algo más frío de lo que me esperaba. Lost Legacy es por encima de todo una historia de amistad y compañerismo, como en el fondo lo eran también los juegos anteriores, con la diferencia de que aquí la pareja la forma una improbable dupla formada por dos personajes que, francamente, no pegan demasiado. Es encomiable el esfuerzo de los guionistas por dotarlos de momentos de crecimiento en este vínculo que se va formando a lo largo del juego, pero en general me parece un aspecto fallido que, como tantas otras cosas relacionadas con el título, desembocan en un final de traca y feria bastante poco digno para tratarse del nivel de exigencia de este estudio. Solo de pensar en las conversaciones de Joel y Ellie en The Last of Us, o del mismo Drake con su hermano en la última entrega (menuda conversación en la ciudad de las piratas, qué recuerdos), los chuscos díálogos entre estas dos aventureras que nos ocupan ahora, con topicazos a papás ausentes y a caracteres fuertes y decididos, por no hablar de algunas bromas forzadísimas, es para echarse a llorar.

(AViSO DE SPOILER en adelante)

Lost Legacy naufraga principalmente, pero no solo, a nivel de una historia que va claramente de más a menos (siendo ese “más” muy relativo, ojo), cuando a los clásicos tópicos de la saga (buscamos el mcguffin hasta que parece que sí pero que no, y vuelta a empezar, una y otra vez, o los convenientes villanos de ese ejército de malos a los que acribillamos cual alegres genocidas), se unen otros que hasta ahora, por fortuna, eran desconocidos. Únicamente la parte central del juego, sin duda para la que fue concebido todo esto, se salva, con esa libre exploración de un terreno amplio con diferentes templos que podemos recorrer a nuestro antojo y libertad. A partir de ahí, todo el tramo de acción final es lamentable, especialmente la secuencia del tren y de la bomba, que no hay por dónde cogerla, así como a ese Asav que hace las funciones de villano y al que, sinceramente, lo de ser de opereta se le queda corto. La aparición de Sam Drake, ya para terminar, se la deberían haber ahorrado. Es aparecer el hombre y todo el trabajo de construcción de personajes, con todo lo pobre que se quiera, se va literalmente al traste. Una lástima.

A nivel de mecánicas, hay muy poco que decir sobre el juego, más allá de la insistencia en las dichosas cajas fuertes, cerraduras o similares, que es tan lenta como fastidiosa, y que rompe permanentemente el ritmo de juego. Lo demás es lo que ya sabemos: ir de A a B, puzzles muy mal dosificados (y con un ingenio bastante pobre viniendo de donde venimos, la verdad), las obligadas secuencias de saltos, escaladas y acción con las convenientes coberturas que se ven a kilómetros de distancia.

Es tal la sensación de déja vù con este juego, tal la fatiga que produce jugar siempre a lo mismo, con esa estructura que ya también parece obligada de ir con alguien dándonos la paliza permanentemente para que nos sintamos acompañados en todo momento porque sí (no porque la historia lo exija, como sí ocurría en The Last of Us, por ejemplo), hace que Lost Legacy incurra en todos y cada uno de los fallos de Uncharted 4 pero los intensifique por varios motivos: porque sus personajes no tienen la misma personalidad ni carisma, se ponga como se ponga el respetable por decir algo así, porque la gente que está al cargo de sus diálogos ha hecho un trabajo nefasto, y porque en todo momento tenemos la sensación de estar jugando a lo mismo, pero peor: niveles mal diseñados y torpes en su ejecución, fallos de mecánicas inexplicables, tosquedad en algunos controles en el peor de los momentos posibles, y una simpleza en los planteamientos de las fases de saltos o puzzles que claman al cielo. Si esto a nivel de historia es un disparate, a nivel de mecánicas sencillamente no hay por dónde cogerlo, se mire como se mire.

Entiendo que la intención de sus creadores era buena: ofrecer un poco más de Uncharted a aquellos jugadores que no hayan conocido la trilogía original, permitir respirar un poco la franquicia de su cansado héroe principal, abrir la historia a nuevos territorios… todo eso está muy bien, pero al margen de que los dos primeros resultados no se sostienen, aquí de nuevos territorios, nada de nada. Lost Legacy es un ejercicio de juego trillado ejemplar, refrito de ideas y situaciones (lo del tren es de antología del autoplagio de la peor calaña), es como ese hijo incapaz de estar a la altura de sus mayores y más incapaz aún de desarrollar una personalidad propia. Yo sí creo que la historia daba para hacer que Chloe y Nadine se reivindicaran como heroínas dentro del videojuego, pero después de este desbarajuste, veo realmente difícil que haya gana alguna de que protagonicen su propia sub-saga, como se sugiere, amenazadoramente, casi, al final del título.

Por lo menos, la duración del juego no se va más allá de las 7/8 horas, a poca pericia que se tenga, y siempre está el multijugador online para aquellos que consideren que la ensalada de tiros es lo mejor de estos juegos, que gustos habrá para todos. Hacía tiempo que no jugaba a un título con tantas ganas de ponerle punto y final, y no porque sea malo en sí mismo. Tiene buenos momentos, aunque escasos, y de no existir una franquicia anterior me hubiera sorprendido mucho. El problema de Lost Legacy es que de perdido ese legado, nada de nada: está realmente vivo, y precisamente por eso todo lo que pasa aquí pesa, mucho, y para mal, dejando a este juego siempre en el último lugar de una saga que se remonta a más de una década de muchos éxitos, y que la hace ir siempre al borde del abismo de lo extremadamente repetitivo, conocido y manoseado.

Es una lástima, y aquí lo digo con total sinceridad, que Naughty Dog insista en esta fórmula, que ya debía haber finiquitado más que de sobra con la cuarta entrega. Entiendo que Sony quiera hacer caja y que a fin de cuentas esta gente tiene su pagador, pero solo de pensar en que todo el esfuerzo de personal, recursos y tiempo se podía haber dedicado en proyectos nuevos de esta compañía (para mí la mejor del momento, sin duda), o en lo que podrían haber contribuido para hacer de The Last of Us Part II una maravilla aún mayor de la que pinta de aquí a uno o dos años, es para echarse a llorar.

Lost Legacy puede gustar a los muy, muy fans de la saga Uncharted, si es que todavía tienen ganas de más fórmula. No van a encontrar aquí nada, absolutamente nada nuevo respecto a los juegos anteriores, y se desenvolverán en todo momento por el terreno de la más absoluta intrascendencia. Puede que en algún momento del juego, en mitad de esos saltos o tiros sin demasiado sentido, estos mismos jugadores se den cuenta de que aquí faltan muchas cosas.

Y no, la principal de ellas no es Nathan Drake, sino la originalidad.

Cuando hace ya dos largos años analicé A Thief's End, la cuarta entrega de las aventuras de Nathan Drake, concluía diciendo que "Uncharted 4, aunque es más que bienvenido al catálogo de Playstation 4 y tiene delirios de madurez narrativa, es una excepción a esa ejemplar trayectoria y juega en un terreno demasiado conservador y cómodo para ponerlo en la cima, no ya de la generación, sino de su propia franquicia, donde yo creo que Among Thieves sigue reinando con comodidad". Algo muy parecido, aunque con un punto mayor de gravedad y preocupación, cabe añadir con Lost Legacy, una suerte de mezclar en distintas proporciones un poco de expansión / DLC / secuela / Spin Off de la última aventura de Nathan Drake. Esta vez sin el héroe a los mandos del timón, pero con Chloe Frazer (coprotagonista de Among Thieves) y Nadine Ross (villana salvable de A Thief's End) como estrellas de la función, la aventura nos traslada a India y a las misteriosas ruinas de Halebidu, en busca del clásico mcguffin que da pie a toda la historia, en este caso, un colmillo de una divinidad llamada Ganesh. En principio, Lost Legacy tenía mucho a su favor. Un motor gráfico lleno de assets sólidos, a los que la división menor de Naughty Dog (la otra está enfrascada en The Last of Us Part II) ha dotado de personalidad propia, llena de referencias a la cultura, arqueología y mitología india. Es, junto con la recreación de paisajes y animales, lo mejor del juego a nivel gráfico, y también lo menos "meritorio", desde el momento en el que se apoya en una base ya creada. Da gusto, en cualquier caso, recorrer las selvas, tumbas y palacios ocultos del juego, y deleitarse con unos paisajes que, sin sorprender como lo hizo ya la cuarta entrega en su momento, permiten recrearse con detalle (de ahí el modo foto que, insertado en el juego como coleccionable más, trivializa un poco la historia). La estructura del juego es bastante clásica y lineal en cuanto a su desarrollo, comenzando por un inicio algo más frío de lo que me esperaba. Lost Legacy es por encima de todo una historia de amistad y compañerismo, como en el fondo lo eran también los juegos anteriores, con la diferencia de que aquí la pareja la forma una improbable dupla formada por dos personajes que, francamente, no pegan demasiado. Es encomiable el esfuerzo de los guionistas por dotarlos de momentos de crecimiento en este vínculo que se va formando a lo largo del juego, pero en general me parece un aspecto fallido que, como tantas otras cosas relacionadas con el título, desembocan en un final de traca y feria bastante poco digno para tratarse del nivel de exigencia de este estudio. Solo de pensar en las conversaciones de Joel y Ellie en The Last of Us, o del mismo Drake con su hermano en la última entrega (menuda conversación en la ciudad de las piratas, qué recuerdos), los chuscos díálogos…
Valoración Global - 40%

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Si ya Uncharted 4, con todo lo grande que era, incurría demasiadas veces en el "ya visto, ya conocido", lo mismo se puede decir de este Lost Legacy, pero corregido y aumentado a niveles inauditos y con un final lamentable. Se trata de un DLC glorificado a más no poder, a un precio de escándalo, con el que Naughty Dog se permite un lujo tan entretenido y espectacular como flojo, intrascendente y, lo peor, repetitivo respecto a una saga que ya no da más de sí, y que deben dejar descansar en paz. Ya no es solo que sea innecesario, es que por muchos motivos estamos ante la peor entrega, y con diferencia, de todas la de su saga, que no necesitaba de esta ni de más continuaciones o spin offs, o lo que quiera que sea esto.

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