Después del pasado Nintendo Direct, y al margen de otras consideraciones sobre las que volveré en otra entrada acerca del estado de Wii U, 3DS y los anuncios que allí se hicieron, me gustaría destacar todo lo que allí se dijo, que fue poco pero importante, sobre Zelda y sus futuras entregas para 2016. En primer lugar, y como todos seguramente sabréis ya, se anunció el lanzamiento en HD de Twilight Princess para Wii U, que saldrá el 4 de marzo con una figura Amiibo que representa a Midna subida a lomos de Link Lobo. Por otra parte, se confirmó que Zelda Wii U, o como finalmente se llame, será lanzado para esta consola en 2016. No se dijo nada de que hubiera planeada una versión para NX, entre otras cosas porque nada se dijo de NX (que yo cada día veo más lejos que se vaya a lanzar realmente en 2016, como todo el mundo afirma muy convencido).

Respecto al primer anuncio, que ya se venía rumoreando en foros, webs y redes sociales desde hacía días, no puedo más que celebrar que se ponga al día una entrega tan excelente como Twilight Princess. Al igual que ocurrió en su momento con Wind Waker, considero que todas las entregas de esta saga merecen ponerse al día y vestirse con las mejores galas posibles para que no quede un solo poseedor de Wii U (o del sistema del momento de Nintendo) que no las conozca.

Twilight Princess se encuentra, además, en una situación algo incómoda dentro de la franquicia. Parece que por no tener la mística de A Link to the Past, la maestría y genialidad de Ocarina of Time o el encanto deslumbrante de Wind Waker, tanto este título como el más reciente Skyward Sword han quedado condenados a un cierto y relativo olvido. Las mayores críticas que se escucharon en su momento fue que al juego le faltaba alma y le sobraban espacios vacíos, además de tener un arsenal excesivo con objetos que empleábamos apenas una o dos veces en todo el juego. Y, sin embargo, Twilight Princess era justo el Zelda que los fans llevaban pidiendo a gritos desde que se mostró aquella demo técnica de Gamecube en el Space World de 2000, un Zelda fotorrealista que continuase de manera coherente la línea de Ocarina of Time a nivel visual.

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Wind Waker es una obra maestra, que el tiempo está poniendo cada vez más en su sitio, pero hay dos aspectos que a mí siempre me echaron un poco para atrás de este juego: su tono excesivamente infantil y, sobre todo, lo tedioso de la navegación marítima tras haber transcurrido un tercio del juego. Entiendo que son dos valoraciones muy personales, pero que me hicieron agradecer como agua de mayo que llegara Twilight Princess, pues ambos aspectos los cortaba de raíz: el tono, tanto visual como argumental, era bastante más adulto (dentro de los cánones de la saga, entiéndase), y se dejaba de aguas infinitas para transportarnos a un territorio enorme por explorar a caballo. Recuperar a Epona, en aquella versión que nos permitía combatir a espadazo limpio contra todo tipo de rivales desde la montura, es algo que con bastante sabiduría ha vuelto a hacer Nintendo en este Zelda Wii U del que apenas pudimos contemplar una escena de 20 segundos de Link a caballo, precisamente.

Las muchas virtudes de Twilight Princess (no puedo evitar mencionar los jefes finales, algunos de ellos entre lo mejor que se ha visto jamás en la saga), se vieron algo oscurecidas por una acogida más bien tibia, a lo que no ayudó el salir para GameCube y para Wii al mismo tiempo. El juego había sido desarrollado para la primera, pero apenas se pusieron unidades a la venta en Europa para no perjudicar las ventas de Wii. Sin embargo, la versión de GameCube es la buena, la que mantiene a Link zurdo y al mapa tal y como fue concebido, ya que para Wii se decidió invertirlo todo y permitir así que la mayor parte de jugadores, diestros, pudieran disfrutar de la aventura de forma más cómoda. Sin embargo, el sistema de control no era nada preciso y se notaba demasiado en pañales, por lo que no terminó de convencer a la masa de usuarios más acérrimos, que hubieran preferido un control más tradicional.

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Entiendo que la versión que saldrá para Wii U no tendrá ese control por movimiento bastante desastroso de la versión de Wii, y que recuperará tanto el mapa como el control de Gamecube con las adaptaciones al mando de control de Wii U que ya vimos en Wind Waker HD. En cualquier caso, Nintendo no ha confirmado nada, limitándose a afirmar que “no se tratará simplemente de una versión más bonita del juego sin más”.

Al margen de eso, la otra gran noticia es que Zelda Wii U sale, en principio, solo para Wii U, y que lo hará a lo largo de 2016, sin especificar una fecha. El hecho de colocar la versión HD de Twilight Princess en marzo, a finales de año fiscal, invita a pensar en que la próxima aventura de Link llegará casi con toda seguridad para Navidades de 2016. Siendo esto así, y con el lanzamiento también de ese Starfox que no parece nunca terminar de tener mejor aspecto, parece que Nintendo tiene un 2016 algo más sólido que este 2015 que ya termina. ¿Tiene sentido lanzar un nuevo sistema, NX o como finalmente se llame, coincidiendo con el lanzamiento del que quizá sea el título más importante para Wii U en su corta historia? Yo, sinceramente, no lo creo.

Hay voces que opinan que puede ocurrir como en su día, irónicamente, sucedió con Twlight Princess, que salió el mismo día para Gamecube y Wii. Acompañar una consola con un Zelda de lanzamiento es sin duda tentador, pero yo no puedo evitar pensar que muchos jugadores de Wii U se sentirán defraudados si el mismo día Nintendo pone a la venta dos versiones, con una de ellas claramente superior. Recordemos que, en el fondo, Wii no mejoraba demasiado a nivel técnico a Gamecube, y que con las diferencias de la inversión y el control se trataba en esencia del mismo juego. Todavía no se sabe nada de la nueva consola de Nintendo, por lo que aventurar posibilidades es arriesgado.

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El propio Link nos da otra clave: Skyward Sword fue lanzado en Navidades de 2011 coincidiendo con el 25 aniversario de la franquicia. Llegó en el ocaso de una Wii que agonizaba, pero que aún aguantó ese año entre otras cosas por la aparición de un elfo que le dio vida a un catálogo ya moribundo. El juego había sido diseñado específicamente para Wii y su motion control plus, sencillamente no tenía ningún sentido haber hecho una versión para Wii U, o lanzar Wii U ese mismo año. Nintendo sacó su nueva consola un año después, justo en las navidades de 2012. Sería curioso y, también, bastante probable, que ahora, coincidiendo con el 30 aniversario de esta saga que parece perdida en el tiempo con tanto remake, aniversario y homenaje, repitiera la misma historia del ciclo anterior: llegada de Zelda como gran bombazo final de una consola en su final de ciclo, y renovación de ilusiones para el siguiente año.

Lo que no puedo evitar es preguntarme por qué, a estas alturas del desarrollo, no sabemos gran cosa todavía de Zelda Wii U. Mi miedo es que esté mucho más verde de lo que se quiere reconocer, algo que viendo lo que ocurre con Starfox me lleva a plantearme seriamente si Nintendo, incapaz de seguir el ritmo de la actual generación, va a estar tan adelantada ya con esa nueva consola. Demasiadas dudas y muy pocas respuestas, por desgracia.

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