El pasado jueves, Sony (de nuevo) desveló en su segundo State of Play que el remake de Final Fantasy VII sigue en proceso de desarrollo tras prácticamente cuatro años sin saber de él (lo último que supimos fue aquel lejano tráiler de 2015, sí, el mismo donde se anunciaron también el ya lanzado The Last Guardian y el (veremos) previsto para este verano Shenmue III). Square dejaba ver al final del teaser tráiler que se sabrá más en el E3.

Hay una evidente mejora técnica entre lo que se vio en 2015 y lo de ahora, lo que ha levantado esperanzas de ver un auténtico juegazo por parte de muchos fans, entre ellos no pocos nostálgicos que lo jugaron en su momento, allá por 1997. Y es aquí donde empiezan los problemas y es necesario, en mi opinión, hacer una serie de avisos a navegantes, porque no todo lo que luce en este proyecto es oro.

1.- Este juego no es Final Fantasy VII

Creo que es fundamental empezar por aquí. Al margen de los cambios en la trama ya confirmados, Final Fantasy VII Remake tiene en su núcleo un sistema de combate totalmente distinto al del original, ya que aquel era un jrpg por turnos clásico, mientras que este es de acción en tercera persona. El nuevo material dejaba ver algo de juego en marcha, que parece que va a seguir las pautas de combates en tiempo real, con el objetivo de machacar botones con comandos básicos de ataque y esquiva, y con muchos enemigos a la vez en pantalla.

Por tanto, aunque los gráficos se hayan rehecho de cero con un aspecto totalmente renovado, partiendo de los diseños originales y con una fidelidad casi absoluta a la visión original de sus creadores (que tuvieron que hacer no pocas concesiones para adaptarlo a las limitaciones de PS1), los amantes del clásico de 1997 tienen que tener muy claro que este juego es de un género distinto al original, por lo que hablar de una equivalencia similar al de, pongamos, un Resident Evil 2 Remake, (que no dejaba de ser un survival horror de acción en tercera persona) es un error manifiesto. La comparación más adecuada, en mi opinión, ha de hacerse nada menos que con Kingdom Hearts, como veremos en el tercer y último aviso a navegantes.

Mención aparte merece la historia, en la que Square-Enix ha confirmado que sí habrá cambios respecto del original. No obstante, hasta que no podamos ver el producto final y comparemos, no se puede saber si dichos cambios mejorarán o modificarán sustancialmente la experiencia respecto del clásico, pero que en cualquier caso nos sitúan, de nuevo, en un punto distinto.

2.- Final Fantasy VII Remake se lanzará por episodios

Los que piensan que el juego saldrá completo (o como mucho con parches del día 1, como suele ser habitual en esta generación), que se vayan quitando esa idea de la cabeza, porque no va a ser así. Square-Enix ya anunció en 2015, y lo ha vuelto a confirmar ahora, que el título se lanzará de forma episódica, como ha hecho también con otros juegos como Hitman (2016), con el resultado que todos conocemos. No se sabe cuántos episodios habrá, cuánto durará cada uno, qué tiempo habrá que esperar entre cada uno de ellos o, lo más importante todavía, cómo se va a monetizar todo eso.

Este lanzamiento, que no oculta el hecho de que el desarrollo del juego está muy poco avanzado y de este modo da tiempo a los programadores a ir añadiendo contenido sobre la marcha, podría alargar el asunto meses o quizá años y nos podría colocar en el siniestro escenario del juego intergeneracional. Nosotros nos inclinamos más por esto último, ya que todo lo que se ha visto del juego, incluyendo el teaser del pasado State of Play, corresponde con el primer tramo del juego, ambientado en los reactores Mako que hay cerca de Midgar. Todo parece indicar que el proyecto está muy verde, a pesar de llevar en desarrollo desde 2015, ya que su principal artífice ha estado ocupado con la tercera entrega de Kingdom Hearts III, lo que nos lleva al siguiente apartado.

3.- Hay ausencias, cambios y reemplazos importantes en su equipo de desarrollo frente al original

Este quizá pueda parecer el menos problemático de todos, porque, y aquí si es pertinente la comparación con Resident Evil 2 Remake, el que los componentes del original no estén presentes o tengan un rol diferente no significa que no se pueda hacer un título notable, e incluso sobresaliente, que resista bien el lanzamiento en la actual generación. Incluso se puede argumentar que el actual director del juego, Tetsuya Nomura, ya partició como diseñador de personajes en el clásico de 1997 y conoce, por tanto, el proyecto, de primera mano.

Sin embargo, cuando hablamos de un producto dirigido y coescrito por Yoshinori Kitase, que dirigió nada menos que Chrono Trigger y las entregas VI, VII, VIII y X, entre otros juegos de la casa, la comparación con Nomura resulta grotesca. No tengo nada en contra de Nomura como diseñador artístico (es más, justo en ese aspecto admiro profundamente su obra, que tanto ha marcado el devenir de su compañía), pero como director de juegos me parece mediocre. Tengo la impresión, después de haberme jugado del tirón toda su trilogía de Kingdom Hearts, de que Nomura no sabe conducir adecuadamente una historia a nivel narrativo, y que su torpeza como guionista y diseñador de sistemas de juego y de combate es solo comparable a su insistencia en convertir el videojuego en una aburrida secuencia cinemática tras otra.

La sustitución de Nomura por Kitase, que se limita a ejercer de productor esta vez, puede entenderse en relación con el primer aviso de todos, ya que afecta a un cambio de juego que puede resultar crítico. Es más, Nomura no es únicamente en la silla de director, sino que ejerce de diseñador y artista principal del juego, así como responsable del sistema de combate. Se ha eliminado a Kitase de la labor de guión, quedando únicamente Kazushige Nojima, que participó en el original, sí, pero al que también le debemos toda la saga de Kingdom Hearts y en el que Nomura confía plenamente.

Square-Enix se ha entregado a ciegas con este juego a Nomura, dándole libertad de acción absoluta para hacer este proyecto su proyecto. La prueba está en que, además de tener plenos poderes, Nomura está contando con su fiel colaborador en Kingdom Hearts Mitsunori Takahashi para el sistema de combate, lo que puede resultar decisivo en un juego donde el combate ocupa el 75% del tiempo.

Y que nadie se olvide, ya para terminar, que no está Hironobu Sakaguchi, el productor que jugó un papel esencial para convertir el clásico de 1997 en la leyenda que es. Para mí este es, junto con el rol de Nomura en este juego, el cambio que más se va a notar y que hace que tenga muchas, muchísimas precaucionesy reservas con el hype de cara a su lanzamiento.