Estuvimos hablando ayer con uno de los trabajadores de la franquicia GAME, que nos comentó su preocupación ante los escasos lanzamientos para la nueva generación. Nos enseñó una de las pantallas con las que trabajan, que muestran los lanzamientos de aquí a marzo, y lo cierto es que aquello no podía ser más demoledor: únicamente los ports de Tomb Raider y Rayman Legends figuran en el panorama, pero hasta bien entrado marzo no va a haber ni un solo lanzamiento de cierta relevancia. Es un páramo.

Nada tenemos en contra de los últimos juegos de Square-Enix y Ubisoft, antes al contrario: son dos títulos excelentes, de una contrastada calidad, y especialmente en el caso del primero, parece que se va a notar un salto gráfico notable, aunque quizá no tan acusado como proclaman a bombo y platillo sus programadores en todos y cada uno de los (muchos) vídeos promocionales con que saturan los medios especializados estos días previos al lanzamiento.

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Evidentemente, antes que no contar con nada, preferimos esto, pero hay varios «peros» que nos gustaría señalar. En primer lugar, estos juegos salen porque no han vendido como se esperaba de ninguno de los dos. A pesar de que Tomb Raider ha vendido 3,5 millones de copias, su desarrolladora esperaba haber vendido entre 8 y 12. Lo de Rayman Legends y toda su polémica conversión a juego multiplataforma, con retraso a septiembre de 2013 incluido, ha afectado al impacto de un título que estaba destinado a liderar el catálogo de Wii U con un excelente aprovechamiento del gamepad, y que al final ha pasado desapercibido tanto para los fans de Nintendo como para todos los demás formatos en que finalmente ha salido. Su aparición, un año después de cuando estaba originalmente previsto, es síntoma de que no ha funcionado nada bien y Ubisoft no sabe ya cómo rentabilizarlo.

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En segundo lugar, no nos parece ni medio normal que estos dos juegos, que se pueden encontrar a precios ridículos en todas las plataformas, y especialmente en PC, vayan a salir a precio de novedad. Pagar 60 euros por un juego que podemos encontrar tranquilamente por 6 en Steam nos parece una barbaridad, especialmente cuando, más allá de un libro de arte, los mapas multijugador extras y un lavado de cara mínimo, el juego es en esencia exactamente el mismo que se pudo disfrutar hace un año. Si esto se criticó, y duramente, cuando le sucedió a Wii U y aquel lanzamiento plagado de títulos tipo Mass Effect 3, Darksiders 2 o Batman: Arkham City, ahora nos parece exactamente igual de criticable.

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Tomb Raider es un juego más que notable, todo un milagro cuando ya creíamos que Lara Croft estaba perdida en el océano de la mediocridad. Sin embargo, y por más que disfrutásemos aquella entrega en su momento, nos parece que una versión de estas características bien podía haber ampliado el contenido de alguna manera. El simple lavado gráfico, que salvo en los rostros y en detalles muy, muy concretos, no nos parece excusa suficiente, más que nada porque esta nueva versión que se está pregonando como la octava maravilla del mundo no queda nada lejos de cualquier PC de última generación con casi todas las opciones aumentadas.

Rayman Legends, por su parte, incorpora en su versión a Playstation 4 la forma de control diseñada en su momento para Wii U pero aplicándola a la pantalla táctil del mando: por lo que hemos podido saber, las sensaciones son realmente parecidas, que era justo lo último que necesitaba Nintendo en estos tiempos de incertidumbre en que parece vivir permanentemente. Al margen de eso, no obstante, se trata del mismo juego que se puede encontrar en Playstation 3 o Xbox 360 a precio de ganga.

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De nuevo, insistimos en que ambos juegos nos parecen buenas adiciones al catálogo de las nuevas consolas, pero esto nos sabe a muy poco. Sinceramente, no creemos que nadie se haya gastado 500 o 400 euros, según los casos, en comprarse una consola next-gen para poder apreciar mejor el pelazo pantene de Lara Croft. Al menos, títulos considerados «transgeneracionales» como Assassin’s Creed IV, Battelfield IV o Call of Duty: Ghost salieron, más o menos, por las mismas fechas que las versiones para sus hermanas pequeñas (no así FIFA 14, por cierto, que encima salió capado en sus modos de juego respecto a PS3 y Xbox 360); en este caso, ambos juegos llegan con un año o medio año de retraso, con muy pocos alicientes reales, por no decir ninguno, como para volver a gastarse el dinero en ellos.

Solo en el caso de que alguien no los haya jugado en su momento y no disponga de otra plataforma más económica para ello, recomendaríamos hacerse con una copia de cualquiera de los dos. Para todos los demás, nuestro consejo es sencillo: aguantemos el chaparrón y a disfrutar de las ofertas y las rebajas de precio de la séptima generación. Ahí sí que hay tesoros esperando a ser descubiertos, tanto en las tiendas virtuales como en las de segunda mano.