SONY DSCA escasos dos meses para que el ciclón Titanfall aterrice oficialmente en los mercados, las polémicas en torno al juego no paran de crecer. Tratando de mantenernos ajenos al ruido mediático que se está montando en torno a este juego, especialmente notable en aquellos medios dedicados a ensalzar sus múltiples cualidades contra viento y marea, nos gustaría recapitular todo lo que sabemos sobre el juego y asentar unas bases lógicas de cara a su inminente llegada.

Titanfall fue anunciado oficialmente en la conferencia de Microsoft del pasado E3 como la exclusiva más potente, sin paliativos de ninguna clase, de todo el catálogo de Xbox One en 2014. Incluso por encima de Halo 5. El título, un FPS centrado en el multijugador y con ambientación futurista y plagada de robots gigantes estaba siendo creado por Respawn Entertainment, y llamado por tanto a heredar el trono de Call Of Duty: Modern Warfare, cuyos creadores originales, no lo olvidemos, son los fundadores y actuales integrantes de dicho estudio.

Desde entonces, poco o más se supo del título al margen de datos sueltos sobre sus plataformas de salida (PC, Xbox 360 y Xbox One), siendo Respawn únicamente responsable de la tercera versión, así como un carácter exclusivo que fue confirmado por uno de los responsables de Electronic Arts, Blake Jorgensen.

No obstante, en las últimas semanas han ido apareciendo vídeos donde se nos presentan los diferentes tipos de mechas o robots gigantes que pueden ser invocados en determinados momentos de las partidas, acompañados de declaraciones de gente de Respawn donde se lamentaban de lo difícil que es vender un juego que no tiene campaña principal y que únicamente puede mostrar gameplays de sus partidas online. Y aquí es donde precisamente ha surgido buena parte de la polémica, a través de filtraciones que han obligado al estudio a reconocer que el juego trabaja a 720p incluso en la versión de PC y que el cooperativo online se ha tenido que limitar a dos equipos de seis jugadores, frente a los intentos iniciales de hacerlo con un mayor número.

La polémica ha surgido porque, batallas con Sony al margen, muchos usuarios se han sentido decepcionados con el hecho de que este juego, que está llamado a liderar claramente el catálogo de la consola, debería ser una demostración de un poderío que juegos como Call of Duty: Ghosts o el reciente Tomb Raider Definitive Edition ponen en entredicho en comparación con otras versiones. Estamos hablando de juegos que no alcanzan el full hd, que no llegan a 60 fps y que quedan por debajo incluso de las versiones de PC aparecidas con anterioridad.

Nosotros no tenemos ninguna duda de que Xbox One tiene potencia para mostrar juegos sin necesidad de reescalar su resolución, a 60 fps y con las mismas bondades que se pueden encontrar en otros sistemas. El problema es que parece que los desarrolladores no están tomándose el tiempo necesario para ello, algo que no tiene lógica cuando se piensa que versiones hermanas de PS4 o PC sí llegan a esos techos técnicos que se espera de la octava generación.

Más complejo es el asunto del multijugador, ya que después de escuchar durante tantos años que el futuro del juego está en el online y que precisamente por ello se ha alabado la labor de juegos como DayZ, con sus 500 jugadores simultáneos, o Battelfield 4 con sus batallas campañes a 64 jugadores. No es que los equipos de 6 contra 6 de Titanfall estén mal, y puede que den como resultado partidas muy equilibradas, pero lo cierto es que si la noticia hubiera sido inversa, es decir, con unas partidas que se movieran en números similares a los anteriormente citados, estamos convencidos de que la reacción de jugadores y prensa hubiera sido bien diferente.

Y es que, por encima de todo, y problemas técnicos a un lado, a nosotros lo que nos preocupa es que Titanfall no termina de convencernos acerca de las claves por las que se supone que va a revolucionar el género. Hasta donde nosotros sabemos, el juego consiste básicamente en refriegas online donde, además de las armas tradicionales, tenemos a nuestra disposición unos jet-packs para caminar por paredes y los famosos titanes para desequilibrar las batallas. Todo eso está muy bien, pero ¿dónde están las mecánicas revolucionarias? Ahí es donde está la cuestión, y donde nadie parece querer meter el dedo. Eso, y el hecho de que no se sabe absolutamente nada de la versión de 360, es algo que nos preocupa. Y mucho.

Titanfall-EBX