Mucho tiempo ha pasado desde que me enamorara de Braid, el original e inigualable juego que supuso toda una revolución en la industria de los videojuegos. Después de crear esa maravilla su creador, Jonathan blow, se embarcó en un nuevo proyecto que duraría casi 8 años de desarrollo y que, por fin, llega a nuestros hogares: The Witness.

El trabajo ha sido duro, largo y ha estado a punto de ser suspendido en más de una ocasión pero, gracias a la tenacidad de Jonathan y a su endeudamiento personal, hoy podemos maravillarnos con la que, sin lugar a duda, es la sorpresa de este año: The Witness ya está aquí para estrujar nuestras neuronas y para demostrar que en la industria de los videojuegos no hacen falta grandes superproducciones para crear una joya.

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Apartado técnico

The Witness es un juego colorista, que está pensado para que te entre por los ojos y tengas ganas de admirar cada uno de los rincones que entraña la misteriosa isla.  A lo largo de la aventura, veremos todo tipo de paisajes diferentes, cada uno de ellos con personalidad propia: cuevas, bosques, desiertos, castillos… todo ello con un toque minimalista que sienta muy bien al conjunto de la experiencia.

Hay que tener en cuenta que, aunque su desarrollo ha sido muy largo, no es una superproducción, por lo que no esperéis ver grandes efectos visuales.  Las texturas, aunque simples, cumplen y, además, la distancia de dibujado es bastante amplia. El efecto del agua está muy logrado y también los reflejos del sol sobre algunas superficies. En más de una ocasión os quedaréis boquiabiertos  con los preciosos paisajes que podréis contemplar a lo largo de la aventura. Como punto negativo cabe mencionar que, en algunas ocasiones, existe popping, pero no enturbia el resultado final en ningún momento.

Argumento

Nos despertamos en una cueva y debemos caminar hacia la luz. Nos encontramos en una isla en la que no sabemos qué ocurre ni qué debemos hacer, los únicos elementos con los que podemos interactuar son unos paneles.

A lo largo de la aventura veremos personajes de piedra de diferentes épocas y oiremos cintas que intentarán aclarar qué es lo que está sucediendo a nuestro alrededor. También tendremos la ocasión de ver vídeos que nos aclararán o nos crearán más dudas sobre la enigmática isla.

Para muchos la historia puede ser demasiado filosófica y, a mi entender, la intención del creador ha sido la de dejar volar la imaginación porque puede ser entendida de varias formas diferentes.

Jugabilidad

Este es sin lugar a duda el punto más brillante del juego. La mecánica es, en teoría, muy sencilla. La isla está repleta de paneles que debemos activar. Cada uno está conectado con el siguiente a través de un cable que se enciende tras resolverlo. Hay muchos tipos de paneles y cada uno se activa siguiendo una lógica diferente. Aunque el juego no tiene ningún tutorial, ni falta que hace, está pensando para que el usuario sea capaz de entender cada uno de los paneles.

¿Y cómo se activan?. La idea es simple, consiste en guiar una luz desde un círculo inicial hasta un punto final. Sencillo ¿verdad? Pues todo lo contrario, porque la mente Jonathan no va a dejar de sorprendernos a lo largo de la aventura. Empezaremos con los típicos laberintos de toda la vida pero, poco a poco, las mecánicas irán variando y deberemos realizar simetrías, reflejos, colores… y un sinfín de mecánicas diferentes e innovadoras.

Como es obvio, el nivel de dificultad va aumentando a medida que vamos resolviendo los paneles, llegando a reventar nuestras neuronas. Su creador publicó que algunos de los acertijos solo un 1% de los jugadores serán capaces de resolverlos y doy fe de ello.

Una vez que solucionemos todos los paneles de una zona, se activará un láser cuyo haz enfocará a la misteriosa montaña que reside en la isla. El por qué y para qué sirve el laser deberéis descubrirlo por vosotros mismos.

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Apartado sonoro

El minimalismo visual también se aplica al apartado sonoro del juego. No existe ninguna melodía para que el usuario pueda concentrarse en la resolución de los paneles. El sonido ambiental del agua y de los diferentes terrenos en los que pisamos cumple a la perfección y no se necesita nada más.

Duración

Pasarse el juego nos puede llevar, dependiendo de la pericia del usuario, entre 15 y 25 horas. Descubrir todos los secretos que esconde la isla y resolver los más de 600 acertijos puede elevar la duración hasta unas 70 horas. No os desesperéis si os quedáis atascados en un panel, visitad otra zona o volved a jugarlo en otro momento y seguro que lo resolveréis.

Para los más impacientes aconsejo que no busquéis la solución en internet porque, de hacerlo, se pierde por completo la magia del juego. Aunque he de reconocer que algunos secretos son imposibles de resolver por uno mismo.

El secreto está en la percepción

Pero no todo en The Witness son paneles ya que en la isla existen obeliscos distribuidos en diferentes zonas que tienen inscritos unos enigmáticos símbolos. El cómo activarlos es lo que más me ha llamado la atención del juego. La respuesta no la encontraréis en ningún panel, sino en el entorno que nos rodea. Creedme cuando digo que os vais a sorprender cuando los descubráis porque es en esos acertijos donde reside la verdadera magia y complejidad del juego.

Además de los obeliscos existen muchos más secretos como los búnkers, los vídeos, las cintas… El creador también reta al usuario a encontrar diferentes imágenes, denominadas eggs,  que se crean situándonos en un sitio concreto del entorno tal y como se muestra a continuación. Durante el juego ambas mujeres se encuentran en posiciones totalmente alejadas en la isla pero, situándonos en la posición adecuada, forman una escena totalmente distinta ¿qué os parece?

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No quiero terminar el análisis sin comentar que la isla encierra uno de los secretos más sorprendentes y originales jamás creados en la historia de los videojuegos. Así que os invito a que os dejéis sorprender por todos los misterios que encierra The Witness aunque aviso que, una vez empecéis a jugar, no podréis dejar de pensar en él.

Mucho tiempo ha pasado desde que me enamorara de Braid, el original e inigualable juego que supuso toda una revolución en la industria de los videojuegos. Después de crear esa maravilla su creador, Jonathan blow, se embarcó en un nuevo proyecto que duraría casi 8 años de desarrollo y que, por fin, llega a nuestros hogares: The Witness. El trabajo ha sido duro, largo y ha estado a punto de ser suspendido en más de una ocasión pero, gracias a la tenacidad de Jonathan y a su endeudamiento personal, hoy podemos maravillarnos con la que, sin lugar a duda, es la sorpresa de este año: The Witness ya está aquí para estrujar nuestras neuronas y para demostrar que en la industria de los videojuegos no hacen falta grandes superproducciones para crear una joya. Apartado técnico The Witness es un juego colorista, que está pensado para que te entre por los ojos y tengas ganas de admirar cada uno de los rincones que entraña la misteriosa isla.  A lo largo de la aventura, veremos todo tipo de paisajes diferentes, cada uno de ellos con personalidad propia: cuevas, bosques, desiertos, castillos... todo ello con un toque minimalista que sienta muy bien al conjunto de la experiencia. Hay que tener en cuenta que, aunque su desarrollo ha sido muy largo, no es una superproducción, por lo que no esperéis ver grandes efectos visuales.  Las texturas, aunque simples, cumplen y, además, la distancia de dibujado es bastante amplia. El efecto del agua está muy logrado y también los reflejos del sol sobre algunas superficies. En más de una ocasión os quedaréis boquiabiertos  con los preciosos paisajes que podréis contemplar a lo largo de la aventura. Como punto negativo cabe mencionar que, en algunas ocasiones, existe popping, pero no enturbia el resultado final en ningún momento. Argumento Nos despertamos en una cueva y debemos caminar hacia la luz. Nos encontramos en una isla en la que no sabemos qué ocurre ni qué debemos hacer, los únicos elementos con los que podemos interactuar son unos paneles. A lo largo de la aventura veremos personajes de piedra de diferentes épocas y oiremos cintas que intentarán aclarar qué es lo que está sucediendo a nuestro alrededor. También tendremos la ocasión de ver vídeos que nos aclararán o nos crearán más dudas sobre la enigmática isla. Para muchos la historia puede ser demasiado filosófica y, a mi entender, la intención del creador ha sido la de dejar volar la imaginación porque puede ser entendida de varias formas diferentes. Jugabilidad Este es sin lugar a duda el punto más brillante del juego. La mecánica es, en teoría, muy sencilla. La isla está repleta de paneles que debemos activar. Cada uno está conectado con el siguiente a través de un cable que se enciende tras resolverlo. Hay muchos tipos de paneles y cada uno se activa siguiendo una lógica diferente. Aunque el juego no tiene ningún tutorial, ni falta que hace, está pensando para que el usuario sea capaz de entender…
Gráficos - 94%
Banda Sonora - 85%
Mecánicas / Jugabilidad - 99%
Sonido - 94%
Originalidad - 100%
Argumento - 85%
Duración - 98%

94%

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