Lanzado en octubre 2012 para PS3, The Unfinished Swan fue un año más tarde remasterizado para la Playstation Store en una nueva versión que hace aún más limpio y pulido un acabado técnico que sorprendió a propios y extraños hace ya dos años y medio. Creado por Giant Sparrow en colaboración con Santa Monica Studios, el juego pertenece a esa categorías de juegos pequeños en presupuesto y grandes en ambición y talento, como Journey o Rain, y fue justamente recibido por crítica y público como uno de los juegos más originales, enigmáticos y visualmente desafiantes de la pasada generación. Dada la sequía permanente en que vivimos instalados, no parece desde luego una mala opción regresar a este clásico y ver qué puede aportar al jugador actual.

De entrada, el juego nos instala en un universo de cuento infantil, con una narración de corte tradicional donde un niño huérfano entra en un mundo onírico. Instalados en primera persona, vivimos a través de él toda una serie de peripecias por alcanzar el monumento donde vive un extraño rey, uno capaz de crear con un pincel mágico todo cuanto cabe en su inmensa imaginación. El problema es que su mundo mágico ha sido afectado por una extraña enfermedad que nos impide disfrutarlo en toda su gloria, por lo que debemos avanzar por él arrojando bolas de tinta negra o acuarela azul (según el nivel), para resaltar los objetos en su espacio y poder así orientarnos.

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The Unfinished Swan es un juego muy consciente de sus bazas principales, de lo arriesgado de su propuesta y de que, desde luego, no va dirigido a todo tipo de público. Aunque sus puzzles son en buena medida sencillos y no supondrán un problema para los más avezados en este tipo de lides, lo cierto es que los amantes del gatillo fácil y la explosión de testosterona ya se pueden olvidar de sus lugares comunes. Aquí solo hay espacio para pensar antes de dar el siguiente paso, explorar los escenarios con calma y disfrutar, en plenitud, de un apartado gráfico absolutamente refrescante y una banda sonora magnífica. En las dos horas de duración del juego hay tiempo suficiente, además, para atreverse con unos pequeños coleccionables (los globos) que abren posibilidades de rejugabilidad una vez terminado el juego.

Las mecánicas del juego son bastante sencillas, con un desarrollo lineal y una narración que acompaña en momentos determinados para que no perdamos de vista la historia monárquica de fondo. El cisne al que alude el título funciona al modo del conejo de Alicia en el país de las maravillas, siendo siempre el punto de referencia ya sea en forma de pisadas-pista o apareciendo en lugares clave para que nos podamos orientar por unos escenarios solo en apariencia laberínticos. A la tintada del espacio inicial se van sumando poco a poco nuevas mecánicas como la extensión de plantas trepadoras (todo un acierto) o arrastrar una bola de luz por el espacio nocturno (no tan acertada), que contribuyen a dar una variedad que alcanza cotas sublimes cuando se nos permite crear nuestras propias plataformas en un momento dado de la aventura, algo a lo que por desgracia no se le ha dado la importancia que hubiera requerido en un tramo final demasiado acelerado, dada la pausa con la que se inicia el juego.

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The Unfinished Swan es un juego que brilla especialmente en su apartado artístico, digno de todos y cada uno de los muchos premios que ha recibido desde su lanzamiento, y proporciona algunos momentos incomparables en la séptima generación, como el primer vistazo al laberinto del rey. Es un juego original, diferente y que no tiene miedo de arriesgar en situaciones donde otros se echarían claramente atrás.

Es cierto que las mecánicas no destacan precisamente por su complejidad, y que a los escenarios les hubiera venido fenomenal un poco más de apertura y exploración, ya que a veces da la sensación de que pasamos demasiado rápido por ellos, pero aun así se convierte sin problemas en una de las mejores opciones para probar algo distinto hasta la llegada de algún que otro peso pesado de 2015, y desde luego un oasis jugable entre tanta matanza sin sentido como la que nos tiene acostumbrados esta industria desde hace demasiado tiempo. El detalle del rifle de francotirador y su explicación en los extras es sencillamente magnífica, toda una crítica implícita, como sensacional es el guiño a otro gran juego del que no diremos nada más para que sea el jugador el que lo descubra.

Por encima de todo, The Unfinished Swan es un juego que nos permite sumergirnos en un universo dotado de una estética espectacular. La enorme belleza de sus escenarios, el modo en que es capaz de trascender su propia condición de narración infantil para trasladar al jugador a terrenos superiores es algo difícil de encontrar y por lo que Giant Sparrow merece todo el reconocimiento.

No obstante, no todo son flores. Hay quien podrá objetar la duración del juego como un aspecto negativo. Como siempre, el debate está abierto para todos los gustos. En nuestro caso, no nos parece que sea tanto un problema de duración como de equilibrio, ya que hemos notado una notable descompensación entre la pausa, calma y maravillosa sensación de estar ante un mundo nuevo del primer tramo del juego, que poco a poco se va diluyendo y que toca un cierto fondo de lugar común en el escenario nocturno, con las arañas y las bolas de luz que hay que empujar para no ser devorado. No obstante, los capítulos iniciales y en especial todo lo relacionado con la ciudad abandonada nos han permitido recuperar viejas sensaciones que hacía mucho que no teníamos, desde que nos emocionamos con Journey hasta la médula, y solo por eso merece la pena probar este juego, toda una joya que nadie debería perderse.

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Lanzado en octubre 2012 para PS3, The Unfinished Swan fue un año más tarde remasterizado para la Playstation Store en una nueva versión que hace aún más limpio y pulido un acabado técnico que sorprendió a propios y extraños hace ya dos años y medio. Creado por Giant Sparrow en colaboración con Santa Monica Studios, el juego pertenece a esa categorías de juegos pequeños en presupuesto y grandes en ambición y talento, como Journey o Rain, y fue justamente recibido por crítica y público como uno de los juegos más originales, enigmáticos y visualmente desafiantes de la pasada generación. Dada la sequía permanente en que vivimos instalados, no parece desde luego una mala opción regresar a este clásico y ver qué puede aportar al jugador actual. De entrada, el juego nos instala en un universo de cuento infantil, con una narración de corte tradicional donde un niño huérfano entra en un mundo onírico. Instalados en primera persona, vivimos a través de él toda una serie de peripecias por alcanzar el monumento donde vive un extraño rey, uno capaz de crear con un pincel mágico todo cuanto cabe en su inmensa imaginación. El problema es que su mundo mágico ha sido afectado por una extraña enfermedad que nos impide disfrutarlo en toda su gloria, por lo que debemos avanzar por él arrojando bolas de tinta negra o acuarela azul (según el nivel), para resaltar los objetos en su espacio y poder así orientarnos. The Unfinished Swan es un juego muy consciente de sus bazas principales, de lo arriesgado de su propuesta y de que, desde luego, no va dirigido a todo tipo de público. Aunque sus puzzles son en buena medida sencillos y no supondrán un problema para los más avezados en este tipo de lides, lo cierto es que los amantes del gatillo fácil y la explosión de testosterona ya se pueden olvidar de sus lugares comunes. Aquí solo hay espacio para pensar antes de dar el siguiente paso, explorar los escenarios con calma y disfrutar, en plenitud, de un apartado gráfico absolutamente refrescante y una banda sonora magnífica. En las dos horas de duración del juego hay tiempo suficiente, además, para atreverse con unos pequeños coleccionables (los globos) que abren posibilidades de rejugabilidad una vez terminado el juego. Las mecánicas del juego son bastante sencillas, con un desarrollo lineal y una narración que acompaña en momentos determinados para que no perdamos de vista la historia monárquica de fondo. El cisne al que alude el título funciona al modo del conejo de Alicia en el país de las maravillas, siendo siempre el punto de referencia ya sea en forma de pisadas-pista o apareciendo en lugares clave para que nos podamos orientar por unos escenarios solo en apariencia laberínticos. A la tintada del espacio inicial se van sumando poco a poco nuevas mecánicas como la extensión de plantas trepadoras (todo un acierto) o arrastrar una bola de luz por el espacio nocturno (no tan acertada), que contribuyen a dar una variedad que alcanza cotas…
Gráficos - 80%
Banda Sonora - 90%
Sonido - 75%
Duración - 40%
Mecánicas / Jugabilidad - 65%
Originalidad - 97%
Argumento - 52%

71%

The Unfinished Swan es un juego diferente y dotado de unas cualidades artísticas fuera de lo común. A pesar de lo que puede parecer, no hay nada pretencioso en una propuesta que se basa en algo tan sencillo como avanzar por unos escenarios salidos del talento de puros artistas en diseño de niveles tridimensionales. Si no lo probaste en su momento en PS3 o PSVita, no lo dudes.

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