Quedan apenas dos semanas para que salga a la venta The Last of Us Remastered, la versión casi definitiva del juego que el año pasado deslumbró a propios y extraños, con un buen puñado de mejoras que podrían resumirse, básicamente, en una optimización gráfica a nivel de resolución y tasa de frames (1080p, 60 fps, con posibilidad de dejarlos en 30 estables a libre elección del usuario), así como todo el contenido DLC aparecido hasta la fecha (los dos packs de multijugador y el DLC para la campaña Left Behind). Y ante la sequía veraniega que estamos sufriendo, con un auténtico desierto de novedades de entidad, mucho nos tememos que los usuarios de PS4 se vean abocados a sumergirse en el mundo apocalíptico que Naughty Dog reveló hace ya un año y un mes en PS3.

Vaya por delante que tanto la salida del juego en esta nueva plataforma como el momento nos parecen perfectos, especialmente para aquellos usuarios que, por la razón que sea, no pudieran disfrutarlo cuando salió al mercado. Como ha comentado un directivo de Sony estos días, si se piensa en aquella masa de usuarios de Wii que desean dar el salto a otro tipo de consolas y géneros, la oportunidad de jugar a un clásico como The Last of Us puede ser un motivo más que suficiente para adquirir el sistema (recordemos que el juego saldrá en un pack con la consola).

El único problema que vemos en esta situación tiene una doble vertiente. En lo que atañe al título concreto, las mejoras incluidas no nos parece que justifiquen un precio de 50 euros de salida. Sí, es evidente que el juego se ve mucho mejor y que contiene un DLC que alarga su vida tanto en el online como en la campaña individual, pero puestos a satisfacer incluso al jugador que ya tenga una copia del sistema anterior, ¿por qué no hacer una edición un poco más completa? No debía haber costado tanto haber incluido la banda sonora (física o digital, tanto da), un librito de arte (como hicieron en la versión de Tomb Raider, por cierto) o incluso una copia de Grounded, el excelente documental de más de una hora donde sus desarrolladores dan buena cuenta de todos los aspectos importantes de la creación del juego.

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Es evidente que quien quiera acceder a este material extra puede hacerlo comprando a un precio razonable el disco de Gustavo Santaolalla y el libro de arte completo, o verse el documental directamente en youtube, pero no se trata de eso. Se trataba de ofrecer, como aseguran sus creadores, «la experiencia definitiva» de este juego, y ello debía haber venido acompañado de una edición más cuidada que la que se va a vender en las tiendas. Por si esto fuera poco, se acaba de anunciar que habrá más DLC para el juego: en concreto, nuevos packs de mapas y artilugios para el multijugador (de más material para campaña principal, nada de nada, por desgracia).

Todo ello nos hace pensar, ahora que el juego ha superado ya la barrera de los 7 millones de copias vendidas, que en Naughty Dog y Sony hay un claro interés por hacer del juego el emblema de esta época de transición entre sistemas, y que aspiran a colocar entre 10 y 12 millones, como poco, de aquí a Navidades. No tenemos nada en contra de semejante estrategia, faltaría más, pero nos preguntamos cuántos juegos de fondo de armario como este tiene Playstation 3 para seguir haciendo frente a la sequía que se promete dura, pero que bien dura, de aquí a que aparezcan títulos como The Order 1886, ya en pleno 2015.

Lo que sí que tenemos claro, y eso que aún no hemos podido ponerle las manos encima a esta nueva versión, es que no nos creemos mucho eso de la «experiencia definitiva». Por más texturas y resolución que tenga el juego, estamos hablando de un título que tocó techo técnico de un sistema muy potente hace solo un año; entendemos que la gente se vuelva loca viendo cosas como Shadow of the Colossus en hd, a más frames y en formato panorámico, más de un lustro después de su salida al mercado en la que quedó bien claro que el juego estaba por encima de su sistema, pero no es el caso de The Last of Us, desde luego, como tampoco de Beyond: Dos Almas, del que también se rumorea que habrá versión. Menos mal que Kazunoru Yamauchi salió a la palestra para acallar los rumores de que Gran Turismo 6 sería exclusivo de PS3, y que ellos estaban ya inmersos en la séptima entrega.

Playstation 3 ha terminado su ciclo de una manera magistral, pero a nosotros nos parece adecuado que muchos de los títulos que jalonan su catálogo permanezcan ahí o, en su defecto, estén disponibles a través de Playstation Now. Rellenar el catálogo de Playstation 4 a base de juegos de anteriores generaciones, especialmente cuando no se trata de complementos en un catálogo mayor, como podía ocurrir en épocas pasadas, sino como únicos abanderados de épocas de sequía, como le ocurre a la aventura de Joel y Ellie, no estamos seguros de hasta qué punto puede resultar beneficioso a medio y largo plazo. ¿Será recordado el primer año de la consola por juegos como Infamous Second Son, Ground Zeroes y Destiny, o más bien por volver a lo ya visto y oído? Con todos nuestros respetos a las obras maestras, nosotros hubiéramos preferido lo primero, sinceramente.

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(Actualización del 24 de julio: Acabamos de saber, a través de la página oficial de Naughty Dog, que el juego vendrá con un código para descargar de forma gratuita el documental Grounded. ¡Ya solo falta el libro de arte!)