Hace solo dos días, el responsable de marketing de Sony en Europa y Asia, Sercan Sulun, concedió una entrevista a la revista turca Multiplayer en la que afirmó que “no hay información acerca de un nuevo juego de The Last of Us (en referencia a una posible secuela), pero sí puedo compartir esto: para verano, The Last of Us estará en Playstation 4, tanto en PS Network como en edición física. La versión de Playstation 4 incluirá gráficos mejorados y el DLC, de modo que podréis jugar también a Left Behind con dicha edición.”

Al margen de que todavía no hay confirmación oficial por parte de la empresa, que ha declinado decir nada más hasta nuevo aviso, una edición GOTY de The Last of Us nos parece bastante creíble, en especial si tenemos en cuenta la ausencia de catálogo exclusivo triple A para Playstation 4 de aquí a otoño, para cuando está previsto que se lancen DriveClub o The Order 1886. La obra maestra de Naughty Dog no solo llenaría un hueco muy necesario, sino que además permitiría a todos aquellos que aún no lo hayan jugado tener la versión más refinada y completa del mejor juego, con diferencia, de todo 2013.

Aclarado ya el apartado de noticias, sí nos gustaría hacer hincapié en un aspecto que, particularmente, nos tiene algo preocupados en la redacción. Vaya por delante que somos fans incondicionales del juego y que, casi con toda probabilidad, en junio os estemos ofreciendo un completo análisis de las aventuras de Joel y Ellie en PS4. Sin embargo, nos parece que este fenómeno de adaptar juegos de la anterior generación con un lavado de cara gráfico, como ya pasó con Tomb Raider, sin apenas añadir nada más que eso como único aliciente o una edición más o menos cuidada, empobrece la experiencia next-gen. A fin de cuentas, son juegos que ya hemos completado en sus primeras versiones, y que a nivel de juego no nos van a ofrecer absolutamente nada nuevo.

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En el caso del juego de Square-Enix, que se aprovechó del desierto invernal que tuvo el catálogo de Xbox One y PS4, vendió de manera excelente y logró superar los 6 millones en venta gracias a esta reedición. Esto habrá animado sin duda a Sony a dar el paso con un juego que, estamos seguros, puede alcanzar perfectamente los 10 millones y convertirse en el título de Naughty Dog más vendido hasta la fecha.

Pero al margen de los aspectos jugables y estratégicos del lanzamiento, está el siempre espinoso tema del precio. Tomb Raider Definitive Edition salió a 60 euros, precio de novedad, y si uno no corría a por la edición especial con libro de arte tenía que conformarse con la edición básica, que costaba lo mismo pero solo traía el disco pelado. Nosotros ya pagamos en su momento el precio de salida de The Last of Us, pagamos sus DLC y, francamente, no tenemos claro que al usuario le vaya a hacer mucha gracia volver a pagar 60 o 70 euros otra vez, solo un año después. Lo ideal sería, en nuestra opinión, una edición a precio reducido, como mucho a 40 euros y, por supuesto, que incluya algo más que el disco de juego: un libro de arte, una banda sonora… algo que sirva realmente de incentivo para coleccionistas. En ese caso, mucho nos tememos que muy pocos serían capaces de resistirse a vivir de nuevo en territorio infectado por una buena temporada.

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