Tras una larga espera de diez años, el universo de Star Wars vuelve a vestirse de gala para sumergir a los jugadores en el fascinante todos contra todos que es Battlefront. Si las dos primeras entregas combinaban, con mayor o menor acierto, batallas de los episodios clásicos con la trilogía de precuelas, en esta ocasión se ha optado por una solución que sin duda satisfará a los fans más acérrimos: combinar batallas de la trilogía original (Hoth, Endor, etc.) con otras ambientadas en planetas menos conocidos, como Sullust, pero que están situadas en la misma línea temporal. Nada de Jar Jar Binks, para entendernos.

Los nuevos responsables de la franquicia, el estudio Dice, son muy conscientes de que la edad media del usuario de videojuegos (25-35 años), así como el inminente estreno del Episodio VII obligaban a ambientar esta nueva entrega en el periodo considerado unánimemente como el más acertado y mejor de todos. En la beta que se publicó hace solo unos días, podemos probar una muestra de lo que nos espera en la versión definitiva, que saldrá a la venta en apenas un mes.

Lo primero que debemos señalar es que Battlefront es técnicamente salvaje. Nunca habíamos visto el universo Star Wars reflejado de una manera tan fiel. Resulta escalofriante ver los modelos de personajes, naves y escenarios, a los que acompaña un apartado sonoro soberbio, para sumergirnos como nunca antes en la galaxia muy, muy lejana. Para un fan de la saga como el que esto escribe esto supone un plus cualitativo respecto de los miles de FPS genéricos que inundan el mercado, pero se quedaría en poco o nada si detrás no hubiera un sistema de juego que acompañara. Y por suerte así es.

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Las opciones de juego nos dan la posibilidad de jugar solo o multijugador local y online. En el primer caso nos enfrentamos a oleadas de enemigos en un terreno desértico, mientras que en la segunda podemos optar por batallas por equipos en Sullust (un terreno volcánico) o la clásica batalla de Hoth, con la que se iniciaba El imperio contraataca (1980). En todos los casos podemos manejar soldados de la rebelión o soldados imperiales básicos, con un número de armas y equipamiento secundario que vamos ampliando conforme subimos de nivel (hasta un máximo de 5 niveles en esta beta), y que se agrupan con un cómodo sistema de tarjetas.

A la hora de jugar, el título se desarrolla como un FPS de corte tradicional: podemos desplazarnos en cualquier dirección por espacios generalmente abiertos (más el de Hoth que los demás, todo hay que decirlo). A eso unimos la posibilidad de agacharnos, saltar y apuntar con mira telescópica. Las armas secundarias se activan solo temporalmente y necesitan un tiempo de recarga, del mismo modo que el arma principal (o las torretas) necesitan tiempo para enfriarse si las empleamos de manera muy continuada, sustituyendo la clásica recarga debida a la numeración de balas.

El control de los soldados es más que aceptable. La respuesta es buena, y aunque la barra de salud desaparece en un santiamén, si logramos mantener un mínimo porcentaje y nos ponemos a salvo, la regeneración de salud es automática. Los únicos power ups que encontramos tienen una serie de usos como desplegar torretas o escudos defensivos, bombas termales o un lanzacohetes. Resulta muy útil tomarse la molestia de localizarlos, ya que aunque algunos se despliegan solos al proteger las cápsulas de escape, otros están algo más escondidos por el escenario.

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En el capítulo de armas, y además de las básicas de cada uno de los bandos, hay una pistola intensa y un rifle de francotirador, que salvo que hagamos un disparo a la cabeza no fulmina a nuestro rival de un disparo (aunque lo deja seriamente dañado). Aquí es donde el apartado sonoro se luce, mostrando una reproducción absolutamente fiel respecto de la trilogía original, que los fans agradecerán y que viene a sumarse al excelente apartado técnico y de banda sonora.

Al margen de manejar a nuestro personaje a pie, podemos también subirnos a determinados vehículos si hacemos uso de unos power ups especiales repartidos por el escenario: caminantes AT-ST y AT-AT, cazas TIE, A-Wing o X-Wing, etc. Si en el caso de los soldados el control es fluido y generalmente preciso, lamentablemente no podemos decir lo mismo de los vehículos: tosco, impreciso y lento, cuesta desarrollar batallas terrestres o aéreas con la facilidad que debería. Después de haber jugado a títulos como Rogue Squadron y sus fabulosas secuelas esto supone un paso atrás en toda regla, con un sistema de aceleración y control de las naves aéreas desastroso que no permite disfrutar de una buena persecución.

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Capítulo aparte merecen los héroes. Al margen de lo anacrónico que resulta ver a Darth Vader y a Luke Jedi batiéndose el cobre en plena nieve de Hoth, lo cierto es que su presencia anima, y de qué manera, el combate. sus movimientos son fluidos y espectaculares, y cada vez que entran en una refriega, especialmente si es en un espacio pequeño, la masacre está garantizada. Es un punto muy a su favor que, además, permite ver duelos espectaculares cuando coinciden ambos, y que nos están haciendo desear ver otros épicos duelos como el que puede enfrentar a Han Solo o al propio Luke con Boba Fett, por ejemplo.

Lástima que la beta no permita profundizar en más conceptos, más tipos de arma u opciones de personalización. No obstante, y con la salvedad hecha de los vehículos en general y de los aéreos en particular, las sensaciones que deja Star Wars: Battlefront no podían ser mejores. Algunos problemas gráficos menores, de generación de texturas, o algún que otro glitch suelto (en una ocasión vimos volar un AT-ST siguiendo el ejemplo de los Mamuts de Skyrim), no empañan un resultado sobresaliente en lo técnico, que hará sin duda las delicias de los fans de toda la vida y de todos aquellos que, por primera vez, sientan que la fuerza está con ellos.

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