Existe un antes y un después en la historia de los videojuegos basados en cómic, le pese a quien le pese, que es con quien hay que comparar muchos lanzamientos de héroes en mallas desde hace ya una década: Batman Arkham Asylum (Rocksteady, 2008). Fue su arrollador estilo, clase y talento a la hora de adaptar las viñetas del hombre murciélago convirtieron a su estudio en una leyenda y a su saga en sinónimo de cómo ser fieles a una fuente original para aportar toda la inmersión y la interactividad que solo el videojuego puede aportar. Este título, junto con el meritorio Spiderman 2 (Treyarch, 2004) y en menor medida, títulos menores como Infamous Second Son (Sucker Punch, 2014), son las tres fuentes de inspiración más claras de este Marvel’s Spiderman que nos ocupa, esta versión que, hay que empezar por aquí, es la mejor adaptación no ya solo del trepamuros que se ha hecho jamás, sino que probablemente esté varios pasos (no en todos, ya veremos) por delante de la saga Arkham, lo cual ya de entrada tiene un mérito descomunal.

Hay que comenzar diciendo que el mayor desafío de los juegos de súper héroes estriba en hacerte sentir en la piel del mismo, algo que es mucho más complicado de hacer de lo que parece. Yo siempre encontré algunas mecánicas de Arkham bastante incomprensibles, como el hecho de que Batman se balanceara de aquí para allá permanentemente o que peleara con un sexto sentido previo a recibir golpes, algo que jamás ha hecho en los cómics. Es algo que tenía mucho más sentido, que lo tiene de hecho, en un título como el que nos ocupa ahora. De repente, todas esas mecánicas (que están importadas de manera descarada, algo que Insomiac Games no ha ocultado en ninguna entrevista), cobran sin embargo mucho más sentido y lógica en un juego donde Spiderman tiene en estas dos habilidades su marca de la casa más personal, junto con un sentido del humor, un tono más colorista y un cierto aire menos grave que sin duda es más agradable de jugar que el tenebrismo permanente y a veces depresivo en el que vive instalado el bueno de Bruce Wayne.

El segundo reto era conseguir que a nivel de mecánicas el juego funcionara correctamente, y creo que esto es, con diferencia, lo mejor sin duda de todo el juego. Luego nos ocuparemos del sistema de combate, pero si hay que comenzar por una mecánica clave aquí es sin duda ese balanceo por la ciudad que es la auténtica estrella del juego, y que nos va a tener dando vueltas simplemente por el placer de ver cómo Spiderman, al que se ha dotado de unas animaciones extraordinarias y llenas de posibilidades, se desplaza de un sitio a otro haciendo gala de su apodo. Es, literalmente, asombroso, verlo en movimiento, hace que te entre por los ojos desde la primera partida y que, ya incluso en los compases finales y cuando ya estamos más que acostumbrados, lo sigamos disfrutando como si fuera el primer momento. Solo por esta mecánica ya merecería la pena probar el juego, pero este Spiderman es más, mucho más que eso.

Peter Parker, y aquí el juego también lo ha clavado a la perfección, es un joven que le sonríe a la vida a pesar de las muchas dificultades, y esa alegría, que impregna el juego en centenares de diálogos soberbios y que sin duda harán las gozadas de fans y neófitos, es algo que te anima a seguir jugando, junto a un apartado audiovisual que es sencillamente de lo mejor que ha visto una PS4 en toda su historia y que pone Nueva York literalmente a nuestros pies, a una velocidad y con unas panorámicas que quitan el hipo. Spiderman consigue no solo que te sientas como el valiente hombre araña desde el minuto 1 de juego, sino que lo hace además con un sentido cinematográfico de sus secuencias, una dosificación bastante sabia de quick time events y todas y cada una de las bondades del género del mundo abierto para que te puedas perder cuanto quieras en esa inmensa ciudad llena de infinitos detalles, NPC’s y rincones que harán las delicias de todos y cada uno de los fans de un universo Marvel que vive en estado de gracia desde hace una década.

El argumento nos sitúa varios años después del origen del personaje, algo que yo personalmente agradezco como agua de mayo porque estoy algo cansado de tanta cháchara sobre el poder y la responsabilidad. Verlo en acción y en plenitud es algo que el juego agradece también por la agilidad que le da a una trama que no necesita presentar a personajes que todos conocemos ya por uno u otro medio, pero que disfrutamos como enanos viéndolos en acción, ya sea la extensa galería de héroes y aliados o de villanos, a cuál más carismático y bien representado en el juego (pero que, por temor al spoiler, mejor no decir aquí).

Es evidente que Insomniac sabe que aquí tiene su próxima gran franquicia, por lo que este Spiderman es el primero de una saga que dosifica también muy bien su trama, con algunos tópicos que el amante de este tipo de historias reconocerá enseguida, pero donde hay espacio también para el desarrollo de personajes con algunos giros de guión bastante interesantes, y donde destaca en especial la relación entre Peter y sus dos grandes aliados: Mary J y Miles Morales (no puedo finalizar este apartado sin confesar mi admiración por J. J. Jameson, que no deja de intervenir durante nuestros desplazamientos con momentos estelares de la radio sensacionalista, con algunos golpes de humor realmente buenos).

Casi todos los personajes importantes del universo del hombre araña tienen aquí un papel más o menos secundario, aunque es evidente que hay muchos que han sido “guardados” para las siguientes entregas. No obstante, ya con la muestra ofrecida aquí cualquier fan se quedará contento, al margen de los 100.000 coleccionables del juego que remiten a cientos de cómics, momentos de series y películas que van a ser igualmente agradecidos. Es tal la atención por el detalle, los guiños y las referencias que por un momento puede llegar a resultar abrumador, casi tanto como el despliegue técnico que acompaña a todo este buen hacer narrativo.

Esto nos lleva al buen hacer del doblaje, tanto en su versión original como al castellano. Insomniac presume de haber grabado todos sus diálogos en dos versiones, una con Peter en modo desplazamiento frenético y otra más calmado, algo sin duda digno de mérito. En cualquier caso, el apartado sonoro es fastuoso en este sentido, a lo que se une una buena banda sonora de John Paesano, a la que quizá solo se le puede criticar el abuso excesivo del tema principal, pero que se adapta bien a todas las situaciones del juego (y que, al igual que le ocurrió con la partitura de Mass Effect Andromeda, brilla más en los momentos íntimos que en los épicos).

Spiderman tiene, por tanto, grandísimas bazas en su logradísima ambientación, en el carisma de unos personajes de antología, un apartado visual y sonoro abrumadores y en unas mecánicas sólidas como una roca, donde el combate y la aventura se dan la mano en desigual proporción pero con posibilidades muy interesantes. La mayor parte de los ataques se producen siempre contra grupos de oponentes, de diferentes tamaños, tipos y aptitudes, nada que los conocedores del sistema de Arkham no se sepan ya de memoria (en ocasiones, de hecho, este aspecto parece un calco 1:1 de los juegos de Batman). Son, en cualquier caso, combates divertidísimos y donde os vais a cansar de intentar nuevas opciones de ataque y defensa porque el juego se va abriendo con su rama de niveles a posibilidades cada vez más apasionantes, hasta que al final elegimos siempre la que más se adapta a nuestra forma de jugar.

Tampoco sorprende que la ciudad esté dividida en distritos donde se van abriendo misiones principales, secundarias y de coleccionables a las que únicamente se puede achacar una cierta repetitividad entre los diferentes distritos. Prácticamente hay que hacer lo mismo el mismo número de veces en cada sitio, algo que al principio se nota menos pero que en el tramo final es alarmantemente notorio y recuerda, para mal, a los peores excesos de Infamous Second Son, que aquí tenía su principal talón de Aquiles.

Dentro de las secundarias, donde hay una enorme variedad, destacan aquellas protagonizadas por villanos secundarios, pero a mí especialmente me han gustado los desafíos y las pruebas del laboratorio, que no entiendo muy bien por qué, el juego da la opción de anular al comienzo de la partida (algo que se incluyó, junto con el soberbio modo foto, en el parche del día 1). Son puzzles sencillos pero que permiten descansar de tanto balanceo y tanto mamporro, algunos de los cuales nos obligan a repetir patrones de colores y otros, de conexiones de energía, recuerdan mucho a los de Bioshock (sí, los dichosos voxófonos también tienen aquí su particular “homenaje”, como no podía ser de otro modo).

En cualquier caso, el meollo del asunto está en una campaña principal que se puede completar en unas 10/12 horas, pero que se va tranquilamente a las 30/35 si queremos llegar al 100% y lograr todos los trofeos. No es este Spiderman un juego difícil (de hecho, en mi opinión está pidiendo a gritos una partida + con dificultad extra, para los jugadores más exigentes), porque entiendo que va dirigido a un público de masas y pretende por encima de todo ser accesible en todos los sentidos. Es un juego que te premia constantemente e incentiva a seguir jugando, y que únicamente en estas misiones secundarias algo más repetitivas o en determinados momentos donde controlamos a otros personajes pierde algo de fuelle respecto al conjunto.

El Spiderman 2 de 2004 logró algo realmente complicado, que era convertir aquel título en un gran juego de súper héroes, y fue el primero en introducir el balanceo realista donde se toman como puntos de referencias los edificios (y no el aire misterioso, como en anteriores títulos). Este coge todo lo bueno de aquel pero lo eleva de manera exponencial, porque además no depende de una licencia particular como la segunda entrega de la trilogía de Raimi, sino que tiene una cierta libertad para tomar de aquí y allá e introducir sus propias novedades, como ese traje principal, que, por cierto, luce de maravilla, o ciertos giros argumentales que seguro que a Stan Lee le han costado algún que otro disgusto (y algunos ceros más en su cuenta particular, estoy seguro).

La posibilidad de adquirir trajes nuevos, gadgets tan fenomenales como la telaraña contundente o la mina, habilidades especiales o cualquiera de los tres poderes que podemos incorporar al traje, aporta tal cantidad de alicientes que, junto a los coleccionables, estoy convencido de que va a dar juego a los fans para mucho tiempo. Espero que en Sony e Insomniac sean capaces de hacer un buen trabajo con la política de DLC’s, porque sin duda es un juego que a su finalización pide más contenido y algo más de variedad, algo que sin duda los más críticos con el juego ya estarán destacando en foros y análisis.

Es cierto que Spiderman tiene demasiados padres, hermanos y tíos como para darle el mérito de inventar nada. Es un juego que aplica el patrón del sandbox a rajatabla y no se mueve un milímetro de él, con todo lo que ello conlleva en forma de iconos sobre el mapa y señales permanentes para orientar al jugador. Es cierto que no hay prácticamente nada en el juego, más allá del balanceo y la fenomenal sensación de gravedad, que no hayamos jugado de alguna u otra forma en otros títulos de corte similar, y que el mérito de esta fórmula sigue residiendo en Rocksteady y la ya mítica saga Arkham.

Lo que nadie puede dudar, a pesar de todo esto, es que el último título de Insomniac Games recoge toda esa tradición de influencias y patrones, y elabora un juego intachable en muchos aspectos, sobresaliente en otros tantos y al que hay que reconocer su enorme, abrumadora, capacidad de diversión del primer al último minuto de juego, algo que ni siquiera esos padres fundadores pudieron conseguir aun en sus momentos de mayor inspiración. Dejarlo escapar, por tanto, sería uno de los mayores errores que puede cometer el usuario de una PS4 que, mes a mes, sigue afianzando su liderazgo gracias a juegazos indiscutibles como este.

Existe un antes y un después en la historia de los videojuegos basados en cómic, le pese a quien le pese, que es con quien hay que comparar muchos lanzamientos de héroes en mallas desde hace ya una década: Batman Arkham Asylum (Rocksteady, 2008). Fue su arrollador estilo, clase y talento a la hora de adaptar las viñetas del hombre murciélago convirtieron a su estudio en una leyenda y a su saga en sinónimo de cómo ser fieles a una fuente original para aportar toda la inmersión y la interactividad que solo el videojuego puede aportar. Este título, junto con el meritorio Spiderman 2 (Treyarch, 2004) y en menor medida, títulos menores como Infamous Second Son (Sucker Punch, 2014), son las tres fuentes de inspiración más claras de este Marvel's Spiderman que nos ocupa, esta versión que, hay que empezar por aquí, es la mejor adaptación no ya solo del trepamuros que se ha hecho jamás, sino que probablemente esté varios pasos (no en todos, ya veremos) por delante de la saga Arkham, lo cual ya de entrada tiene un mérito descomunal. Hay que comenzar diciendo que el mayor desafío de los juegos de súper héroes estriba en hacerte sentir en la piel del mismo, algo que es mucho más complicado de hacer de lo que parece. Yo siempre encontré algunas mecánicas de Arkham bastante incomprensibles, como el hecho de que Batman se balanceara de aquí para allá permanentemente o que peleara con un sexto sentido previo a recibir golpes, algo que jamás ha hecho en los cómics. Es algo que tenía mucho más sentido, que lo tiene de hecho, en un título como el que nos ocupa ahora. De repente, todas esas mecánicas (que están importadas de manera descarada, algo que Insomiac Games no ha ocultado en ninguna entrevista), cobran sin embargo mucho más sentido y lógica en un juego donde Spiderman tiene en estas dos habilidades su marca de la casa más personal, junto con un sentido del humor, un tono más colorista y un cierto aire menos grave que sin duda es más agradable de jugar que el tenebrismo permanente y a veces depresivo en el que vive instalado el bueno de Bruce Wayne. El segundo reto era conseguir que a nivel de mecánicas el juego funcionara correctamente, y creo que esto es, con diferencia, lo mejor sin duda de todo el juego. Luego nos ocuparemos del sistema de combate, pero si hay que comenzar por una mecánica clave aquí es sin duda ese balanceo por la ciudad que es la auténtica estrella del juego, y que nos va a tener dando vueltas simplemente por el placer de ver cómo Spiderman, al que se ha dotado de unas animaciones extraordinarias y llenas de posibilidades, se desplaza de un sitio a otro haciendo gala de su apodo. Es, literalmente, asombroso, verlo en movimiento, hace que te entre por los ojos desde la primera partida y que, ya incluso en los compases finales y cuando ya estamos más que acostumbrados, lo…
Gráficos - 98%
Sonido - 96%
Banda Sonora - 88%
Mecánicas / Jugabilidad - 100%
Argumento - 85%
Duración - 90%
Originalidad - 70%

90%

Sobresaliente adaptación de uno de los personajes más populares del cómic contemporáneo, Spiderman es todo lo que muchos otros juegos de súper héroes han querido ser durante décadas y, con la excepción de los Batman Arkham, no han podido: carismático, espectacular, soberbio a nivel técnico, y con la cantidad y calidad de contenido suficiente para tenernos saltando por Nueva York una buena temporada. Quizá peque de seguir demasiado al pie de la letra el guión del género sandbox más tradicional, pero salvo ese detalle que no empaña el conjunto, Spiderman es un juego absolutamente imprescindible en el catálogo de una PS4 que lleva todo 2018 de fiesta permanente.

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