Menudo año está teniendo el bueno de Spidey. 2018 será recordado, evidentemente, por el año en el que Stan Lee nos dejó, pero su legado se halla más vigente y con más fuerza que nunca, como él mismo pudo comprobar desde que el universo Marvel fue conquistando en las últimas décadas los últimos rincones de la cultura popular: cine y videojuegos, tras estar más que consolidado en el mundo del cómic. Solo en este año, tanto Marvel’s Spiderman como este Spider-Man: into the Spider-Verse se han llevado la palma y han arrasado en ambos campos de una manera incontestable.

El éxito de esta película que nos ocupa se debe, en buena medida, a un fantástico guión, que recoge todo lo bueno de la saga de cómics Spider-Verse y lo condensa en una historia fabulosa, vibrante y con unos diálogos y situaciones sensacionales. Pero sería injusto no comenzar diciendo que a nivel técnico la cinta rinde a un nivel superlativo, con ese grano que imita el papel de cómic, esos recursos de montaje que mezclan todo lo bueno de la narrativa gráfica (sucesión de viñetas, bocadillos, etc.) con las últimas tecnologías de animación para darle a cada uno de los personajes una identidad, expresividad y carisma únicos.

También es relevante señalar que el hincapié en Miles Morales, al que al fin se le hace justicia tras haberse obviado en las últimas producciones en diferentes medios, donde se limitaba a cameos o a roles secundarios. Morales es un personaje principal como la copa de un pino, carismático y lleno de energía, y se come a cualquiera que se le ponga por delante, llámese Peter Parker o Kingpin, que aquí ejercen de secundarios de lujo para una historia que aporta frescura a un universo con el que quizá muchos estemos ya demasiado familiarizados.

Spider-Man: into the Spider-Verse es consciente de esa familiaridad y juega al despiste con bastante inteligencia y originalidad, con constantes guiños para fans de diferente grado y condición. Es impresionante que tenga tiempo para satisfacer a tantos públicos y, al mismo tiempo, desarrollar una historia propia llena de grandes escenas de acción, diálogos chispeantes (la relación con el Spiderman original es, sencillamente, genial) y además introduzca tantos buenos personajes sin que resulte excesiva.

Mención aparte para la Spidey-pandilla, una banda donde destaca no solo un Peter Parker envejecido y lleno de humor, sino una Gwen arrebatadora y, sobre todo, tres secundarios de los que no debo decir nada por miedo al spoiler pero que son de antología. Todos ellos, por cierto, muy bien puestos no solo al servicio de la trama, sino al de un Morales que se hace con la función bien secundado y con un enorme potencial para futuras películas de una saga que, espero, no haya hecho nada más que comenzar.

Sony, dueña y señora del producto, se hace omnipresente desde los tráileres iniciales, donde hay tiempo para promocionar el videojuego y PS4, y donde después coloca auriculares, televisiones y lo que haga falta, pero que es consciente de que tiene una gallina de oro a la que está exprimiendo con una indiscutible habilidad. Desde luego, los dos productos ya comentados que ha lanzado este año no pueden sino ampliar la base de fans hasta límites insospechados, convirtiendo al hombre araña en el súper héroe más reconocible y querido por la audiencia.

Y eso que la película tiene sus trucos, atajos y trampas, que solventa con fiabilidad y con la fe ciega en una historia que atrapa desde el primer minuto y no da un solo respiro hasta su climático final. La historia de los universos paralelos puede dar pie a todo tipo de meteduras de pata y paradojas argumentales que, sin embargo, aquí no parecen importar tanto. Escenas como las del robo a la fábrica de Kingpin y la huida a través de los árboles o todas aquellas en las que se desarrolla el vínculo entre Parker y Morales son sensacionales, pero donde curiosamente destaca más es en aquellas donde se refuerzan los lazos familiares con el padre y el tío de Morales, tan bien trazados como esenciales en este primer capítulo.

Respecto a la banda sonora, tanto la partitura de Daniel Pemberton como todas y cada una de las canciones inspiradas por ella se ajustan a ella casi tan bien como el traje al súper héroe: dinámicas, vibrantes, y llenas de toda esa energía adolescente que tan bien le sienta a la historia, y que junto con un montaje que no da un respiro se hace sin ninguna dificultad con una audiencia entregada (ojo a las secuencias post-créditos, que no dejan títere con cabeza y, en la sesión a la que acudí, levantaron las ovaciones más destacadas).

Así las cosas, esta cinta se corona no solo como la más destacada en su género en un año en el que, ojo, se han estrenado otras como Black Panther y Avengers: Infinity War. Puede que esta no sea tan compleja o tan catártica como aquellas, pero para mí las supera ampliamente en capacidad de diversión, que a fin de cuentas es lo que uno espera de este tipo de producciones, con una calidad que, sinceramente, no me esperaba y me ha sorprendido gratamente.

Descansa tranquilo, Stan: tu vecino y amigo sigue cuidando de nosotros por ti, y de momento lo está haciendo de maravilla.

Menudo año está teniendo el bueno de Spidey. 2018 será recordado, evidentemente, por el año en el que Stan Lee nos dejó, pero su legado se halla más vigente y con más fuerza que nunca, como él mismo pudo comprobar desde que el universo Marvel fue conquistando en las últimas décadas los últimos rincones de la cultura popular: cine y videojuegos, tras estar más que consolidado en el mundo del cómic. Solo en este año, tanto Marvel's Spiderman como este Spider-Man: into the Spider-Verse se han llevado la palma y han arrasado en ambos campos de una manera incontestable. El éxito de esta película que nos ocupa se debe, en buena medida, a un fantástico guión, que recoge todo lo bueno de la saga de cómics Spider-Verse y lo condensa en una historia fabulosa, vibrante y con unos diálogos y situaciones sensacionales. Pero sería injusto no comenzar diciendo que a nivel técnico la cinta rinde a un nivel superlativo, con ese grano que imita el papel de cómic, esos recursos de montaje que mezclan todo lo bueno de la narrativa gráfica (sucesión de viñetas, bocadillos, etc.) con las últimas tecnologías de animación para darle a cada uno de los personajes una identidad, expresividad y carisma únicos. También es relevante señalar que el hincapié en Miles Morales, al que al fin se le hace justicia tras haberse obviado en las últimas producciones en diferentes medios, donde se limitaba a cameos o a roles secundarios. Morales es un personaje principal como la copa de un pino, carismático y lleno de energía, y se come a cualquiera que se le ponga por delante, llámese Peter Parker o Kingpin, que aquí ejercen de secundarios de lujo para una historia que aporta frescura a un universo con el que quizá muchos estemos ya demasiado familiarizados. Spider-Man: into the Spider-Verse es consciente de esa familiaridad y juega al despiste con bastante inteligencia y originalidad, con constantes guiños para fans de diferente grado y condición. Es impresionante que tenga tiempo para satisfacer a tantos públicos y, al mismo tiempo, desarrollar una historia propia llena de grandes escenas de acción, diálogos chispeantes (la relación con el Spiderman original es, sencillamente, genial) y además introduzca tantos buenos personajes sin que resulte excesiva. Mención aparte para la Spidey-pandilla, una banda donde destaca no solo un Peter Parker envejecido y lleno de humor, sino una Gwen arrebatadora y, sobre todo, tres secundarios de los que no debo decir nada por miedo al spoiler pero que son de antología. Todos ellos, por cierto, muy bien puestos no solo al servicio de la trama, sino al de un Morales que se hace con la función bien secundado y con un enorme potencial para futuras películas de una saga que, espero, no haya hecho nada más que comenzar. Sony, dueña y señora del producto, se hace omnipresente desde los tráileres iniciales, donde hay tiempo para promocionar el videojuego y PS4, y donde después coloca auriculares, televisiones y lo que haga falta, pero que es…
Valoración global - 100%

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Vibrante, divertida y llena de escenas memorables, Spider-Man: into the Spider-Verse es, de lejos, la mejor película de súper héroes del año, y una de las producciones más destacadas de todo 2018. Es un prodigio de la animación que cuenta una historia fascinante, original y llena de guiños para fans que, sin embargo, cualquier tipo de espectador podrá disfrutar de lo lindo. No podía haber mejor homenaje que este para el gran Stan Lee en un año tan tristemente destacado.

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