Ya conocemos, gracias a una entrevista concedida por Mark Cerny a la revista Wired, que Playstation 5 será el nombre de la siguiente generación de consolas de Sony, y que verá la luz en la campaña navideña de 2020, tal y como se venía sosteniendo desde hace meses a través de diferentes fuentes no oficiales. El fin de la octava generación ha sido pues, oficialmente confirmado con este anuncio.

Cerny ha confirmado que en Sony se sigue trabajando a destajo para garantizar la plena retrocompatibilidad con PS4, así como que los discos de la consola tendrán una capacidad de 100-GB y reproducirán contenido a 4K, instalando los juegos de manera diferente gracias a las bondades del SSD (que permitirá, por ejemplo, instalar solo la parte que nos interese del juego, como la campaña o el multijugador, y dejando el resto de espacio libre).

Por otro lado, se ha dado a conocer que el mando será un poco más pesado que el actual, debido a una serie de nuevas funcionalidades como por ejemplo los gatillos adaptables, que permiten apreciar la tensión al emplear un arco, por ejemplo. También incluirá una adaptación de la vibración HD que tenía Switch, de modo que caminar por diferentes superficies hará sentir al jugador diferentes experiencias táctiles, y mejorando así la inmersión en el juego.

Todos estos importantes anuncios, que ya de por sí podrían haber protagonizado una conferencia bastante apañada del E3, quedan faltos, eso sí, del diseño definitivo de la consola y el mando, así como del precio de salida. No obstante, esto unido a las diferentes perlas que Cerny ha ido dejando caer en otros momentos, va configurando un panorama mucho más esclarecedor de la estrategia de Sony para promocionar el lanzamiento de una nueva consola de sobremesa como quizá nunca se había hecho en la historia de la empresa, optando por estas pequeñas dosis de información en lugar de un gran evento-revelación del producto final.

Todo esto, en mi opinión, le quita buena parte de la gracia al asunto. Todavía recuerdo cuando se anunció, en aquel E3 de 2013, la fecha de lanzamiento, precio y aspecto todo a una, desvelando también algunos títulos. Imagino que algo así pretenderán hacer en el E3 de 2020 con PS5, pero sin duda ya habrá demasiada información como para que haya verdaderas revelaciones más allá del diseño definitivo (de hecho, ya circula por todas partes el rumor del precio de la consola, en torno a los 450 euros).

Asimismo, la compañía reveló hace unos días nueva información sobre su título estrella de 2020, que no es otro que The Last of Us Parte II. Y de nuevo, más dudas y problemas: que si el tráiler era fallido (no solo por su estructura sino por habernos colado dos spoilers como dos catedrales, Joel incluido), que si se ha confirmado ya fecha de lanzamiento (21 de febrero) pero no si aparecerá también en una versión mejorada para PS5… De nuevo, estrategia confusa donde las haya que no tengo muy claro a qué va dirigido.

Y es que, ¿no se suponía que el motivo de no hacer E3 en 2019 era para no entorpecer las (fabulosas) ventas de PS4 de cara a esta campaña navideña? ¿A santo de qué aparece Cerny, a un mes escaso de Acción de gracias, para anunciar lo de PS5, cuando claramente eso va en contra de los intereses económicos de la compañía? ¿Alguien en su sano juicio se puede creer que PS5 no saldrá de lanzamiento con la versión remasterizada de un juego como The Last of US 2?

Yo, sinceramente, no entiendo nada. Evidentemente que en mi caso va a «caer» una PS5 de salida, en parte por la retrocompatibilidad y en parte porque mi PS4 parece que va a explotar un día de estos de tanta tralla como lleva encima la pobre (lo del sonido del ventilador, problema endémico de todas las PS4, daría para un análisis más sesudo por su cuenta, por cierto). Pero no termino de entender por qué Sony se empeña en hacer las cosas de esta manera, diciendo pero sin decir, anunciando pero sin anunciar, confirmando pero sin confirmar.

Por supuesto que tendrán su departamento de marketing, y que si Cerny ha salido a la palestra para decir esto no ha sido ni mucho menos por casualidad, pero me pregunto hasta qué punto tienen calculado el efecto de estos anuncios de cara al término del presente año fiscal. En fin, doctores tiene la iglesia, supongo…