Como ya muchos sabréis, hace cuatro días Sega confirmó que a finales de 2018 lanzará las más que esperadas remasterizaciones en alta definición de las dos primeras entregas de Shenmue, originalmente lanzadas para su canto de cisne como compañía de hardware, Dreamcast, allá por 1999 y 2002. El anuncio de este doble lanzamiento, que afecta a PS4, Xbox One y PC, ha provocado un enorme revuelo que, como siempre, ha dejado pizcas de información demasiado importantes fuera de esa onda expansiva inicial.

De acuerdo con la información que ha facilitado Koch Media a esta web, el juego contará con una actualización técnica tanto en resolución como en tasa de frames (no hay más especificaciones, aunque entiendo que el asunto debería ir por los 1080p/60 fps, tratándose de juegos de hace casi 20 años a los que no se va a cambiar el motor gráfico original). En teoría deja las opciones gráficas escalables para PC, sin mención específica a Pro y One X. También está confirmado que se podrá jugar a ambos títulos en inglés y japonés (audios y textos), y que saldrá en España a un suculento precio de 34,99 euros. Toda una ganga para alguien que, como el que esto escribe, no los jugó en su momento pero lleva escuchando hablar maravillas de ellos desde entonces.

Este proyecto lleva años cocinándose en las oficinas de Sega, supongo que no tanto por el tema de las dichosas licencias de los productos y marcas que aparecen en ambos juegos, sino por la necesidad ante el anuncio de la tercera entrega (en la que sigue su líder espiritual, Yu Suzuki, pero ya sin Sega involucrada). A mí me parece que era el movimiento inteligente, y que a poco que este remaster esté a la altura de los mínimos exigibles, es sin duda un as en la manga que convenía quitarse antes de que Ryo Hazuki suelte nuevas y más modernas patadas por el lejano oriente.

He escuchado bastante sobre si este proyecto debía haberse enfocado más como remake y no tanto como un “simple” remaster. Tengo mis dudas. Es evidente que estos monigotes seguirán teniendo aspecto cuadrado propios de finales de los 90 por muchos frames que tengan encima, pero en primer lugar no parece que la tercera entrega vaya a ser sustancialmente mejor, a tenor de lo visto en sus primeros y desastrosos compases, y en segundo lugar, creo firmemente que estamos ante dos títulos que más que ningún otro de los que han protagonizado esta eterna polémica de resucitar cadáveres digitales, son arqueología pura y dura del videojuego, y en ese sentido un remaster es lo más fiel a la obra original que se puede pedir en estos tiempos.

Más interesante me parece la polémica sobre el público objetivo del título. Cualquier aficionado a GTA, Sleeping Dogs o a Yakuza seguro que verá estos juegos como dinosaurios (cuando no momias faraónicas, literalmente). Estoy convencido de que por mucho que se introduzcan cambios en el interfaz y la posibilidad de jugar con controles clásicos o modernizados (ambos datos confirmados también, por cierto), Shenmue no se puede jugar igual en 2018 de lo que se hizo en 1999. Lo que entonces fue revolucionario, como su sistema de mundo abierto, ciclo de día y noche y NPC’s con rutinas palidece ante la mención de GTA V, por poner el ejemplo más claro de hijo bastardo del clásico de Sega, puede resultar demasiado primitivo, casi esquemático en comparación, y eso por no mencionar los entonces llamativos Quick Time Events, que seguro que ahora mismo pueden provocar sarpullidos a más de uno.

No, está claro que el público de estos juegos no es el fan de Rockstar o el que campa a sus anchas por los mundos de Fortnite. Mucho me temo que habrá un público nicho, de gente ya más cerca de los 40 que de los 20, lo cual explicaría que esto sea un remaster y no un remake, así como el nulo esfuerzo de la distribuidora en doblar el juego al castellano (o por lo menos hacer la traducción de textos). Es un clásico sacado de la estantería del olvido para mitómanos, y como tal yo lo celebro, pero entiendo perfectamente que salga en estas condiciones y a este precio.

Shenmue fue el único lamento, el único real, de no haber tenido una Dreamcast en su momento. Como ya muchos que seguís la página sabéis, yo era un “seguero” declarado hasta que finalmente Saturn terminó de hundir cualquier rastro de lealtad hacia una compañía que se dedicó a sacarnos los cuartos de mala manera durante demasiado tiempo. Para cuando este proyecto, que originalmente se llamó Virtua Fighter RPG, comenzó a cimentar su leyenda yo andaba haciendo de las mías, y muy a gusto, con una Nintendo 64 que me dio demasiadas alegrías como para lamentar nada.

Así pues, no podía ser más bienvenido este anuncio en un 2018 que de momento está dejando buenos bombazos (ya hablaremos de Kratos, ya hablaremos). Dado que la tercera entrega de la saga se va a hacer esperar por lo menos un año o dos (no es que haya nada confirmado de momento, pero ya veréis), me parece una excelente noticia que, por otro lado, nos recuerda que hace casi dos décadas que Sega hizo su último gran lanzamiento. Descanse en paz.