Ya está aquí el nuevo caramelo que hará las delicias de los fans de lo retro y de lo retro-nintendero en particular. SNES Mini Classic salió y desapareció del mercado en un suspiro que nos ha permitido, al menos, echarle un buen vistazo al sistema, a sus juegos y a sus aspectos más positivos y negativos. Dado que el análisis de todos y cada uno de los juegos se irá publicando conforme los vayamos terminando (al menos esa es la intención), nos centraremos ahora en algunos comentarios generales sobre ellos y, muy especialmente, sobre la consola en sí.

En primer lugar, me gustaría comenzar señalando que, aun sin ser perfecto en su concepto y en su catálogo, me parece que SNES Mini Classic es un acierto colosal de su compañía, como ya lo fue en su momento su predecesora. Nada más abrir la caja lo primero que llama la atención es el perfecto acabado del producto, lo reducido de ese tamaño que hace que apenas sobresalga de los límites de la mano y el cuidado con el está hecho todo.

Conectar la consola se consigue mediante dos cables, el HDMI y otro con salida USB que hace las veces de fuente de alimentación. Para los mandos de control hay que desplegar una pestaña, donde los falsos puertos de entrada dan lugar a unos auténticos que son idénticos a aquellos que se empleaban para los mandos clásicos en Wii.  En cuanto a los mandos de control, son absolutamente idénticos a los clásicos, y las sensaciones al jugarlos son las mismas que las que en su día nos transmitían los originales.

Positivo es también el cambio en el tamaño del cable de ambos mandos. Entiendo que hacerlos inalámbricos, además de encarecer horrores el precio, hubiera sido desvirtuar de alguna forma la sensación de estar con una consola de los 90, pero en cualquier caso se agradece el no tener que estar literalmente pegado al televisor. Por lo demás, los que ya conozcáis las virtudes de NES Classic Mini no encontraréis demasiados cambios en el menú de selección de juegos y opciones, que siguen siendo también las mismas a la hora del visionado de los mismos (CRT, Original y Pixel Perfect). Ya por último, la posibilidad de crear puntos de salvado en cualquier momento o rebobinar para repetir ciertos momentos complicados me han parecido, asimismo, todo un acierto.

¿Y a la hora de jugar? Lo cierto es que la primera impresión, después de probar todos los juegos, no puede ser mejor. Todos aquellos que sí jugué en su momento, como Super Mario World 1 & 2, Super Mario Kart, Donkey Kong Country, A Link to the Past, Super Metroid, Starfox o F-Zero mantienen un encanto especial, y seguramente solo por estos ocho títulos merecería la pena hacerse con la compra del sistema. Por suerte hay otros doce títulos más que recogen géneros igualmente importantes, con especial atención al RPG con joyas como Secret of Mana, Super Mario RPG, Earthbound y, muy especialmente, Final Fantasy VI, para mí motivo más que suficiente como para darme por contento. Lo de Starfox 2, aunque realmente bienvenido, me parece que tiene menos alcance de lo que la gente se pensaba, lo que nos lleva a un debate diferente acerca de la vigencia de buena parte de estos títulos.

Si bien es cierto que, a nivel gráfico, se mantienen sorprendentemente bien comparados con el catálogo de la NES Mini Classic, (había algo de arte en aquellos píxeles de 16 bit, qué le vamos a hacer), lo cierto es que no se trata tanto de una cuestión técnica, donde quizá los Starfox “canten” un poco más que el resto, sino jugable. Muchos de estos juegos son realmente duros de pelar, lo que no tiene nada que ver con el hecho de que fueran joyas en su momento y que ello, por supuesto, no les quite un ápice de calidad. La jugabilidad de la época no es la de ahora, y en estos 25 años se han refinado muchas cosas. Habrá quien lo note más y menos, pero desde luego todo aquel que quiera completar alguno (o varios) de estos títulos tiene que armarse de una paciencia especial, casi de historiador del videojuego. Samus no va a responder igual de bien, se ponga como se ponga el personal de las esencias, en Super Metroid que en el reciente Samus Returns de 3DS, ni a nivel de mecánicas ofrecerá la misma variedad. Es algo con lo que hay que contar.

Son los juegos más avanzados a nivel técnico en su momento, aquellos que hacían del chip FX, los que curiosamente parecen más anticuados actualmente. Duele un poco ver cómo se mueven los escenarios y personajes de F-Zero, Mario Kart o los Starfox (si bien se nota un buen cambio del primer al segundo juego gracias al chip FX2, dicho sea de paso). Las limitaciones de SNES para mover entornos y objetos en 3D eran demasiado obvias, aunque evidentemente se le perdona por aquello de tener un cuarto de siglo a sus espaldas.

Donde el asunto se vuelve mucho más luminoso es en el terreno más suave de las 2D, donde la paleta de colores de la consola hace maravillas y pone ante nuestros ojos auténticas joyas visuales como las que despliega la isla de Yoshi o la de Donkey Kong. Street Fighter 2 sigue siendo la obra maestra absoluta de la lucha que fue siempre, y seguramente se convertirá, junto a los Karts de Mario, en la opción más socorrida de cara a las partidas multijugador, algo que se potencia desde la presencia del segundo mando (otra bienvenida diferencia con el anterior sistema).

Es inevitable terminar este repaso a un catálogo algo más limitado que el anterior en número (no tanto en calidad, donde creo que sinceramente aquí hay mejores juegos), con los olvidos que, de haber estado, habrían elevado el asunto a nivel cualitativo a un techo para mí insuperable. Al ya repetido Chronno Trigger, que quizá hubiera hecho subir demasiado el número de juegos de rol de la recopilación, yo hubiera agradecido ver algunos de esos juegos tan representativos del sistema como fueron ISS Deluxe, Super Star Wars, Mortal Kombat 2, Final Fight, Fatal Fury Special, Illusion of Time, Sunset Riders o el fenomenal TNMT Turtles in Time. Con esos 30 juegos estoy convencido de que nadie le hubiera puesto pega alguna al catálogo (aunque de entre una librería de más de 700 juegos seguro que hay quien echará en falta sus juegos favoritos). Seguramente el tema de licencias hace que los clásicos de Disney para el sistema, como AladdinThe Lion King, tampoco hayan hecho acto de presencia.

El hecho de que el sistema sea cerrado impide que podamos ampliar dicho catálogo, algo que quizá Nintendo podría plantearse de cara a esa futura Nintendo 64 Classic Mini de la que, ahora que ya estamos al día de todo lo relacionado con la versión de aquella mítica Super Nintendo, pasamos a ocuparnos inmediatamente en la próxima entrada. ¡No os la perdáis!

Ya está aquí el nuevo caramelo que hará las delicias de los fans de lo retro y de lo retro-nintendero en particular. SNES Mini Classic salió y desapareció del mercado en un suspiro que nos ha permitido, al menos, echarle un buen vistazo al sistema, a sus juegos y a sus aspectos más positivos y negativos. Dado que el análisis de todos y cada uno de los juegos se irá publicando conforme los vayamos terminando (al menos esa es la intención), nos centraremos ahora en algunos comentarios generales sobre ellos y, muy especialmente, sobre la consola en sí. En primer lugar, me gustaría comenzar señalando que, aun sin ser perfecto en su concepto y en su catálogo, me parece que SNES Mini Classic es un acierto colosal de su compañía, como ya lo fue en su momento su predecesora. Nada más abrir la caja lo primero que llama la atención es el perfecto acabado del producto, lo reducido de ese tamaño que hace que apenas sobresalga de los límites de la mano y el cuidado con el está hecho todo. Conectar la consola se consigue mediante dos cables, el HDMI y otro con salida USB que hace las veces de fuente de alimentación. Para los mandos de control hay que desplegar una pestaña, donde los falsos puertos de entrada dan lugar a unos auténticos que son idénticos a aquellos que se empleaban para los mandos clásicos en Wii.  En cuanto a los mandos de control, son absolutamente idénticos a los clásicos, y las sensaciones al jugarlos son las mismas que las que en su día nos transmitían los originales. Positivo es también el cambio en el tamaño del cable de ambos mandos. Entiendo que hacerlos inalámbricos, además de encarecer horrores el precio, hubiera sido desvirtuar de alguna forma la sensación de estar con una consola de los 90, pero en cualquier caso se agradece el no tener que estar literalmente pegado al televisor. Por lo demás, los que ya conozcáis las virtudes de NES Classic Mini no encontraréis demasiados cambios en el menú de selección de juegos y opciones, que siguen siendo también las mismas a la hora del visionado de los mismos (CRT, Original y Pixel Perfect). Ya por último, la posibilidad de crear puntos de salvado en cualquier momento o rebobinar para repetir ciertos momentos complicados me han parecido, asimismo, todo un acierto. ¿Y a la hora de jugar? Lo cierto es que la primera impresión, después de probar todos los juegos, no puede ser mejor. Todos aquellos que sí jugué en su momento, como Super Mario World 1 & 2, Super Mario Kart, Donkey Kong Country, A Link to the Past, Super Metroid, Starfox o F-Zero mantienen un encanto especial, y seguramente solo por estos ocho títulos merecería la pena hacerse con la compra del sistema. Por suerte hay otros doce títulos más que recogen géneros igualmente importantes, con especial atención al RPG con joyas como Secret of Mana, Super Mario RPG, Earthbound y, muy especialmente, Final Fantasy…
Diseño / Acabado - 96%
Catálogo - 88%

92%

Nintendo ha vuelto a dar en la diana con esta réplica de su segunda consola de sobremesa, la ya legendaria Super Nintendo. Con un diseño fenomenal y un catálogo excelente donde solo se echan en falta un puñado de clásicos que lo hubieran hecho imprescindible, SNES Classic Mini es una joya de coleccionismo que, yendo un poco más allá de eso, ofrece horas de diversión para todo aquel que sepa que tiene un trozo, y de los buenos, de historia del sector en la palma de su mano.

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