Con el paso del tiempo, la industria del videojuego está empezando a generar un legado importante, que va acompañado además por saltos generacionales no menos significativos. Aquellos que comenzaron jugando a las primeras consolas domésticas comercializadas en España, allá por los años 80, son hoy respetables cuarentones con muchos juegos a sus espaldas. A finales de esa década, precisamente, Sega lanzó una consola que está considerada por crítica y público como su mayor acierto, Mega Drive (Genesis en el mercado americano), y coincidiendo con su 30 aniversario, acaba de salir una recopilación que reúne 53 de los mejores juegos de su amplio catálogo.

Como siempre suele ocurrir con este tipo de colecciones, hay dos asuntos bastante espinosos. El primero de ellos es el modo en que se produce el port para consolas actuales. El caso que nos ocupa es, debo decir, bastante decente. Ya el menú es una buena declaración de intenciones, con una recreación de una habitación de los años 90 llena de pósters de juegos (el juego incluye uno doble de Streets of Rage y Golden Axe, por cierto, que es muy de agradecer). Tenemos en dicho menú la biblioteca de juegos, distribuida como una estantería por orden alfabético (lástima no poder contemplar las carátulas), opciones de visualización (donde tenemos, entre otras, la opción de verlos con una especie de filtro hd, sin duda más llevadero hoy en día aunque nada adecuado para fans del píxel clásico como nosotros, o con otro de televisión de tubo como en la época homenajeada). Resultan algo molestas las franjas laterales, aunque la culpa está en que las pantallas de antaño eran de 4:3, por las 16:9 actuales.

 

Además de esto, hay algunas sorpresas como la posibilidad de guardar varias partidas en cada juego en cualquier momento (algo impensable en su época), así como poder seleccionar diferentes regiones, lo que afecta a elementos que en su tiempo la censura modificó, el idioma de los textos, etc. Varios de los juegos permiten modo online (algo aún más impensable en su época, lógicamente) e incluso trofeos, con algunos nombres bastante graciosos, como esa referencia a Tolkien en uno de los Sonic. Por último, la inclusión de un modo espejo para juegos que alguno tendrá ya muy trillados, me ha resultado un añadido tan interesante como bienvenido. Lástima que el título no incluya más extras en forma de museo, al menos de los títulos más emblemáticos.

Si a nivel de opciones o en el apartado técnico tengo pocos reparos, más allá de algún que otro lag inexplicable en juegos de hace tanto tiempo corriendo en toda una señora PS4, es precisamente en el asunto del catálogo donde encuentro algunos problemas de difícil explicación, máxime cuando no es ni mucho menos la primera vez que Sega hace este tipo de grandes éxitos en consolas de generaciones posteriores (recordemos que ya las hay, entre otras, para Xbox, PS2, PS3 y hasta para PC, con diferentes volúmenes y pequeñas diferencias de catálogo). Creo que lo más justo es valorar primero lo que hay en la colección, para bien o para mal, para pasar después a esas ausencias en las que muchos estamos pensando.

 

En ese sentido, hay que decir que no creo que la selección de juegos sea decepcionante bajo ningún concepto. Ya solo por recoger las trilogías de Golden Axe, Shinobi, Phantasy Star, Streets of Rage o los dos juegos más importantes de otras sagas como Wonder Boy, ToeJam & EarlShining Force, VectormanColumns, ya merecería la pena, pero es que además hay auténticas joyas de coleccionista en este disco, como por ejemplo Gunstar Heroes, Comix Zone, Ristar o Beyond Oasis, que se cotizan a precios de escándalo en los mercados de cartuchos originales de Mega Drive. Si a eso se le suman los clásicos de la primera etapa, como Alex Kidd, Kid Chameleon o Altered Beast, más los inevitables (e imprescindibles) Sonic the Hedgehog 1 & 2, insisto en que no hay demasiado que objetar: el fan de Sega va a encontrar aquí un álbum de recuerdos donde hay mucho y muy bueno por rememorar.

He dejado a Sonic para el final porque además de los dos primeros juegos (para mí los mejores de toda su saga con una diferencia indiscutible), la colección incluye Sonic 3D Blast (que, con sus peros y sus vicios, es bastante mejor de lo que muchos pensábamos en su momento), y los spin-off Sonic Spinball y el juego de puzzles Doctor Robotnik’s Mean Bean Machine, todos ellos bastante decentes. Creo que son suficientes para que tanto los expertos en la materia como los no iniciados tengan su correspondiente ración de la mascota de Sega y emblema de la consola, y sin embargo…

Sin embargo, el elefante en la habitación es, evidentemente, el título doble formado por Sonic 3 y Sonic & Knuckles, que, de manera inexplicable, no están en esta colección. Al parecer, ciertos problemas de licencias por la banda sonora les impidieron ser incluidos, algo que yo sinceramente no me creo. En un primer momento pensé que ambos podrían ser desbloquearles tras superar los primeros, pero mucho me temo que tampoco es el caso. Y es una ausencia imperdonable, se mire por donde se mire, porque si bien es cierto que son un proyecto algo irregular, quizá excesivamente ambicioso para su época, no lo es menos que en el caso de la tercera parte es simple y llanamente el mejor juego a nivel técnico de toda la consola, y el que mejor uso hizo de todas las posibilidades gráficas y sonoras de la consola (la banda sonora del juego, con permiso de Yuzo Koshiro, es una de las mejores de la historia y por supuesto de todo el catálogo de Mega Drive). Insisto en que a mí me parece bien lo que hay (que no hubiera incluido la segunda parte hubiera sido ya de juzgado de guardia), pero entiendo que a más de uno y más de dos les pueda extrañar estas ausencias.

Antes de volver con ello, me gustaría añadir que aunque la colección tiene una buena representación de plataformas, rol, puzzles y, especialmente, beat em’ups, está carente de juegos deportivos, carreras o de lucha, que en su momento eran auténticas estrellas en los catálogos de 16 bits. Aquí está el tema de las espinosas licencias, me dirán algunos, que explica que EA, Capcom, Konami, Disney y un largo etcétera estén ausentes, como le pasa también a Nintendo cuando saca sus consolas mini o sus servicios de tienda de juegos clásicos de consolas antiguas, donde brillan principalmente los juegos First Party.

No obstante, añado un matiz más a este respecto, ya que Sonic 3 & Knuckles, además de otros olvidos, sí estaban en colecciones de generaciones previas, como Ecco The Dolphin (uno de los títulos más representativos de Mega Drive, de largo), que llegó a tener hasta tres entregas en la versión para PS3, pero al igual que pasa con la tercera y “cuarta” parte de la saga del erizo, aquí tampoco aparece por ningún lado. Lo mismo podría decirse de Eternal Champions, la respuesta de Sega a Street Fighter 2 en Super Nintendo, que aquí ni está ni se le espera a pesar de haber aparecido también en recopilaciones previas. ¿O qué me dicen de la fabulosa versión de Virtua Racing que se hizo en los estertores del sistema, o de Super Hang on, desarrollado también por Yu Suzuki, que era una auténtica barbaridad y que llegó a venir incluido con la consola junto con Sonic 1, Columns y el primer Streets of Rage?

Creo que el lector más avezado ya comprenderá por dónde voy: mi impresión es que se ha dividido el catálogo de Mega Drive en dos colecciones, dejando títulos para una futura segunda parte que complete lo que aquí claramente falta. Es posible que el tema de licencias impida que aparezcan juegos que en su momento fueron claves en la historia de la consola, como esta lista que he ido elaborando según analizaba el título, y donde se encuentran joyas como Ecco the Dolphin, Eternal Champions, Another World, TMNT: Hyperstone Heist, Super Hang On, Castlevania: Bloodlines, Contra: Hard Corps, Earthworm Jim, The Adventures of Batman & Robin, Gouls & Ghosts, Soleil, Jurassic Park, NBA JAM, X-Men, Street Fighter 2: Special Champion Edition, World of Illusion, Batman, Virtua Racing, etc. Sé que muchos de estos títulos tendrán problemas de licencia, pero sinceramente no es posible entender la historia completa de la consola sin juegos como los ya mencionados u otros tan esenciales como los FIFA, Aladdin, Mortal Kombat o Flashback, porque hicieron tanto o más que Sonic por Mega Drive en conjunto.

En caso de que una segunda entrega incluyera lo que aquí falta, esos 20 citados y otros tantos (¿Qué pasa con Mega CD, por ejemplo? ¿O las escasas, pero valiosísimas, joyas de 32X? Esos periféricos de Mega Drive se merecen también un mejor trato), creo que ya ningún fan podría poner objeción alguna, aunque entiendo que dicha lista tiene más de lista de los reyes magos que de realidad futura. Sea como fuere, los 53 que están son una muy buena forma de empezar a conocer un catálogo bastante olvidado, donde dicho sea de paso, no todos los juegos han envejecido de la misma forma. Es muy evidente que la hornada de primeros juegos (88-92) ha acusado más el paso del tiempo que, digamos, aquellos que salieron en los años 93-96, con la excepción de unos Sonic 1 & 2 que más allá de sus preciosos gráficos tienen un sistema de control y un diseño de niveles que demuestran por qué son dos obras maestras sin comparación. Street of Rage 2 es, de largo, uno de los mejores beat em up’s de la historia de los videojuegos, Phantasy Star IV es uno de los juegos de rol más ambiciosos y profundos de su tiempo, y poder contemplar esa curiosidad histórica que es Virtua Fighter 2, aunque sea en versión simplificada en 2D, os va a permitir encontrar un juego de lucha bastante más complejo de lo que parece a simple vista.

En definitiva, Sega Mega Drive Classics no está exenta de polémica por la ausencia de dos juegos emblemáticos de Sonic, así como de algunos otros First Party que solo mi teoría conspiranoica podría aplacar, pero aun así ofrece suficiente material para que los amantes de los juegos retro tengan aquí horas de diversión a un precio bastante razonable, con un envoltorio y un apartado de opciones de personalización más que adecuado a los tiempos que corren.

Con el paso del tiempo, la industria del videojuego está empezando a generar un legado importante, que va acompañado además por saltos generacionales no menos significativos. Aquellos que comenzaron jugando a las primeras consolas domésticas comercializadas en España, allá por los años 80, son hoy respetables cuarentones con muchos juegos a sus espaldas. A finales de esa década, precisamente, Sega lanzó una consola que está considerada por crítica y público como su mayor acierto, Mega Drive (Genesis en el mercado americano), y coincidiendo con su 30 aniversario, acaba de salir una recopilación que reúne 53 de los mejores juegos de su amplio catálogo. Como siempre suele ocurrir con este tipo de colecciones, hay dos asuntos bastante espinosos. El primero de ellos es el modo en que se produce el port para consolas actuales. El caso que nos ocupa es, debo decir, bastante decente. Ya el menú es una buena declaración de intenciones, con una recreación de una habitación de los años 90 llena de pósters de juegos (el juego incluye uno doble de Streets of Rage y Golden Axe, por cierto, que es muy de agradecer). Tenemos en dicho menú la biblioteca de juegos, distribuida como una estantería por orden alfabético (lástima no poder contemplar las carátulas), opciones de visualización (donde tenemos, entre otras, la opción de verlos con una especie de filtro hd, sin duda más llevadero hoy en día aunque nada adecuado para fans del píxel clásico como nosotros, o con otro de televisión de tubo como en la época homenajeada). Resultan algo molestas las franjas laterales, aunque la culpa está en que las pantallas de antaño eran de 4:3, por las 16:9 actuales.   Además de esto, hay algunas sorpresas como la posibilidad de guardar varias partidas en cada juego en cualquier momento (algo impensable en su época), así como poder seleccionar diferentes regiones, lo que afecta a elementos que en su tiempo la censura modificó, el idioma de los textos, etc. Varios de los juegos permiten modo online (algo aún más impensable en su época, lógicamente) e incluso trofeos, con algunos nombres bastante graciosos, como esa referencia a Tolkien en uno de los Sonic. Por último, la inclusión de un modo espejo para juegos que alguno tendrá ya muy trillados, me ha resultado un añadido tan interesante como bienvenido. Lástima que el título no incluya más extras en forma de museo, al menos de los títulos más emblemáticos. Si a nivel de opciones o en el apartado técnico tengo pocos reparos, más allá de algún que otro lag inexplicable en juegos de hace tanto tiempo corriendo en toda una señora PS4, es precisamente en el asunto del catálogo donde encuentro algunos problemas de difícil explicación, máxime cuando no es ni mucho menos la primera vez que Sega hace este tipo de grandes éxitos en consolas de generaciones posteriores (recordemos que ya las hay, entre otras, para Xbox, PS2, PS3 y hasta para PC, con diferentes volúmenes y pequeñas diferencias de catálogo). Creo que lo más justo es…
Valoración global - 78%

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Competente, que no intachable, recopilación de una de las consolas más exitosas de los años 90. Sega Mega Drive Classics reúne 53 títulos donde hay auténticas obras maestras que todo interesado en la historia del sector debería conocer, además de que incluye cinco juegos que han envejecido realmente bien y que solo por su presencia justifican sobradamente la compra de la recopilación, como son Sonic 1 & 2, Streets of Rage 2, Gunstar Heroes, Phantasy Star IV y Shining Force 2. De haber incluido más juegos exclusivos First Party, donde hay olvidos imperdonables, estaríamos ante la colección definitiva.

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