Hemos sabido en los últimos días que varios juegos, entre los que destacan Final Fantasy VII Remake, Marvel’s Avengers y Ciberpunk 2077 han retrasado sus fechas de lanzamiento. Ahora mismo, el remake de las aventuras de Cloud se va al 10 de abril (su salida estaba prevista para primeros de marzo), mientras que los vengadores y lo último de CD Projekt Red se van al 4 y al 17 septiembre (estaban previstos para mayo y abril, respectivamente).

No estamos hablando de títulos menores; quizá con la excepción de Avengers, los otros dos son con diferencia dos de los lanzamientos más importantes de 2020, y vienen a sumarse al retraso, en principio para febrero y posteriormente llevado a mayo, de The Last of Us Parte 2. ¿Cuál es la razón que lleva a estudios tan importantes a modificar las fechas? Podemos entrar a valorar las excusas aportadas por parte de los desarrolladores, amparadas, como siempre, en esos pretextos de la realización de las visiones y del compromiso de calidad con los usuarios, pero para mí es una cantinela que no lleva a ningún lado.

Más interesante resulta poner en contexto que nos encontramos en un año de transición a una nueva generación, que está literalmente a la vuelta de la esquina: ¿alguien se cree, de verdad, que todos estos títulos, todos, no van a tener una versión mejorada para las nuevas consolas de Sony y Microsoft? ¿Alguien se cree, de verdad, que los estudios no están trabajando ya en dichas versiones?

Tengo para mí que precisamente a causa de ellas es por lo que se están retrasando estos juegos, del mismo modo que Nintendo retrasó el lanzamiento de Breath of the Wild más de un año para que coincidiera con la salida al mercado de su sistema Switch. Y hablando de Nintendo, que está bien callada estos días, tengo también para mí que está preparando una versión Pro de su Switch, y que la va a lanzar al mercado con un título importante. Miedo me da esa secuela, precisamente, de Breath of the Wild, que serviría para mitigar el efecto de la nueva generación entre su parroquia. Desde luego, por fechas cuadraría.

Otra duda razonable es por qué se anuncian fechas de lanzamiento que se incumplen sistemáticamente. De nuevo, la explicación más sencilla es la que me parece más acertada: el dinero. Se anuncia el juego, junto con sus muchas versiones disponibles ya en preventa, se hace caja en Amazon, Wallmart o donde sea, se cobra el efectivo y luego ya habrá tiempo para retrasar los juegos, porque total, qué más da. Qué descaro.

Sea como fuere, lo cierto es que los usuarios de PS4 y de Xbox One nos tenemos que hacer a la idea de que las compañías ya se han olvidado de nosotros, y que están pensando únicamente en el futuro. Que nadie se engañe: los retrasos se deben a hacer coincidir estos lanzamientos con la nueva generación. No serán los últimos.