Acaba de finalizar uno de los Nintendo Direct más decepcionantes que hemos visto en los últimos años. No ha habido ni un solo juego nuevo anunciado, únicamente se ha dado una noticia reseñable (la fecha de salida de Mario Kart 8: el 30 de mayo de 2014), y el asunto se ha reducido a que conste una vez más que el catálogo de 3DS es muy potente (Kirby Triple Deluxe (16 de mayo), Yoshi’s New Island (14 de marzo), Mario Golf World Tour (2 de mayo) y toda una batería de juegos descargables, a los que se sumará a principios de 2015 Monster Hunter 4 en Europa y América. Respecto a Wii U, y no exageramos, se ha hablado de cuatro juegos. Literalmente, cuatro. Y ninguno de ellos era nuevo (Donkey Kong, Mario Kart, X y Bayonetta 2).

Al margen de que el streaming del Nintendo Direct ha sido un completo desastre y nos ha dejado colgados decenas de veces en poco más de media hora, con la imagen parada constantemente, nos parece que esta fórmula no funciona. Y esto no se debe a motivos del formato, que en sí no nos ha parecido nunca una mala idea, sino porque sencillamente no hay nada que comunicar. Cada vez que se anuncia un nuevo Nintendo Direct la gente eleva su nivel de expectación a las nubes, esperando escuchar noticias de Zelda, Metroid, F-Zero y tantas otras sagas emblemáticas que siguen brillando por su ausencia en Wii U, o cuando menos esperando escuchar algo diferente de lo que ya se nos ha contado decenas de veces en anteriores episodios de Iwata y compañía destrozando la lengua de Shakespeare.

Pero es que lo ocurrido hoy no tiene lógica, ni perdón, ni nada que se le parezca. A nosotros nos han gustado siempre los juegos de esta compañía, a la que seguimos desde hace más de veinte años, pero la estrategia que están siguiendo con Wii U es una auténtica pieza de surrealismo digna de Salvador Dalí. No hay juegos para esta consola, al margen de los cuatro ya consabidos y reiterados una y otra vez (solo les ha faltado hablar de nuevo de Pikmin 3), y la sensación es que nadie está haciendo absolutamente nada para enmendar el asunto.Y no, lo sentimos, pero Nes Remix 2 no nos vale.

Nintendo viene de presentar unos datos fiscales muy preocupantes, con una reducción de beneficios que llevan cayendo de forma continua y progresiva desde 2008. Esta era una oportunidad para atacar con artillería de la buena, y en lugar de eso se han limitado a cubrir el expediente de la forma más anodina e insustancial. Es como si sus responsables no fueran conscientes, o peor aún, no fueran capaces de hacer nada para cambiar el rumbo de unos acontecimientos que, a día de hoy, están llevando a la compañía al mayor fracaso de su historia en consolas de sobremesa, muy por encima de Gamecube.

Situaciones como las de hoy confirman la tendencia que muchos desarrolladores y programadores de la industria están proclamando a los cuatro vientos, acerca del camino con paso firme de Nintendo hacia la más absoluta irrelevancia. No puede ser que los fans de Nintendo estén dando saltos de alegría después de ver un espectáculo tan pobre como el de hoy. Por muy fans que sean, nos resulta incomprensible que nadie esté medianamente satisfecho cuando lo único que se hace, una y otra vez (y ya van unos cuantos especiales igual de tristes) es regodearse una y otra vez en la misma idea: Nintendo 3DS funciona bien, tiene presente y futuro; y en cuanto a Wii U… pasapalabra.