Con motivo del estreno del segundo tráiler oficial de su juego estrella para el año que viene, Rockstar ha vuelto a demostrar que cada migaja de sus grandes producciones sirve para remover los cimientos de la industria, que ya miran a esa primavera de 2018 con pánico a la hora de situar sus lanzamientos (temblad, Kratos y gatetes del Ni no Kuni 2). Ha sido sacar un nuevo adelanto y ya todo son especulaciones, teorías y análisis sesudos de cada miserable fotograma.

De momento, lo que ya se sabe es que estamos ante una precuela del primer Red Dead Redemption, con nuevo protagonista, Arthur Morgan, un tipo que parece ser un crápula de cuidado y muy señor mío. Del lado de este buen hombre volveremos a ver en acción a la antigua banda de John Marston y compañía, pero en sus buenos tiempos (se ve al propio John, de hecho, pero mucho más joven), que el propio Morgan lidera.

Esto parece ser campo abierto para todo tipo de asaltos, robos y atracos a cual más espectacular. Las imágenes del primer tráiler, que servían para establecer el ambiente tan asombrosamente variado y detallado, se completan ahora con un segundo en el que tenemos más datos sobre la historia, personajes y situaciones en las que nos veremos. Y todo parece apuntar a algo grande, muy grande.

Es forzoso reconocer que a mí no me ha sorprendido especialmente este trailer. Es más o menos lo que me esperaba a nivel argumental, y un poco por debajo de lo que me esperaba a nivel técnico. Para todos aquellos que recuerden el primer juego, lo harán sin duda con la impresión de que fue un hito técnico, algo que no tenía demasiado parangón con nada de lo visto hasta entonces. Yo aquí de momento no termino de ver ese salto generacional al nivel que cabría esperar (sigo creyendo que a Naughty Dog no le gana nadie a la hora de animaciones faciales, por ejemplo), y esos caballos al galope me siguen pareciendo algo tróspidos.

Me preocupa también el tema de que, al ser una precuela, podemos conocer ya de antemano el destino de todos y cada uno de los miembros de la banda. Sabemos quién sobrevivirá, por tensa que sea la situación que se nos plantee (no creo que a esta gente le de por los faros multivérsicos de Bioshock Infinite, vaya). Es cierto que el juego anterior se ambientaba en el crepúsculo del salvaje oeste, pero digo yo que ese mundo debía ser lo suficientemente grande, variado y rico como para poder ofrecer una nueva historia con nuevos personajes, ¿no? En fin, démosle un voto de confianza al menos hasta haber “catado” esa campaña principal que promete emociones fuertes, en cualquier caso.

Por último, la evidencia de que el proyecto sigue vivo y viento en popa es para animarse, tras el claro bajón de renunciar a estar ahora mismo correteando por esas praderas, donde ahora hay tiempo para una caza más pensada y completa (ay, ese arco laracroftiano…). Está por ver, porque ahí es donde yo tengo más dudas, si al margen de los destinos y las épicas, realmente la historia sabe quitarse de encima la alargada sombra de su predecesor, despegar con personajes propios y carismáticos con los que resulte cómodo empatizar y que nos proporcione esas dosis de adrenalina del salvaje oeste que tanto tiempo llevamos echando en falta. Todo parece indicar que sí, pero… seamos prudentes.

Seguramente para dentro de un tiempo tendremos un último y tercer avance donde, con un poco de suerte, veamos algo de gameplay, que es lo que sin duda más se echa en falta aquí ahora. Tengo muchas ganas de ver lo que hace la compañía con el nuevo sistema de disparos y coberturas, que tan buenos resultados le dio en su anterior versión para el primer juego. Que llegue ya 2018, por los dioses navajos…