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Mucho se está escribiendo y diciendo estos días, especialmente a través de páginas web y foros en Internet, acerca de la próxima guerra de consolas, que corresponde a la octava generación. Y mucho de lo que se escribe y se dice está, en nuestra opinión, influido por intereses partidistas o, lo que es peor, intereses económicos. Si una web de cierto renombre se pone apocalíptica y catastrofista, con titulares de relumbrón que atraigan a los usuarios, más «clicks» harán en su página, más ingresos por publicidad, etc… Si un forero se lanza a la caza y captura de tal sistema (con Nintendo en especial, no sabemos muy bien por qué, o Microsoft últimamente) no sabemos si lo hace por un ánimo de crítica constructiva o porque realmente quiere proteger a alguien de la maldad o mediocridad, según los casos, de dichos sistemas.

Hablemos en serio: Nintendo, Sony y Microsoft son empresas que lo único que quieren de nosotros es nuestro dinero. No son nuestros amigos, ni van a mover un dedo por nosotros si no les sale a cuenta, así que dejémonos de fanatismos que no llevan a ningún lado. ¿A santo de qué deificar a Sony simplemente por no modificar una política de segunda mano que ya estaba vigente? ¿A santo de qué satanizar a Microsoft con el mismo furor cuando apoyaba la política de segunda mano como cuando se echó atrás? ¿Por qué criticar a Nintendo por no tener catálogo y, justo después de presentar 26 juegos, criticarla también por apabullar con demasiados títulos?

Nos parece fenomenal que cada jugador tenga su sistema favorito, apoye a su mascota de toda la vida o lo que sea. Pero esos motivos son personales, subjetivos y nada tienen que ver con la realidad de la industria. Toda la ventaja de Sony desde el E3 se ha volatilizado, a excepción del precio, frente a Xbox one, y sin embargo la gente sigue atacando a Microsoft cuando lo único que ha hecho es lo que todo el mundo con dos dedos de frente le pedía, es decir, que rectificase su política de DRM. No conviene dar nada por sentado todavía, porque quedan muchos meses para que ambos sistemas salgan a la venta. Hasta entonces, y hasta ver sus primeros juegos, lo mejor es no adelantar acontecimientos. ¿Sabéis la cantidad de juegos que se anunciaron en cientos de páginas como grandísimas exclusivas para, instantes después, confirmarse que el 90% de los juegos eran multiplataforma? Pero aún peor, hubo gente que cuando supo que Final Fantasy XV salía también para Xbox One llegó a decir en sus programas de radio: «un juego menos para Sony». ¿Cómo que un juego menos para Sony? ¿Es que el hecho de que salga también para la consola de Microsoft supone que deja de salir para PS4?

Dejémonos de fanatismos y de tonterías, por favor. Estamos ante un cambio generacional que podría ser ilusionante, pero que está siendo un desastre informativo en todos los aspectos, con demasiado cruce de intereses, tanto de las empresas como de los fanboys radicales. A nosotros únicamente nos importan los juegos, y lo cierto es que aunque este E3 ha presentado un buen puñado, no debemos dejarnos cegar por los gráficos bonitos de última generación: la inmensa mayoría del software que se ha podido ver allí es un refrito, una secuela o un reboot de tal o cual saga establecida. Nosotros estamos muy ilusionados con Metal Gear Solid V (somos fans declarados, ya lo sabéis), pero no porque lleve un V detrás sino porque parece ser que va a introducir mecánicas, ideas y modos de juego completamente distintos a lo visto en anteriores entregas. Algo parecido ocurre con Final Fantasy XV o con Destiny, que no deja de ser un FPS MMO en toda regla, pero podría indicar el rumbo del género en los próximos años. Sin embargo, el resto del catálogo de cualquiera de las tres plataformas está falto de ideas a unos niveles apabullantes, y si no fíjense en los tres máximos exponentes exclusivos de cada compañía: Killzone Shadowfalls, el enésimo Halo y Super Mario 3D World. Ninguno de ellos nos ilusiona lo más mínimo, porque nos parece más de lo mismo en todos y cada uno de los sentidos. Sí, lucen bien, fenomenal, incluso, pero es que nosotros queremos algo más que eso.

En definitiva, menos hablar de DRM y de procesadores de ocho núcleos y más de juegos, que es de lo que se trata. Por eso mismo, El rincón del píxel ha decidido no seguir dándole cancha a esta absurda polémica entre sistemas, y a partir de ahora nos centraremos únicamente en los juegos.

P.D: Otro debate interesante, por cierto, es la situación de la prensa de videojuegos en papel, que acaba de salir este mes totalmente desactualizada tras el anuncio de ayer de Microsoft. Pero claro, si se hubieran centrado en juegos y no en absurdas polémicas, otro gallo cantaría…