Este año, en el E3, hemos visto que Electronics Arts presentó un nuevo capítulo de su shooter por excelencia. Aunque ya se había filtrado el juego, Battlefield Hardline sorprende por dejar de lado la ambientación bélica y centrarse en los conflictos cotidianos de policías y ladrones.

El bombazo de la conferencia fue el lanzamiento inminente de la demo, tanto para PC como para PS4, lo que permitía a Sony entre otras cosas, dar a conocer la alianza con EA .Tal fue la acogida, que durante unas horas, la web de la compañía se colapsó.

La beta nos da la opción de jugar en los dos bandos, pudiendo elegir entre policías o ladrones. A partir de ahí disponemos de dos modalidades online, por un lado Blood Money, donde los ladrones tienen que recuperar una cantidad de dinero distribuido por el mapa y la policía requisarlo. El equipo que primero alcance la cantidad marcada gana. Eso si, no faltan los tickets ( cada uno corresponde a una vida) que si llegan a cero, suponen la perdida de partida.

La otra, Heist, es la vista ya en la conferencia. Apunta a ser el modo principal del juego online. Donde los ladrones roban un botín situado en dos furgones, y tienen que llevarlo a dos puntos para su extracción. Por su parte, la policía intentará conseguir los 100 tickets del equipo contrario antes de que cumplan su misión. Es un modo bastante entretenido, ya que al robar el botín casi hay que actuar como un equipo de rugby, dando cobertura al paquete hasta el punto de extracción. Por su parte, los policías podrán preparar emboscadas al conocer dónde tiene que ir los malhechores.

Se trata de una beta, y como tal hay que tener en cuenta que los numerosos fallos que aparecen son motivados por la misma. Gráficamente el juego es muy pobre, con escenarios muy vacíos, donde se echa en falta coches, peatones, tráfico y en resumen una ciudad viva, que proponga un reto tanto para los policías como los ladrones. Hay fallos comprensibles como ralentizaciones, o cargas de texturas que seguro que el la versión final están resueltos.

Por otro lado, no falta el momento encriptado que pone patas arriba el escenario y como siempre las virtudes del motor Levolution. Es difícil reconocer como era el escenario una vez terminada la partida.

La mecánica de las partidas dista un poco de las anteriores entregas, con un escenario más pequeño. Además, los objetivos se sitúan en el medio del escenario, con las bases de los equipos fijadas en los laterales del mapa. Este planteamiento ofrece partidas más directas, de una duración menor, dejando a un lado el punto estratégico de las entregas anteriores. Como gran novedad, tendremos acceso a toda clase de gadgets que compraremos a lo largo del juego. Nuestro arsenal ira desde ganchos de escalada a pistolas eléctricas o trampas de láser.

Las primeras horas de juego nos dejan la duda de si es suficiente el cambio de ambientación o las pequeñas modificaciones jugables para justificar la salida, sólo un año después, de otro capítulo de la saga. Personalmente, y a falta de ver el resultado final, un dlc hubiera sido mucho mejor acogido, más aún cuando da la sensación que el Battlefield 4 tiene mucho todavía por pulir.