No suelo jugar a first person shooters. De hecho, nunca me había terminado un FPS hasta que no jugué a Call of Duty Advance Warefare en Playstation 4.

No suelo jugar a este tipo de juegos básicamente porque o bien no me entretienen o porque cuando juego online me desmotivo debido a mi torpeza y a los “jerks” de muchas comunidades que juegan a estos juegos. No suelo durar más de tres minutos sin que maten a mi personaje y me obligue a reaparecer.

El primer CoD que comencé fue el Advance Warefare 2 y aunque me estaba gustando, la historia no me entretuvo, me pareció narrativamente pobre y en definitiva, no entendía porqué estaba en esa granja pegando tiros a diferentes NPCs. Es verdad que tiene escenas bastante sorprendentes como la bomba nuclear, destrozos de helicópteros y demás, pero aún así, no me llegó a cautivar.
Esto fue hasta que me decidí a jugar a CoDAW recomendado por la review de Rudyard en El Rincón del Pixel.
Únicamente he jugado a la campaña que me ha durado algo menos de diez horas, y quizás lo estiré un poco debido a lo pesado que puedo llegar a ser fijándome en cada detalle que hace que a un juego se le vean las costuras. Y este juego que las tiene, las esconde perfectamente.

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Muy lejos de hacer un análisis, que para eso ya lo hizo en su día Rudyard en esta página, sencillamente contaré qué me pareció el juego desde el punto más subjetivo: mi opinión.

En primer lugar la historia me pareció realmente entretenida. Predecible, sí; pero muy entretenida. Todos sabemos cómo va a acabar aquello. El malo malísimo se ve desde la primera escena, o segunda, y a nadie nos sorprende cuando de pronto, ¡tachán! se quita la máscara (de forma metafórica) y descubre su verdadero rostro, el del mal (también de forma metafórica). Aún así, es muy divertido y uno desea llegar hasta el final del juego, dejarse llevar por la historia de intrigas palaciegas y poderes de dominio mundial que tanto se llevan ahora. No es una historia de Aaron Shorkin, ni falta que le hace, porque de lo que aquí se trata es de pasar un muy buen rato, disparar pero sabiendo a quién se dispara.

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Los gráficos en Playstation 4 me parecieron increíbles. Es verdad que soy una persona muy fácil de impresionar en este aspecto, que a veces me fijo en el detalle de cómo está diseñado el agua, el reflejo de la luz sobre los objetos, y en definitiva, todo el empaque del juego. Deformación profesional.
En cualquier caso es la cosa técnicamente más bestia que he visto y jugado. Si esto es el comienzo de la generación, esperaré con palomitas cómo evolucionará hasta llegar a las cotas que supuso el último juego de Naughty Dog para Playstation 3 (sí, me refiero a The Last of Us).

La banda sonora no es remarcable. Comparada con el Modern Warefare 2 donde el tema principal lo firmaba Hans Zimmer, éste nuevo CoD no sé quién lo firma, y tampoco me incita a buscarlo en Spotify. Sencillamente una banda sonora que funciona como acompañamiento al juego sin tener temas que inviten a su escucha fuera de la partida.

El juego es muy accesible para todos, incluso para los grandes patosos como es mi caso. La primera parte de tutorial comienza con un tiroteo en una ciudad del sureste asiático increíblemente detallada donde de forma muy intuitiva descubres cómo apuntar, disparar, recargar y moverte correctamente por el escenario.

En la variedad está el gusto, y eso lo ha llevado al extremo el equipo creativo del juego. A diferencia del otro CoD que jugué, aquí llevas un exoesqueleto que ofrece habilidades como poder tirarte desde un rascacielos sin hacerte daño o poder saltar más alto. Habilidades divertidas que hará que no estemos jugando con un tanque, como me gusta llamar a los personajes con movimientos lentos y poco fluidos.
Además durante el juego no controlas solo al personaje, Michael, sino que también pilotas una nave, un robot gigante, una lancha-submarino, etc. Había momentos que me recordaba a cuando era pequeño y cualquier juguete podía convertirse en cualquier cosa o hacer cualquier barbaridad: coches de Playmobil que volaban o el Barco Pirata que tenía alas.

El juego derrocha diversión a raudales y lo más principal de un juego es que no aburre. Cada acto, y son 15 en total, propone un modo de juego diferente, un campo distinto y habilidades únicas.

Otra cosa que me llamó la atención fue los dos personajes secundarios que te acompañan durante la aventura: una chica y un chico que no recuerdo sus nombres. Llega un punto en el que realmente te preocupas por ellos y no quieres que les suceda nada malo. Que puedan estar ahí contigo para acompañarte hasta el apoteósico final.

Bueno, el final no es tan apoteósico. Es más bien como el final del Rey León: previsible pero con mensaje.

En definitiva, Call of Duty Advance Warefare ha sido mi primera experiencia next-gen y también mi primera experiencia completa en first person shooter. Y debo reconocer que me encanta. Así que no os sorprendáis viéndome jugar a juegos de Mario o posteando cosas en MiiVerse, y jugando al multijugador en el CoDAW de Playstation 4.

Totalmente recomendado.