Si en la anterior entrada comentaba que Final Fantasy XV me parece el salto más bestia que ha hecho jamás Square-Enix en toda la historia de su saga, la demo Platinum no hace sino confirmar esta impresión y, ya de paso, arrojar una serie de dudas razonables sobre un juego que, francamente, yo cada vez veo menos claro.

La historia de este breve episodio nos pone en la piel de Noctis, el protagonista que manejaremos durante todo el juego, en una especie de sueño introspectivo que se compone de diferentes secciones más pequeñas (un bosque, una especie de salón de un palacio lleno de libros y juguetes, una plaza llena de escalinatas y, por último, la plaza central de la ciudad que tanto espacio ha ocupado en anteriores tráilers, y donde parece que tendrán lugar algunas escenas clave de la historia principal).

Si bien Noctis, en una versión adolescente, está animado decentemente y muestra algunos detalles interesantes, como la expresividad del rostro y las físicas de la ropa o el pelo, no creo que pueda decirse lo mismo de unas animaciones algo bruscas, en especial en lo referente al salto y a un combate que espero, sinceramente, que mejore mucho de aquí a septiembre. Aunque luego volveré sobre ese tema.

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Por lo que respecta al resto del apartado gráfico, debo decir que esta demo deja pocas esperanzas de ver un juego top de nueva generación en este sentido. Aunque la apariencia general es buena, en realidad los escenarios son pequeños, lineales y con pocas posibilidades, dejándolo todo a unos paisajes bonitos pero vacíos, carente de detalles y, en el caso de los dos últimos, con falta de acabado en edificios, texturas planas e incluso fallos evidentes de popping y mala formación de sombras. Hay varios paneles en el suelo que aceleran el tiempo o cambian el clima, imagino que para poder lucir ciertos efectos gráficos, pero la verdad es que salvo algunos efectos de iluminación en la zona de los juguetes no me ha parecido nada impresionante, en definitiva (y del downgrade respecto a tráilers vistos anteriormente o de la caída de frames es directamente mejor no hablar; solo espero que el juego definitivo borre este mal recuerdo).

La criatura que nos hace de guía durante el recorrido nos va proporcionando información y armas, un poco al modo de un tutorial. El sistema de comunicación entre ambos personajes es algo chocante (nos va mandando una especie de WhatsApp a un móvil que llevamos encima en todo momento). Es precisamente esta criatura, una especie de gato con orejas alargadas, la que nos ayudará a desenvolvernos por un interfaz muy sencillo y con escasas opciones, donde podemos asignar armas al pad direccional y poco más. Por lo demás, el objetivo del juego es llegar a un punto concreto del mapa, y mientras tanto el único entretenimiento es encontrar una especie de cristales luminosos que se van acumulando en un contador situado arriba a la derecha, y que nos dan acceso a través de los paneles circulares a nuevas habilidades, determinados cambios en el escenario o abrir ciertas escenas cinemáticas breves. Aparte de los cristales y de los escasos enemigos, los escenarios están totalmente vacíos.

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Para mí lo más complejo de analizar, en términos de las valoración puramente subjetiva, es las malas vibraciones a la hora de manejar a Noctis y de desenvolverme por este particular universo. No he tenido en ningún momento la sensación de estar jugando a Final Fantasy, sino más bien a una especie de versión “tuneada” de Kingdom Hearts, un juego del que guardo un buen recuerdo a nivel estético pero no tanto jugable. La cámara ha mejorado algo desde el juego de 2002 pero tampoco os hagáis ilusiones porque va un poco a su aire y es necesario corregirla todo el tiempo. Lo mismo puede decirse de los movimientos y el control de Noctis, con un Z targeting desastroso que hace lo que le da la realísima gana, unos controles toscos de un personaje que a veces va por libre y unos movimientos en combate sobre los que, francamente, me parece evidente que hay que hacer numerosas mejoras.

El combate, que es un elemento fundamental en el mundo de los juegos de rol, se ha simplificado hasta extremos dolorosos en este juego. Y si bien no tengo nada contra los buenos juegos de acción, debo decir que este no va camino de serlo. Al margen de que tenemos un golpe de ataque con cada arma, y ya (con un miserable combo que no es más que una concatenación simple de porrazos), la respuesta de los enemigos es muy triste, con una inteligencia artificial nula, que solo se explica porque de otro modo seríamos incapaces de acabar con ellos dada la nefasta respuesta del control de Noctis. La simplicidad de combos y acciones en el modo infantil es alarmante, y únicamente a la hora de manejarlo como adulto al final del juego, contra el enemigo que sirve de colofón a la demo, podemos probar algunas de esas habilidades mágicas vistas antes, como la de lanzar la espada y proyectarnos hacia el lugar donde cae la hoja. Son sin duda los mejores momentos de la demo, pero están igualmente lastrados por la sensación de que está todo a medio hacer en aspectos tan esenciales como los términos de respuesta del enemigo.

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Otro de los problemas que le veo a la Demo, y aquí por supuesto tengo muy en cuenta que lo que se representa es un sueño del personaje, por lo que todo está condicionado por ello, es la falta de alma que se respira de manera alarmante. Hay una sensación de vacío, de carencia de espíritu propio y personalidad realmente preocupantes, aupadas por esa sensación de estar en un mundo apagado. Noctis es un soso de primera categoría y apenas dice nada en toda la demo, y el personaje que supuestamente podría aportar algo de gracia al asunto, el animal guía, se limita a darnos instrucciones aún más sosas como si fuera un robot desganado. Hay mucho de funcional y poco de mágico en Platinum, y eso, casi más que las limitaciones del control o de las mecánicas generales, es lo que ha hecho que mi hype se fuera al subsuelo nada más comenzar a deambular por ese bosque carente de chispa en el que iniciamos nuestra andadura. Es muy triste, y perdón por la insistencia en el tema, que lo que más me haya gustado de la demo ha sido el momento en el que, al comienzo de la sección de los juguetes, vemos que al animal guía es enorme y nosotros muy pequeños, por el recuerdo de The Last Guardian que me ha venido inmediatamente a la cabeza. Creo que con eso lo digo todo sobre el impacto de esta demo.

En resumen, y al margen de algunos detalles menores interesantes, mucho me temo que esta demo no solo no me ha servido para despertar mi interés por un juego que, hasta ahora, me había ofrecido buenas impresiones desde fuera, sino más bien todo lo contrario: deja claro que el sistema de combate va a tener menos elementos estratégicos de los que pensaba, y que queda un largo camino para mejorar unas mecánicas que recuerdan en exceso a las de juegos que ya en su momento no eran nada del otro mundo. No me parece, en definitiva, que esta sección sea la más apropiada, por lineal y excesivamente rácana en opciones de combate y contenido, para dar a conocer esta fantasía de mundo abierto. La demo Duscae, con todos los peros que se le pudiera poner, era abiertamente superior a esto porque cumplía mejor con su objetivo, que es del crear el ansia por comprobar que uno de los juegos de la historia que más tiempo ha tardado en desarrollarse es capaz de apuntar mejores maneras que las aquí mostradas.

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Lo mejor

  • El motor gráfico luce bien en iluminación y en algunos aspectos del personaje principal.
  • Poder caminar por primera vez por algunos escenarios con los que llevamos años soñando.
  • Las habilidades de combate de Noctis adulto apuntan maneras.

Lo peor

  • Da la sensación de que Square-Enix se sigue reservando todo lo bueno para el lanzamiento del juego. Esta demo es pobre a nivel técnico y peca de rácana en prácticamente todos los aspectos imaginables.
  • Hay fallos gráficos evidentes que, aunque propios de una demo, pueden dar la impresión de que el juego está más verde a día de hoy de lo que realmente nos gustaría pensar. Lo de las caídas de frames es criminal.
  • El desarrollo: a estas alturas de la vida no soporto que se me haga deambular por sitios vacíos y sin más objetivo que ir de A a B por un recorrido breve y lineal. Ya tuve suficiente con FFXIII pero, a diferencia de esto, aquel tenía un sistema de combate apasionante. No es el caso.
  • Los combates son un auténtico drama, con fallos de bulto impropios de un juego que lleva casi 10 años en desarrollo.
  • La cámara es francamente mejorable. Las constantes correcciones son molestas e interrumpen combates en momentos determinantes.
  • Para terminar, y no menos importante: la falta de espíritu a lo largo de toda la demo es motivo de preocupación sincera y sentida.