El pasado noviembre, Amy Henning y Justin Richmond presentaron un teaser trailer donde se daba a conocer la existencia del desarrollo de un nuevo episodio de la saga Uncharted para Playstation 4. El juego carecía de título o de detalles específicos, pero daba a entender que el desarrollo estaba lo suficientemente avanzado como para esperar un lanzamiento para 2015, algo que sin duda elevó la moral de los usuarios de una consola cuyo catálogo estaba muy en el aire por aquel entonces. En el tráiler, un narrador que además jugaría el papel de villano en la función, daba algunas pistas sobre la localización del juego y establecía la venganza personal como uno de los temas principales del título.

Desde entonces, la cadena de eventos ha sido de lo más inexplicable. Henning, que ha estado detrás de la saga Uncharted desde el principio y ha sido la principal artífice de guiones y de dirigir a buena parte del equipo en las dos últimas entregas en compañía de Richmond, dejaba Naughty Dog el 4 de marzo sin dar ni una sola explicación de los motivos. Apenas tres semanas después, el 27 del mismo mes, Richmond hacía lo propio y ponía rumbo a otra empresa, sin dar tampoco explicación alguna del por qué de su misteriosa salida. La cuadratura del círculo se produjo el 21 de abril, un mes más tarde, cuando el actor que interpretaba al villano del trailer, Todd Stashwick, reconocía que ya no estaba implicado en el desarrollo del juego.

Es decir, que todos y cada uno de los elementos integrantes de la presentación del juego estaban fuera del barco seis meses después, dejando a todos con una duda razonable: ¿Sigue adelante el proyecto Uncharted para Playstation 4? Parece que sí, a juzgar por declaraciones veladas que se han ido sucediendo desde entonces, de fuentes que afirman que todo va sobre ruedas y que el desarrollo del juego no se ha visto afectado en absoluto por estas inesperadas salidas.

El problema es que las bajas se han seguido sucediendo desde frentes insospechados: el mismo día 21 de abril Nate Well, director de arte de The Last of Us, afirmó que dejaba Naughty Dog, y hoy mismo, Michael Knowland, responsable del diseño de personajes también en The Last of Us, ha afirmado en su cuenta de LinkdIn que tampoco continúa trabajando para la compañía. Y a la inquietud lógica por lo que está sucediendo con el personal de Uncharted, se ha unido también ahora la de la posible secuela de las aventuras de Joel y Ellie, cuya primera entrega se remasterizará para Playstation 4 este verano.

¿Qué está pasando en Naughty Dog? Es una pregunta para la que nadie desde el estudio ha dado una sola pista. Lógicamente, aquí se abre el siempre peligroso terreno de las especulaciones, pero nos gustaría dejar claro que nadie en la redacción se cree que esto sea «normal» o que no afecte «en absoluto» al desarrollo de los juegos. Eso simplemente no es cierto. Que el director y el guionista de un proyecto desaparezcan tiene que afectar sí o sí al rumbo de un título, como también lo hará la marcha de un actor importante que, además de sus sesiones de doblaje, también realizaba capturas de movimiento para el juego, un rasgo que se debe realizar con mucha antelación a la salida.

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Es evidente que el rumbo que estaba tomando la franquicia Uncharted no ha sido del agrado de los responsables del estudio. En la redacción tenemos la firme creencia de que tanto Henning como Richmond apostaban por una idea que no gustó a aquellos que controlaban el proyecto por encima de ellos y dicha idea fue tumbada, lo que provocó su salida y, como consecuencia tras la llegada de una nueva dirección, también la de Stashwick.

No sabemos qué razones habrá tenido la gente que lidera ahora mismo la empresa para invitar a salir a tanta y tan importante gente, pero lo cierto es que si Naughty Dog quiere hacer lo que los americanos llaman «damage control» o control de daños, tienen que salir inmediatamente y dar explicaciones que tranquilicen a la parroquia de Sony.

La marcha de los directores de arte y personajes de The Last of Us tampoco ha tenido la menor explicación por ninguna de las partes implicadas, y eso es algo que ahora mismo a nosotros nos preocupa incluso más que el futuro de la siguiente aventura de Nathan Drake, ya que vemos mucho más futuro a la franquicia del mundo apocalíptico que al de un aventurero cuyas últimas entregas han ido repitiéndose en demasiados aspectos.

Lo que no puede ser, en cualquier caso, es que el estudio First Party más importante de una compañía que aspira a liderar la octava generación parezca una jaula de grillos donde no hay ningún tipo de orden ni concierto. No puede ser que nadie diga nada y que se espere que los medios de comunicación no se lancen a todo tipo de teorías conspiranoicas, donde curiosamente siempre aparecen Neil Druckmann y Bruce Straley como los malos de la historia. Tanto Naughty Dog como Sony deben aclarar lo que está pasando, acallar a los apocalípticos y asegurarse de que el usuario de Playstation 4 entienda que la empresa de su hardware tiene la seriedad y la firmeza necesaria para sacar sus muchos y esperados proyectos adelante. Lo contrario, es decir, lo que está ocurriendo hasta hoy mismo, únicamente conduce a las dudas, las inquietudes y el descrédito de una empresa que, por prestigio y trayectoria, no se merece semejante gestión.

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