El reciente anuncio de que Sega y la compañía Forever Entertainment están trabajando en un remake de los dos primeros títulos de la saga Panzer Dragoon, lanzados originalmente para la Sega Saturn en 1995 y 1996, respectivamente, me ha llevado a plantearme cómo es posible que hayamos tardado tanto en oír hablar del tema.

Dentro de poco se cumplirá un cuarto de siglo desde que Sega lanzó el original, un arcade de disparos bastante revolucionario en su momento por la posibilidad de poder girar la cámara 360º a nuestro alrededor, localizando a una horda de enemigos que nos atacaba literalmente por todas partes mientras nos desplazábamos por un itinerario en 3D prefijado con cierta libertad de movimientos (el llamado shooter on rail). Subidos a lomos de un espectacular dragón, el juego pretendía demostrar la capacidad técnica de una consola que estaba dando demasiado que hablar en aquellos tiempos, frente a la aparente superioridad de una Playstation que terminaría barriendo toda competencia en aquella generación.

La segunda entrega, Panzer Dragoon II Zwei, que yo disfruté plenamente en su momento y de la que guardo un grato recuerdo, permitió desplegar una potencia gráfica y narrativa superior, así como un sistema de progresión que permitía establecer un vínculo mayor con el dragón, que era una cría al principio del juego, e iba evolucionando hasta ser una bestia en toda regla en los vibrantes compases finales del juego. El lore, profundidad argumental y trabajo que hubo tras estos dos juegos no pasaron desapercibidos en Sega, ya que nada más terminar la segunda parte les encargaron un nuevo proyecto a sus desarrolladores, el Team Andromeda, para llevar la franquicia un paso más allá.

Así, a finales de 1998 salió en una edición limitadísima en Europa y América Panzer Dragoon Saga, (del que volveréis a tener noticias en esta página al estar ahora mismo enfrascado en su retroanálisis). Se trataba de un ambicioso juego de rol y acción que llevó al límite su consola y se convirtió en el juego de culto por excelencia del sistema, al modo de lo que le ocurrió a Shenmue en Dreamcast pocos años después, pero con el agravante de que, al parecer, Sega extravió el código fuente original del juego, lo que explica que no haya recibido todavía revisión, remake o port alguno desde entonces, y que su precio se haya disparado en las subastas de segunda mano, alcanzando pujas de entre 400 y 500 euros, de media.

Poco después, en 2002, y ya con Sega fuera de combate en el desarrollo de hawrdware, los supervivientes del Team Andromeda (que, por cierto, habían sido reclutados en aquellos años intermedios para colaborar en las dos partes de Shenmue), publicaron para la primera Xbox Panzer Dragoon Orta, que volvía de nuevo a las raíces de los dos primeros juegos y recibió parabienes universales. Habría que esperar a 2013, año de lanzamiento de Xbox One, para ver una especie de sucesor espiritual en Crimson Dragon, obra del mismo director y compositor de los primeros títulos.

Sinceramente, y aunque entiendo que es un proyecto arriesgado, espero que estos dos remakes hagan justicia a los títulos originales. Son auténticas obras maestras de su generación, con un legado injustamente enterrado por los desmanes de una compañía que, cada día lo tengo más claro, no se merecía tanto talento trabajando para ella en aquellos tristes años finales de los 90. Todavía no hay plataformas confirmadas ni fechas concretas, más allá de un vago “finales de 2019” para el primero de los dos remakes.

Digo que ojalá tengan fortuna y respeten el fenomenal diseño y arte del juego, así como su imponente banda sonora, y se limiten a remodelar un aspecto técnico que, evidentemente, ha envejecido como la mayor parte de las obras de 32 bits de aquella época (en el comunicado oficial también anuncian cambios en el sistema de juego, veremos). En cualquier caso, si esto puede suponer una piedra en el camino para un futuro remake de PD Saga o de PD Orta, eso quizá devolvería un poco de lustre a una franquicia largo tiempo olvidada por este sector que con tanta hambre devora epígonos y juegos faltos de calidad y originalidad. Desde luego, tanto los juegos anunciados como estas otras dos secuelas, bien merecen esa misa.