Comentaba hace unos días que la estrategia general de Capcom con Street Fighter V me parecía mejor que lo ocurrido con la cuarta parte, es decir, que en lugar de aburrir al personal con ocho versiones del mismo juego que anulaban a la anterior, veía más correcto lanzar una única versión física que fuera actualizándose con contenido online. No obstante, todo el vendaval que se ha desatado a raíz del lanzamiento del juego me obliga a hacer referencia a una serie de aspectos polémicos sobre el juego de los que entonces no hablé, pero que evidentemente lo colocan en una posición muy delicada.

No mencioné, por ejemplo, que en realidad el juego ha salido solo con un modo real de juego, el online. No hay modo arcade, por ejemplo, algo absolutamente imperdonable en un juego de lucha. Se ha incluido una especie de apaño temporal llamado modo Historia, donde podemos jugar entre 2-4 combates para conocer ciertos aspectos argumentales de los personajes, pero que resulta a todas luces insuficiente. Capcom ya ha anunciado que el verdadero modo Historia llegará en junio, con un DLC gratuito, y que incluirá más combates y cinemáticas como las que tenía la cuarta parte.

Además de eso, el pack inicial del juego incluye un modo duelo para dos jugadores offline, un modo supervivencia, uno de entrenamiento y tres modalidades de juego online: partida igualada, informal y sala de combate. En la primera se tienen en cuenta los puntos de combate para ajustar el match making, en la segunda se juega sin filtro y en la sala de combate podemos buscar partidas o crear una propia con reglas a nuestra elección. Evidentemente, este apartado es el que está más potenciado, y que justifica la compra para aquellos que lo que desean es batirse el cobre en la red.

Insisto en que lo que comenté en la Tribuna del Píxel es que me parecía bien no sacar versiones tuneadas del juego cada año a 40 euros, sino ir actualizando el juego mediante DLC, ya sean gratuitos o de pago según el contenido (en el caso de los nuevos personajes, se pueden canjear con moneda real o con moneda obtenida en el juego). A partir de ahí, me parece horripilante sacar un juego incompleto, ya no solo porque es un insulto a los jugadores sino porque el precio del juego en tienda actualmente es de 60/70 euros, y eso no incluye pase de temporada alguno para hacernos con el contenido que vaya llegando. De haber salido a precio reducido (en torno a 40 euros, por ejemplo), otro gallo cantaría.

XsIjagg

No ha sido así. Street Fighter V ha salido a precio de oro, con una plantilla corta de personajes y muy orientado al modo online, (cosa que ya sabíamos por las betas), y sin suficientes modos de juego offline, (cosa que resulta una sorpresa, y para mal). Lo peor, no obstante, es que además de resultar excesivamente continuista con la entrega anterior, el juego está dando muchos problemas precisamente allí donde no debería fallar, que es en el modo online: caídas de servidores, lag en la respuesta de los personajes… La lista de fallos es interminable. Y es evidente que esto se puede, y se debe, corregir con más parches, pero yo entiendo a la perfección que muchos jugadores que llevaban esperando años este título se sientan decepcionados con Capcom. No es para menos.

Por todo ello, y como sí dije en la Tribuna, yo recomiendo que se tenga paciencia con este juego a que esté completo, y se espere a entonces para adquirirlo. Seguramente de aquí a 6 meses o un año podamos valorar el título con otros ojos. Ahora mismo es una obra inacabada que no se puede valorar (y si se hace, va a ser para darle más palos que los que se reparten los personajes). Casos parecidos han sido los de DriveClub o Splatoon, que en su momento salieron demasiado verdes, pero que ahora mismo nadie duda de que ofrecen calidad y contenido suficientes para adquirirlos.

Es lamentable que las compañías recurran a estas estrategias para sacar beneficios del juego ya desde el primer momento, pero creo que para eso los jugadores deben mantener una postura selectiva, crítica e inflexible, y no comprar estos juegos de salida. Si cada vez que sale un título a medio hacer la gente se deja llevar por el hype y corre como loca a comprarlo, va a ser imposible acabar con estas políticas de lanzamiento tan penosas. Porque las quejas, una vez que el bolsillo de las compañías está a rebosar, son como los gritos en el espacio; en cambio, cuando la gente da la espalda a ciertas actitudes, se consigue que hasta franquicias intocables como Assassin’s Creed se lo piensen mejor antes del siguiente batacazo.

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