Acabamos de saber, tras la presentación del último informe fiscal de Nintendo, que NX será lanzada globalmente en marzo de 2017, y que no será presentada en el E3 sino en algún momento de finales de año, según reza el comunicado de la compañía. No se ha dicho absolutamente nada más de NX, salvo la insistencia en que aportará un nuevo concepto de juego.

El aluvión de malas noticias no termina aquí: en el informe se especifica, además, que la empresa ha sufrido pérdidas por valor de un 60% respecto del año fiscal precedente, en torno a 40 millones de dólares. A pesar de que la compañía había previsto tener ingresos, las únicas buenas noticias son el aumento de las ventas digitales y de los Amiibo, que siguen siendo el salvavidas de la compañía en estos tiempos de transición.

Y por si todo eso no fuera suficiente, la cuenta de Twitter de la compañía ha desvelado que Zelda Wii U sufre un nuevo retraso, yéndose a 2017 (no se ha especificado la ventana de lanzamiento), y que también aparecerá en una versión de salida para NX, en la que se está trabajando actualmente en paralelo. La versión del juego que se podrá ver en el E3 (donde será el único representante de Nintendo) será la de Wii U.

Hasta aquí, las noticias. Y ahora, el desahogo: la razón que se ha dado para justificar el nuevo retraso es “mejorar la calidad del juego”, algo que entra en abierta y franca contradicción con el asunto del lanzamiento de NX. Tal y como habíamos predicho hace ya tiempo, cuando hablamos de la vieja tradición de los retrasos en la saga de Zelda, parecía claro que el movimiento de Nintendo iba a ser hacer coincidir el lanzamiento de Zelda Wii U con el de NX, al igual que ocurrió con Twilight Princess en el caso de Wii y la versión original de Gamecube.

Sea como fuere, es una noticia pésima porque coincide, además, con el 30 aniversario de la saga, que se queda de pronto cojo sin este lanzamiento y porque deja completamente huérfano el panorama de juegos importantes de Wii U de aquí a ese marzo de 2017 donde, presumiblemente, saldrá el juego para ambas consolas.

Y ya para terminar, lo evidente: el nuevo Zelda se retrasa porque se va a hacer coincidir el lanzamiento con NX para favorecer sus ventas. Esto no lo dice Nintendo en su comunicado, pero es más que evidente. Es una forma lamentable de aprovecharse de los seguidores de la compañía, que tendrán que elegir entre la versión más pulida del nuevo sistema y la del “viejo”. Comprendo que debe ser realmente complicado conjugar los intereses de Wii U y de NX, las demandas de los fans y las presiones de los inversores, pero en cualquier caso la gestión de todo este asunto está siendo un desastre y deja a Wii U en un lugar realmente difícil.

ZeldaRWT