Las malas noticias parecen haberse quedado a vivir en la sede de Nintendo. Por tercer año consecutivo, la compañía ha presentado un informe con balance negativo y pérdidas cuantiosas, donde la principal responsable es la pésima marcha en ventas de una Wii U que sigue sin levantar cabeza.

En el documento del último curso fiscal presentado por la propia empresa, se confirma que Wii U no ha llegado siquiera a igualar la marca rebajada de Nintendo sobre previsiones de venta para el último año. De los 9 millones que tenía planeado vender se pasó a 2,8, siendo finalmente 2,7 la cifra de ventas de la consola. Mejor suerte ha tenido Nintendo 3DS, que sigue líder de su propio mercado con 43,3 millones de consolas, 2,2 de los cuales se corresponden con la nueva versión 2DS. Estas cifras son, no obstante, inferiores a lo que la propia compañía esperaba haber vendido a día de hoy, y que continúan a años luz de las ventas de Nintendo DS en su momento.

En definitiva: Wii U ha colocado en el mercado 6,7 millones desde su estreno, en noviembre de 2012, muy por debajo de los 20 millones que la compañía esperaba haber vendido para entonces. Con un año y medio de referencia, es evidente que la ausencia de juegos de peso específico, más allá de Super Mario 3D World, que configuren un catálogo realmente atractivo para el usuario medio y la amenaza de los nuevos sistemas de octava generación no han hecho sino agravar aún más la situación. Hay un stock de consolas literalmente atascado en todos los comercios, que tratan como pueden de colocarlo con ofertas que han llegado a poner el sistema en su versión premium en apenas 200 euros. En total, Nintendo cifra sus pérdidas en torno a 228 millones de dólares, cantidad que también supera sus peores previsiones.

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