Ayer conocimos un dato escalofriante: Playstation 4 ha vendido más de un millón de consolas en apenas 24 horas. En un solo día desde su lanzamiento la cuarta consola de sobremesa de Sony se ha colocado con una cifra que casi nadie se esperaba, pero que en cualquier caso resulta realmente esclarecedora de cómo funciona el mercado ante la llegada de la octava generación: con furor.

Este dato, un récord absoluto en la historia del sector, nos ha hecho reflexionar mucho acerca de la estrategia de las compañías ante la puesta al día de sus sistemas, y en especial de una Nintendo que parece vivir en una galaxia muy, muy lejana al sistema solar. Es evidente que aún necesitamos tiempo para sacar conclusiones más definitivas, pero lo que parece cierto es que esa cantinela de que los sistemas lanzados últimamente no funcionaban bien en ventas por la dichosa crisis no se sostiene por ningún lado. Cuando hay un hardware que realmente interesa, vende. PS4 es la prueba viva de ello, un éxito que estamos seguros de que se va a repetir con Xbox One.

Hace un año, los directivos de Nintendo defendían el momento en que lanzaban su nuevo sistema precisamente porque, entre otras cosas, contarían con un año de ventaja para hacerse con una cuota de mercado suficiente para mantenerse con buen pie durante el resto de la generación. Y sí, es evidente que Wii U compite por una franja de edad más bien de corte infantil, entre los 6/7 y los 10/11 años; a partir de ahí, nos resulta más complejo ver a un adolescente o a un joven de 15 o 20 años apostando por Wii U como único sistema de sobremesa (quizá sí como segunda opción si se lo puede permitir, como es nuestro caso).

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Sin embargo, esto choca frontalmente con la estrategia de lanzamientos oficiales que acompañó a la consola en sus primeros meses, donde al margen del Mario de turno había un FIFA 13, un NBA2K13, un Mass Effect 3, un Call of Duty Black Ops II y un Assassin’s Creed III. Es decir, los megatones «hardcore» del momento, acompañados de algunos de antaño, como Arkham City o Darksiders 2. El fracaso en ventas de la práctica totalidad de estos títulos ha hecho a muchas compañías replantearse su posición de cara a Wii U, que cada día pierde más fuelle respecto de su lanzamiento y que no ha cumplido, ni de lejos, las expectativas de venta de sus mandatarios. De hecho, un evento tan local como Madrid Games Week nos permitió ver claramente que la consola de Nintendo era la que menos expectación, colas y atención generaba en un público adolescente, joven y no tan joven que sí se peleaba literalmente por ver lo nuevo de Sony y Microsoft.

El pelotazo de PS4, una consola que sale con un catálogo menos atractivo, en principio, de lo que a todos nos gustaría, demuestra que la gente es capaz de apostar por un hardware en el que confían con los ojos cerrados, y mucho nos tememos que Xbox One repetirá la jugada, a pesar de que muchos de sus juegos de primera hornada están recibiendo notas menores de lo que uno podría pensar: ahí están para demostrarlo los batacazos de Crimson Dragon (55 en metacritic), Knack (58) y Lococycle (52) y las notas más que moderadas de Dead Rising 3 (78), Killzone Shadow Fall (73) o Killer Instinct (74), por poner solo algunos ejemplos ilustres.

Uno de los problemas mayores que tuvo que afrontar Nintendo fue un tramo entre enero y octubre de 2013 en el que, a excepción de Pikmin 3, no hubo ni un solo juego destacable. El retraso y la posterior espantada multiplataforma de Rayman Legends (otro batacazo en ventas brutal, por cierto) y retrasos de otros juegos perjudicó mucho al sistema, que si en sus dos meses iniciales había colocado 3.1 millones de consolas, en todo el tramo siguiente (casi ocho meses) no pudo llegar ni a un millón, dejando las cuentas a día de hoy en unas decepcionantes 3.9 millones vendidas.

No parece que esto vaya a ocurrir con las nuevas consolas. En apenas un día, PS4 ha vendido ya un 25% que Wii U en un año completo, y todo indica que el ritmo no tiene motivos para descender, sino todo lo contrario: tanto PS4 como Xbox One reciben bombazos a partir de enero/febrero del calibre de Titanfall, Destiny o Infamous Second Son. Y sí, es cierto que el catálogo de Wii U se empieza a animar ahora con Mario 3D World o Mario Kart 8 en marzo, pero en la redacción nos preguntamos si en realidad la que llega tarde a esta fiesta no será realmente Nintendo, en lugar de esas consolas que tienen todas las papeletas para convertirse en la tormenta perfecta. Veremos.

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