Hemos estado debatiendo mucho en la redacción acerca de New Nintendo 3DS y de lo que significa en la historia de Nintendo. Por un lado, nos parece un caso inédito en su estrategia comercial relativa al mercado portátil, por lo que supone de paso adelante en cuestiones de hardware dentro, teóricamente, de una misma consola. No se trata de un rediseño en sentido estricto, como ha ocurrido tantas veces con otras portátiles, y tampoco nos parece adecuado compararla con Game Boy Color frente a Game Boy, ya que ambas mantenían un mismo núcleo de potencia de 8 bits. Antes de continuar nos gustaría aclarar cuáles son, en realidad, las diferencias principales que existen entre las versiones anteriores de 3DS y New Nintendo 3DS:

  • Una potencia de hardware que prácticamente dobla la capacidad técnica de la versión anterior de la consola, con un procesador más rápido, lo que reduce tiempos de carga y permite juegos de mayor potencia.
  • Un segundo joystick analógico, incorporado en la parte superior del margen derecho, sobre los botones de control.
  • Nuevos gatillos en la parte superior lateral de la consola.
  • Un chip NFC, imprescindible para poder interactuar con las figuras Amiibo.
  • Nuevo sistema de detección de las 3D, que hace que al mover la consola no afecte a la ilusión tridimensional.
  • Batería de mayor duración.
  • Nueva disposición de los botones de opciones (control).
  • Nuevo diseño de botones A/X/Y/B, que recuerda al empleado en su momento para Super Nintendo.

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A simple vista, uno no podría decir que está ante un rediseño, ya que la forma de la consola es prácticamente la misma. Por primera vez, el rediseño se ha hecho en el núcleo duro de la consola, aumentando sus posibilidades hasta un punto que las anteriores 3DS no llegan ni de lejos. Esto permitirá juegos mucho más potentes, casi próximos a lo que podría hacer una Gamecube o una Wii. No es casualidad que sea una de las joyas de esta última el primer y único juego exclusivo anunciado hasta la fecha, Xenoblade Chronicles.

Los problemas que plantea esta estrategia son numerosos e importantes. En primer lugar, los usuarios de Nintendo están acostumbrando a que prácticamente cada año aparezcan novedades en el sentido de rediseños de consolas ya existentes. A la primera versión de Nintendo 3DS en 2011 le siguió al año siguiente la variante XL, una versión con pantalla y cuerpo más grande con la que todo el mundo contaba. Más sorprendente fue el caso de 2DS, que fue lanzada en 2013 coincidiendo con el estreno de Pokémon X/Y, que eliminaba la capacidad de doblarse sobre sí misma y, especialmente, anulaba el efecto 3D.

Sin embargo, la novedad de este año va más allá de eso. 3DS XL no mejoraba el hardware (antes al contrario, al estar los gráficos preparados para una pantalla más pequeña, perdían nitidez y contraste en el paso a la pantalla grande), y en nuestra opinión 2DS lo empeora en todos los aspectos que modifica, aunque entendemos que va dirigida a un público muy concreto. En el caso de New Nintendo 3DS, estamos hablando de una versión que va a tener un mercado propio y exclusivo de juegos. Xenoblade es solo el primero de una lista que irá haciéndose más fuerte con el paso de los próximos 2/3 años, y a pesar de lo que muchos dicen acerca de que las grandes franquicias no pueden ser exclusivas de esta última versión, nosotros no lo tenemos tan claro.

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Seguro que los usuarios veteranos recordarán Nintendo 64, la consola de Nintendo en la etapa comprendida entre 1996 y 2001. Aquel sistema fue lanzado como el más potente de su generación, ya que doblaba en capacidad técnica las posibilidades de Playstation y Sega Saturn. No obstante, al llegar al ecuador de su ciclo, Nintendo decidió sacar un periférico llamado Expansión Pack, que se colocaba encima de la consola en una pestaña especialmente pensada para ello en su momento. Dicho periférico aumentaba la capacidad técnica del sistema, permitiendo un mayor número de polígonos, texturas y sombras, y dotando a sus juegos de un aspecto gráfico mucho más sólido.

A pesar de las excelencias de juegos como Super Mario 64 (1996), Goldeneye 007 (1997) o de Ocarina of Time (1998), especialmente este último juego demostró que a la consola le quedaba ya muy poca capacidad por demostrar. Fue necesario el uso del Expansion Pack o de otro modo juegos como Donkey Kong 64 (1999), Perfect Dark (2000) o muy especialmente, Majora’s Mask (2000) habrían sido literalmente imposibles de ver en aquel sistema.

No sacamos el juego de Zelda más extraño de todos los tiempos por casualidad. Mucho se ha hablado del posible remake de este juego para 3DS desde la salida en 2011 de Ocarina of Time 3DS, ya que muchos lo veíamos como un paso lógico, y mentiríamos si dijéramos que A Link Between Worlds (2013) no nos supuso una pequeña decepción en ese sentido. No es que fuera un mal juego, ni mucho menos, pero nos pareció bastante limitado a nivel técnico y muy por debajo de lo que todos esperábamos, que no era otra cosa que ver de nuevo a Skull Kid haciendo de las suyas en Términa.

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Majora’s Mask tenía algunas peculiaridades técnicas, más allá de su atípica estructura y posibilidades dentro de la franquicia Zelda. A pesar de emplear el mismo motor gráfico que su antecesor mejoraba, y mucho, todo lo relacionado con el detalle gráfico en interiores, paleta de colores, texturas, juegos de luces y sombras, etc. Y del mismo modo que Nintendo 64 no era capaz sin ayuda de esa potencia extra de mover el nuevo mundo de Link, mucho nos tememos que 3DS no sea capaz tampoco de soportar un juego con tantísimo contenido y potencia. No estamos diciendo que Nintendo haya sacado esta nueva versión para que todos seamos felices jugando a Majora’s Mask, evidentemente, pero sí vemos más cerca que antes la posibilidad de que juegos como este y otros tantos que estén al mismo nivel puedan aparecer en el futuro.

Los juegos que emplearon el Expansion Pack en su momento no eran compatibles con Nintendo 64 sin el periférico, por lo que Nintendo decidió incluirlo con algunos de estos en el mismo pack. El problema que se plantea ahora con New Nintendo 3DS es que no estamos hablando de un periférico que se añada a la consola ya comprada, sino que es necesario comprarse la consola para poder jugar, o lo que es lo mismo, hacer un nuevo desembolso cercano a 200 euros.

Y aquí es donde el asunto vuelve a complicarse, porque la historia de 3DS y los precios no ha sido precisamente sencilla. No hace falta recordar el descalabro que supuso todo el asunto de los embajadores, una especie de promoción de compensación que Nintendo se vio obligada a hacer con aquellos usuarios que apoyaron la consola en su lanzamiento, cuando costaba cerca de 250 euros. Al bajarla nada menos que a 170 a los pocos meses del lanzamiento, se dio un código a los usuarios del día 1 para descargarse una serie de juegos gratuitos.

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Si bien el precio de la consola se ha mantenido estable desde entonces, las diferentes estrategias de la compañía por vendernos una y otra vez la consola han hecho que muchos tengamos ya entre dos y tres versiones (en nuestro caso, la del día 1 azul, la versión XL y la de coleccionista de Ocarina of Time). Evidentemente, nadie obliga al usuario a comprar nada, porque a fin de cuentas se trata de versiones que no implican nada a nivel de software. Sin embargo, New Nintendo 3DS va a obligar a reconsiderar de nuevo esto, ya que si bien Xenoblade Chronicles no es un juego tan conocido o atrayente como un Mario o un Zelda, es solo la primera piedra en un camino que bien podrán pisar después el fontanero o el elfo.

Por todo ello, y a pesar de la evidente similitud que tiene este caso con el de Nintendo 64, nos gustaría aclarar nuestra postura al respecto de New Nintendo 3DS, a la que no consideramos una nueva versión de una consola ya existente, sino una nueva consola en toda regla. Su catálogo de juegos exclusivos, su carácter único en cuanto a funcionalidades NFC como las de Amiibo, que va a constituir una base fundamental de la estrategia comercial de Nintendo en los próximos años, o el hecho de que modifica esencialmente el sistema de juego con su segundo joystick y sus nuevos gatillos, olvidando ya por completo el asunto de la pantalla táctil con el stylus, obliga a considerarla no como una versión pulida o refinada de algo ya existente que mantiene su núcleo, sino como una evolución muy superior que obliga a darle una nueva consideración.

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Así, por ejemplo, Smash Bros 3DS será el primer juego que incorpore la posibilidad de emplear las figuras de Amiibo. Y no parece que vaya a ser algo secundario, sino que puede aportar una gran cantidad de contenido. La diferencia cualitativa entre jugarlo en una 3DS normal o en New Nintendo 3DS se antoja importante. La pregunta que nos hacemos a partir de aquí es si los próximos bombazos de Nintendo para su consola, sus triple A exclusivos, se conformarán con ofrecer esa doble vertiente o apostarán directamente por la versión más completa, la que tanto a nivel técnico como de opciones de mercado solo le ofrece New Nintendo 3DS.

Por supuesto, a nosotros nos parece que esto es lo que debía haber sido 3DS desde el principio, con muchos aspectos que ya reclamamos desde el primer día, como el segundo joystick. Nintendo se defendió en su momento argumentando que si hacían una nueva versión de la consola con el joystick ello afectaría al catálogo de juegos ya existentes, que no estaban preparados para dicha función. ¿Qué es lo que ha cambiado desde entonces?

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En nuestra opinión, el tema de las ventas es esencial. 3DS ha funcionado bien, pero no tan bien como les hubiera gustado a sus responsables. 47 millones de unidades a los tres años y medio de su salida al mercado es una cifra respetable, y considerablemente superior a la de la competencia, pero está bien lejos de las cifras récord de Nintendo DS, que no olvidemos que llegó a alcanzar un techo de 154 millones de unidades a las que parece que 3DS no va a poder llegar al ritmo de ventas actual, ni de lejos, en los próximos años.

Por ello, New Nintendo 3DS se plantea como una opción clara de reforzar las ventas del sistema y de afianzar a Nintendo frente al siempre amenazante mercado de móviles y tabletas. La salida de juegos más potentes y atractivos, como puede ser el caso de Xenoblade en Japón o de futuros bombazos en occidente, podría ser, junto con el complemento de Amiibo, el espaldarazo definitivo para que esta portátil alcance ese puesto en el olimpo que muchos pensamos que merece. Está por ver si el público da el visto bueno a esta política que, como todo lo que hace Nintendo, tiene mucho de particular y poco de predecible.

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