Una de las dudas que más preocupan a los usuarios en estos primeros compases de la generación es la posición de las compañías ante el tema de los micropagos, un sistema de transacciones que suelen ir desde un euro a veinte, y que pusieron de moda los juegos free2play para obtener rentabilidad a partir de una suscripción inicial gratuita. Con el tiempo, las desarrolladoras más importantes están implantando este sistema de pagos pequeños por una serie de mejoras, contenido o habilidades extra en juegos tradicionales.

Así, hemos visto como la mayoría de lanzamientos de Microsoft para Xbox One, como Killer Instinct, Ryse: Son of Rome, Forza Motorsport 5 o el más reciente Gran Turismo 6 para PS3 han adoptado en mayor o menor medida este sistema, que es objeto de duras críticas por parte de prensa y público mientras las empresas tratan de defenderse como pueden.

Lo cierto es que es una postura que, en su vena más radical, admite pocas justificaciones. Forza 5 ha salido con 200 coches de inicio, una cifra que muchos consideran insuficiente vistos los méritos de su precuela, que tenía más de 500. Turn 10 ha anunciado que a lo largo de los próximos meses lanzará packs de diez coches via DLC, que el usuario interesado podrá comprar de golpe por 49,99 euros con el llamado Forza Car Pass. En cualquier caso, la compañía defiende que muchos de los recursos que pueden conseguirse en el juego pagando son también susceptibles de lograrse con méritos en el juego, y que el sistema de transacciones son exclusivamente para el que quiere, y puede, pagar por los 60 coches extra.

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El problema, que ya tratamos en su momento a propósito de Killer Instinct, es que parece que se nos quiere cobrar dos o más veces por un contenido que debería haber estado de inicio en el juego. No nos parece ni medio normal tener que pagar 60 o 70 euros por un juego y, si queremos disponer del garaje completo, tener que desembolsar otros 50 euros. Y eso sin contar cualquier otro tipo de transacciones, que puede elevar tranquilamente el precio final por un producto a los 130 o 150 euros, según los casos y el interés que despierte. Una barbaridad.

Mucha gente está comparando el caso de Forza 5 con el de Gran turismo 6, que parece que tienen que competir en todo pese a pertenecer a dos generaciones distintas. Y sí, es cierto que en el caso de Polyphony han decidido suprimir el mercado de segunda mano de la quinta parte por un sistema de micropagos, pero con una pequeña diferencia: cuando yo compro el juego de Sony, estoy pagando 60 o 70 euros (según las versiones) por los 1200 coches del juego, por sus 40 circuitos y sus 108 trazados. Lo único que puedo hacer con micropagos es conseguir coches o ciertas piezas sin necesidad de competir en carreras, acelerando el proceso de obtención, pero nada más. Si no quiero, no tengo por qué pagar nada para obtener el garaje completo o el conjunto de circuitos, algo que no ocurre en Forza, se ponga como se ponga el personal fanático, porque en Turn 10 se están planteando, además, completar el pobre plantel de pistas con otras vía DLC de pago.

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Dejémonos de tonterías de fanboys. Los usuarios tenemos que ser críticos con las compañías a las que estamos dando tanto dinero, al margen de cuáles sean nuestras preferencias. A nosotros el sistema de micropagos no nos parece mal siempre que no condicione el contenido del juego a aquellos que más dinero tienen, porque en ese caso siempre seremos libres de decidir si queremos o no pagar. Ahora bien, cuando un juego viene capado de antemano, con contenido a medio hacer y otro tanto en camino por el que tendremos que pagar casi tanto como por el juego en cuestión, combinando las maldades del DLC y de las microtransacciones, eso nos parece simple y llanamente un abuso, sea el juego que sea y de la compañía que sea.