Con motivo del 25 aniversario de una de las sagas más importantes de la historia de los videojuegos, su compañía lanza una edición especial que incluye, con alguna excepción menor, todos los títulos que han aparecido, desde el original Metal Gear de MSX de 1987 hasta la reedición de Metal Gear Solid IV (trophy edition), del año pasado. Como aperitivo para el festival audiovisual que supondrá la quinta entrega, ya para 2014, no se nos ocurre nada mejor que hincarle el diente a esta jugosa edición de coleccionista.

El pack está compuesto por dos blu-ray, el primero de los cuales contiene Metal Gear Solid 2, 3 y Peace Walker, así como los Metal Gear 1 y 2 originales, que son extras de la tercera parte. Al segundo disco le corresponde la cuarta entrega, mientras que para jugar a la primera parte de la saga de PSX, las VR Missions y a un cómic extra es necesario un código de descarga, incluido también en la caja. Todo ello viene completado por un interesante libreto que contiene diseños, portadas originales e información cronológica sobre los diferentes juegos, aparecidos a lo largo de estos veinticinco años en cinco sistemas diferentes (MSX, Playstation 1, PS2, PSP y PS3).

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En primer lugar, hay que decir que todo fan de la saga debería verse obligado, por fuerza, a tener este pack. No hay en el mercado colección más completa y cuidada de Metal Gear, y el hecho de poder disfrutar de todo ello en un mismo sistema y con la mejor calidad de imagen y sonido posible es un factor realmente a tener en cuenta. Sin embargo, para todos aquellos que tengan los diferentes juegos en sus sistemas originales, o en especial la colección Metal Gear Solid HD, que incluía la segunda y tercera entregas, además de Peace Walker, la compra ya no es tan clara. No hay que olvidar que los juegos de esta saga han sido editados y reeditados hasta la saciedad, por lo que aunque se trate de una edición excelente, entra en conflicto con las numerosas ocasiones en que el comprador ha podido hacerse con otras versiones.

Aun entendiendo los diferentes motivos que han llevado a Konami a actuar de este modo, nos parece que esta colección habría dado un salto definitivo si se hubieran tomado decisiones concretas como, por ejemplo, incluir Portable Ops, el primer juego de la saga para PSP, que aunque no es ninguna maravilla no ha aparecido hasta ahora en otro formato diferente al original. Y aun a riesgo de contradecir a los más puristas, a nosotros nos parece imperdonable que se hayan olvidado de The Twin Snakes, la versión del MGS de 1998 que Silicon Knights y Nintendo elaboraron en colaboración con Kojima para Gamecube en 2004. Esta versión habría sido susceptible de pasar a hd sin problemas, y con la actualización gráfica que ya supuso en su momento, a la altura de la excelente segunda entrega, habría sido una forma perfecta de disfrutar de un clásico en condiciones más contemporáneas. El hecho de que estos dos títulos hayan sido obviados nos parece un error, porque podrían completar un pack sencillamente perfecto que haría olvidar cualquier recopilación anterior.

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En cualquier caso, y suponiendo que para el usuario esto no sea un problema, lo importante es que esta edición recoge algunos de los más importantes juegos de acción e infiltración de las últimas décadas. Si bien las dos entregas de 1987 y 1990 son ahora mismo poco más que una curiosidad, la saga de Solid Snake y Big Boss ya en las consolas de Sony son historia viva del videojuego, auténticas maravillas que despiertan pasiones y odios en un público que, de cualquier modo, está siempre pendiente del siguiente movimiento de Hideo Kojima. La primera entrega, con el sabor añejo (y de horrible envejecimiento, dicho sea de paso), nos traslada a Shadow Moses, una base militar ártica donde Snake deberá infiltrarse para combatir a jefes tan emblemáticos como Sniper, Raven o Psycho Mantis. Todo un clásico que se agradece disfrutar en su versión original pero que echa de menos, en nuestra opinión, el haber sido completado por Twin Snakes.

La segunda parte nos lleva a Big Shell, una plataforma petrolífera donde Snake y Raiden deberán hacer frente común ante la amenaza de Solidus, el (otro) clon maligno de Snake. Con un salto técnico brutal respecto a la primera entrega e interesantes adiciones, como la visión en primera persona a la hora de disparar, el juego únicamente peca de abusar de conversaciones por códec y de un final algo confuso y embarullado. A partir de ahí, nos adentramos en el terreno del flash-back, con el villano de los juegos originales, Big Boss, convertido en un héroe a su pesar. Con escenarios selváticos y jefes de leyenda, Snake Eater y Peace Walker nos llevan al epicentro de la guerra fría de los años 60 y 70, un mundo de espías y amenazas nucleares que son la base sobre la que se asienta la esperadísima quinta entrega de la saga. Ya con control propio sobre la cámara, estos juegos cambian por completo el aire de la franquicia e introducen novedades fascinantes, como la curación o alimentación en la tercera entrega y un sistema de «cultivo» de lo más curioso en PW, con la construcción de nuestra propia Mother Base.

La cuarta entrega, sobre la que tanto se ha dicho, es a nuestro juicio la mejor de todas con diferencia en muchos aspectos. Ya no es solo que a nivel técnico aún siga asombrando, pese a su apagada paleta de colores, sino que a nivel jugable ofrece grandes retos, ambientes renovadores y más variados que en ningún otro juego y, en especial, una cascada de homenajes a su propia franquicia donde hay espacio para reinventarse personajes malditos, como Raiden. Guns of the Patriots es una auténtica maravilla de principio a fin, donde únicamente le pondríamos un «pero» menor a su abuso de escenas cinemáticas, que con su frecuencia y duración pueden agotar al jugador menos paciente.

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Resulta complicado valorar juegos que han cambiado tanto la industria, y especialmente cuando algunos de los fallos (que los tienen) han envejecido algo mal con el paso del tiempo. Nosotros siempre hemos encontrado ciertos clichés, ciertos dejes o manías de esta saga como algo realmente molesto, en especial ese concepto del juego como una historia poco interactiva donde las escenas de diálogo tienen más importancia en ocasiones que la propia acción directa del jugador, y que en la cuarta entrega llegaban a extremos realmente insoportables. No obstante, son tantas las virtudes de esta saga que hay que estar realmente ciego para no darse cuenta de lo mucho que han aportado al universo jugable estas auténticas joyas, que se pueden disfrutar en todo su esplendor y con la comodidad de compartir el mismo sistema. Tanto para fans de la saga como para los neófitos que jamás han oído hablar del temible Metal Gear, esta colección es más que una obligación, todo un deber.

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Valoración:

  • Gráficos (94): En esta media extraña que nos vemos obligados a hacer, evidentemente se nota el paso del tiempo a nivel gráfico, pero no hay que olvidar que desde Metal Gear Solid (1998), la saga ha ido siempre a la vanguardia tecnológica, por mucho que ahora nos asusten los píxeles y polígonos bailones de la entrega de PS1. Muy de agradecer el remodelado en alta definición para la segunda y tercera entregas, donde la saga alcanza cotas de excelencia es en una cuarta entrega que resiste de forma estupenda la edad.
  • Sonido (97): La labor de doblaje es sencillamente extraordinaria, y la labor de David Hayter como Snake/Big Boss será siempre recordada como una de las mejores aportaciones a la industria en este aspecto. La música, los efectos de sonido, todo en estos juegos está pensado para hacernos sentir como en una auténtica película de acción y espionaje, a lo que contribuye de manera decisiva una labor interpretativa de todos sus actores sensacional.
  • Jugabilidad (96): Otro aspecto que, como el apartado gráfico, ha ido sufriendo cambios significativos con cada entrega, hasta alcanzar cotas de suavidad y control de cámara casi perfectos en Snake Eater, Guns of the patriots y Peace Walker. Es cierto que a la altura de 2013 en que escribimos este artículo hay ciertos aspectos de los juegos que resultan algo incómodos, en especial los extraños interfaces de los menús de armas y equipo, pero es algo que no empaña un conjunto donde destaca la precisión de situaciones, la extraordinaria inteligencia artificial de los enemigos (el modo European Extreme de MGS2 nos trae de cabeza), y la satisfacción por superar situaciones de infiltración sin disparar una sola bala. Magistral.
  • Duración (100): Cada juego de la franquicia Solid proporciona unas 15/20 horas de acción frenética, y si a eso añadimos las VR Missions, los originales de MSX y las misiones extra de Peace Walker podemos hablar de una de las colecciones más duraderas que han salido hasta la fecha. Con la excepción de la Elder Scrolls Anthology, que debe durar toda la vida, no se nos ocurre nada mucho mejor en este aspecto.
  • Resultado (96): The Legacy Collection es, hasta la fecha, la recopilación más completa y cuidada de una saga que compite ya en una liga propia en esto de los videojuegos. Cualquier fan que se precie debería tenerla en cuenta de cara a estas Navidades, porque la relación calidad/precio (sale en torno a 50 euros, dependiendo del establecimiento) es sencillamente insuperable. Son demasiadas obras maestras juntas como para dejarlas escapar.