De todos los anuncios de Nintendo Switch en su lanzamiento, uno de los que más me dejó preocupado fue el de Mario Kart 8 Deluxe. Sinceramente, no me esperaba un port en esta saga, y mucho menos con menos de 3 años de diferencia respecto al lanzamiento del original. Más me preocupó la falta de novedades, donde no había un solo gran premio nuevo, y donde todo parecía reducirse a modificaciones menores, como el nuevo modo batalla, los cinco personajes nuevos y la posibilidad de llevar dos objetos. Ahora, con el juego recién salido, es el momento de resolver definitivamente esa duda: ¿de verdad merece la pena este Mario Kart 8 Deluxe?

Me parece importante dejar a un lado los fanatismos y las trampas al solitario de la propia Nintendo, como esta publicidad engañosa donde afirma que Mario Kart 8 Deluxe es el más grande jamás creado de toda la saga en número de circuitos:

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Es cierto que Mario Kart 8 Deluxe sale con 48 pistas de salida, pero es que las mismas estaban ya en Mario Kart 8 para Wii U si habías comprado el DLC. Además, y dejando a un lado la lamentable estrategia de poner las letras de diferente tamaño y color para potenciar lo que queremos venderte ahora, ¿a santo de qué desprestigiar las versiones anteriores, que tanto supusieron en su momento, por el hecho de tener menos circuitos o pilotos? ¿Es que acaso eso hace necesariamente mejor a un juego?

Lo que Nintendo no dice en ese fastuoso panfleto (donde se olvida de la versión de GBA, por cierto) es que este juego es el primero en ser un port en toda la historia de la franquicia. Es decir, que no aporta novedades significativas ni apartado técnico nuevo, como sí hicieron todos y cada uno de sus precedentes respecto de los anteriores. Tampoco dice que la gran novedad de esta versión, el modo batalla, es en realidad algo que debería haber estado ya en la versión de Wii U, pero que no se incluyó no sé por qué extraño misterio del cosmos, o que salvo dos modos, el resto son copiados, literalmente, de la versión de Double Dash!! de Gamecube, de la que también ha traído la posibilidad del doble objeto en carrera. Lo que tampoco dice es que, más allá de las pistas cerradas del modo batalla, aquellos que ya tuviéramos el juego en Wii U con su DLC no vamos a encontrar una sola pista nueva para el modo Gran Prix. Ni una. ¿Tanto costaba incluir uno o dos grandes premios más?

Otro asunto aparte es el tema gráfico, donde tampoco creo que haya una diferencia significativa. Llevo varios días leyendo de manera insistente en la fastuosidad técnica del juego, que va a 1080p y 60 frames en sobremesa y 720p y 60 frames en portátil, pero parece que todo el mundo olvida que el motor gráfico de MK8: Deluxe sigue siendo el mismo, exactamente el mismo, que el de Wii U, que iba a 720p y 60 frames y se veía fenomenal.

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Nadie está cuestionando la calidad del juego, y yo de verdad celebro que los usuarios de Switch tengan acceso a la mejor versión del mejor juego de la saga. Pero también creo que es bastante injusto alabar este juego por las funcionalidades que permite la consola, como la portabilidad, porque ese argumento vale para todos y cada uno de los juegos que han existido jamás para cualquier portátil. Se trata de analizar no lo bonito que queda jugar a Mario Kart 8 en el metro, sino si Mario Kart 8 Deluxe tiene el peso suficiente o el que debería en su propia tradición, y aquí la respuesta es claramente no. Este juego es el que menos aporta en toda la historia de su franquicia a la saga, cuya única razón de ser es que su sistema ha salido antes de tiempo y sin juegos, dejando a sus usuarios deambulando por Hyrule durante dos meses en un juego que podrían jugar en Wii U para ahora echarse unas carreras a un juego que podrían jugar igual en Wii U.

Los que habéis seguido la trayectoria de El Rincón del Píxel sabéis de sobra el aprecio que tengo por esta franquicia, por lo que espero que comprendáis que nada más lejos de mi intención convertirme en hater de Mario Kart 8 Deluxe o de Switch por extensión. Tanto uno como otra me parecen un magnífico juego y una magnífica consola, pero no dejo de preguntarme si el momento de Switch no se ha adelantado prácticamente un año, porque a día de hoy el catálogo no hace más que darme motivos de preocupación, con un futuro que, salvo que el E3 lo remedie, nos parece condenar a ports de Wii U y a una avalancha de juegos menores se miren por donde se miren.

En definitiva, y volviendo al juego que nos ocupa, mi recomendación es clara: si ya tienes Mario Kart 8 en Wii U y has jugado a su DLC, este juego no aporta las novedades suficientes, ni de lejos, como para justificar que te gastes 60 euros otra vez (el juego original costaba 49 euros, más los 12 del DLC se quedaría más o menos en lo mismo). Ahora bien, si no lo jugaste en su momento y tienes la Switch muerta de hambre, no lo dudes, porque es un juego fabuloso en su versión más completa y te va a dar horas y horas de diversión en solitario, online y con tus amigos. En tus manos queda.

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