A través del portal IGN, Sony ha dado a conocer algo de información nueva sobre The Last Guardian, algo que en principio debería ser motivo de alegría y jolgorio generalizado. Sin embargo, tras comprobar que el material inédito no añade sustancialmente nada a lo que ya sabíamos, más allá del vídeo con los primeros (prometedores) 15 minutos de juego, ha ido creciendo en mí una extraña sensación conforme escuchaba al bueno de Fumito Ueda desgranar algunos aspectos importantes tanto sobre la creación del vínculo entre el niño y el monstruo, así como los problemas que se encontraron durante la realización del juego en estos últimos diez años.

«Diez años», he pensado de repente con una gota de sudor frío. ¡Diez años! ¿De verdad este juego lleva en la nevera tanto tiempo? (nótese que he dicho «nevera» y no «horno»). En un momento determinado Ueda suelta algo así como que en realidad, las mecánicas básicas, el núcleo esencial del juego y los conceptos generales se establecieron mucho antes de que se lanzara el primer tráiler oficial, en el E3 de 2009. Ah, y que le decepcionó mucho cuando Sony decidió hacerlo definitivamente como desarrollo para Playstation 4, pero que ahora lo ve todo mucho más bonito porque ve que el de PS4 es el mercado principal.

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Ha dicho más cosas, pero francamente no me veo con fuerzas de repetirlas todas aquí. Os dejo el enlace al vídeo al final de la entrada, por si tenéis el estómago suficiente para semejante andanada de cuentos, mitos y leyendas acerca de la reestructuración departamental que hubo hace cinco años y que ha permitido que el desarrollo del juego vaya como la seda.

Todos los lectores habituales de la página conocen de sobra mi devoción por el ICO Team, por sus dos obras maestras realizadas hasta la fecha y por todos los enigmas, que son muchos, que rodean esta apasionante tercera entrega en la historia del estudio. No creo que haya mucha gente tan emocionada como yo ante la idea de que (toco madera) todo parece indicar que las próximas navidades podré encerrarme en ese maravilloso universo con ruinas encantadas una vez más.

Y, sin embargo, durante la elaboración de este reportaje y el visionado de los nuevos vídeos he tenido que escuchar cada barrabasada y cada desvergüenza que casi me caigo de espaldas. No hay en las palabras de Ueda, que recordemos que abandonó Sony y luego fue traído por las orejas como freelance para acabar el dichoso juego, un asomo de humildad, de reconocimiento de culpa o de menor vergüenza por haber protagonizado uno de los despropósitos más lamentables en la historia del desarrollo de un videojuego.

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Yo estoy convencido de que ha sido la insistencia de Sony Japan, y en especial de Shuhei Yoshida, lo que ha hecho que este proyecto finalmente (es un decir) vea la luz. Desde luego, no ha sido por la claridad de ideas, conceptos y la agilidad logística del señor Ueda, que en el colmo de los colmos suelta que en realidad con The Last Guardian quisieron acortar los plazos tan «largos» de ICO y Shadow of the Colosuss (¿cómo?). Se ve que de tanto acortarlos al final se le fue de las manos el asunto y terminaron triplicándolos.

No hay un asomo de verdad, de sinceridad o de honestidad en ese discurso atropellado, confuso y autocomplaciente que sigue cantando las alabanzas de un concepto de juego y, muy especialmente, un apartado técnico que, mucho me temo, ya hace tiempo que ha perdido su momentum. Ueda podrá decir todo lo que quiera acerca de que en su estudio no quieren hacer un apartado gráfico dependiente de un hardware concreto (solo faltaba), y que el lanzamiento de las versiones en HD de sus anteriores títulos los llenó de motivación para afrontar la última etapa del desarrollo de su actual juego por estrenar, pero de nuevo es otro cuento que no cuela. Las versiones remasterizadas de los primeros juegos del estudio estaban pensadas como un complemento para la edición especial de The Last Guardian, no como el espaldarazo de nada. Se trataba de un añadido, no del título salvavidas que terminó siendo por pura necesidad del guión.

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En cualquier caso, y volviendo al asunto del momentum (el impacto que una obra tiene en una fecha concreta, en un estado determinado de la industria del videojuego), me ha parecido al ver estos vídeos que estoy viendo un juego de la pasada generación en más aspectos de lo que me gustaría. Es verdad que no hay nada especialmente decepcionante ni esencialmente distinto de lo que ya conocíamos por anteriores informaciones, pero me ha dado por pensar que, con la pila de años que han pasado desde su primer anuncio, para cuando salga el título habrá quien haya dejado de jugar a los videojuegos. Habrá también quien, en este mundo de MMO y servidores de batallas online en que se ha convertido el catálogo de las principales consolas, la llegada de esta campaña solitaria, pensada para un solo jugador y con esas historias de vínculos con la IA esto le suene a algo menor.

Puede que dicha consideración sea injusta, y que nada más salir el juego se convierta en un vendeconsolas de aúpa y muy señor mío. Puede ser, pero sinceramente no lo creo. Tal y como ocurrió con sus antecesores, este juego parece destinado a un determinado nicho de jugadores de corte más adulto, más selecto a la hora de escoger sus propuestas y que se deje seducir por aspectos tan infravalorados hoy en día como el diseño de niveles, la progresión individual, la banda sonora o una narrativa diferente a todo lo que ofrece el catálogo actual de la consola.

En ese sentido, parece contradictorio hablar de momentum ante tantas virtudes que se le presuponen al título, pero no lo es. Para empezar, porque primero tiene que demostrar que todo eso es verdad, y no solo delirios de los fans que queremos que tenga eso el juego porque los títulos anteriores lo tenían. Pero es que además de eso, lo que resulta innegable es que si este juego hubiera salido cuando tenía que salir, entre 2010 y 2011, ahora seguramente nos estaríamos frotando las manos con una cuarta obra específicamente diseñada para esta consola, y no un port o un remake hd de un juego inédito.

The Last Guardian podía, y debía, haber marcado un salto de calidad en una época especialmente delicada para Playstation 3, y su llegada ahora puede que nos dé un soberano alegrón a los viejunos que llevamos peinando canas desde 2006, pero ¿y el resto? Lo que me da miedo es la recepción que tendrá en la comunidad de jugadores que ahora rondan los 15-25 años, y la falta de impacto en dicha comunidad de unas mecánicas algo anticuadas o de un apartado técnico, que por más hd que le metan, «canta» a Playstation 3 que tira para atrás.

Sea como fuere, aquí está el propio creador para contaros. Yo desde luego ya tengo claro que hasta que no tenga el juego en mis manos no quiero saber nada más del tema, porque hasta que las bondades del título no estén sobre la mesa, no sabremos si tanta espera mereció la pena. En cualquier caso veremos si los nuevos datos del E3 confirman o desmienten estas, por desgracia, preocupantes impresiones iniciales.