Mientras aguardamos la llegada de los últimos lanzamientos antes de final de año (con todo el pescado vendido, todo hay que decirlo), y hacemos recuento de lo mejor de 2015, nos ha llamado la atención que la cosecha ha sido menor de lo esperado. Cuando la octava generación fue lanzada, hace ahora dos años (tres si tenemos en cuenta a Wii U, por supuesto), se hicieron todo tipo de grandes promesas, pero ninguna con más fuerza y resonancia que la de que en 2015 se desplegarían las alas de la next-gen y veríamos juegos impensables en otros sistemas que serían lo nunca visto.

Desde luego, aquello fue una exageración en toda regla. Es verdad que tanto Xbox One como Playstation 4 cuentan con un buen catálogo, tanto de juegos multiplataforma como, en menor medida para la consola de Sony, de títulos exclusivos. Tras dos años y el lanzamiento de versiones más baratas y con más memoria de ambos sistemas, es correcto aconsejar su compra porque cada una cuenta, al menos, con 10 títulos altamente recomendables.

Del mismo modo, Wii U cuenta con un catálogo lleno de joyas exclusivas y, eso sí, prácticamente ni un solo título multplitaforma destacable, a lo que se suma el hecho de que casi todo el mundo da por sentado que en 2016 será el momento de anunciar el siguiente sistema, por lo que muchos la dan ya por vencida y habría que ser cauteloso, desde luego, a la hora de aconsejar su compra con vistas a un futuro a medio o largo plazo. Sea como fuere, 2015 ha visto algunos lanzamientos notables tanto en los sistemas citados como en 3DS, si bien es cierto que para la portátil de Nintendo, al igual que para Wii U, este año ha sido bastante más flojo que el anterior.

Hay algunos juegos que los lectores echarán en falta inmediatamente en la breve lista que, sin ánimo de priorizar unos juegos sobre otros, trata de recoger muestras representativas de lo mejor de cada sistema por orden de lanzamiento. Principalmente, he dejado fuera de la lista juegos como The Witcher 3 porque a pesar de su escala y su ambición no me ha dado, ni de lejos, la diversión y fiabilidad en el control de otros títulos de corte similar en mundo abierto. Asimismo, aunque con motivos bien diferentes a las aventuras de Geralt de Rivia, Fallout 4 o Star Wars Battlefront y todo su ruido inicial han demostrado con el paso del tiempo que tenían más espuma que cava en su brindis de puesta de largo, y me parece de justicia hacerlo notar. Caso distinto es el de NBA2K16, que lleva años siendo el mejor juego deportivo con muchísima diferencia, o el del trío de exclusivos de Xbox One (Halo 5, Forza 6 y Rise of the Tomb Raider), que a pesar de constituir un trío de ases realmente envidiable no ha conseguido llegar al nivel de maestría que yo esperaba de ellos. Los abajo citados, sin embargo, tienen en común que son las propuestas más atractivas, de mayor calidad y que mejor han aguantado el tirón inicial, aunque cada uno de ellos lo ha hecho, como veremos, por motivos bien diferentes:

1.- Majora’s Mask (Febrero, Nintendo 3DS)

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Tras muchos años de especulaciones y gritos desesperados de los fans, Nintendo comprendió que el paso lógico para dotar a 3DS del que quizá sea el mejor catálogo de Zeldas de todos sus sistemas (no olvidemos A Link Between Worlds y Ocarina of Time) era la conversión de este clásico de Nintendo 64. 15 años hicieron falta para que pudiéramos disfrutar de nuevo con las impresionantes virtudes de un juego capaz de llevarnos del océano más profundo a la más alta cima, al que ahora se añadió un inteligente uso del 3D y el giroscopio, un apartado gráfico a la altura de 2015 y toda la magia del universo alternativo de Términa. Puede que no tenga la profundidad de los otros títulos citados, pero la búsqueda por completar la colección de máscaras del juego, que nos otorgan diferentes poderes y habilidades, es lo suficientemente interesante como para picar a cualquiera; cuenta además con un villano emblemático, Skull Kid, y una luna aterradora que amenaza con desplomarse sobre nosotros como se nos ocurra quedarnos dormidos. Y eso por no hablar de su final. Qué final.

2.- Bloodborne (Marzo, PS4)

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Para aquellos que, como el que esto escribe, es mejor no mencionarles la saga Souls, no fue precisamente una alegría máxima saber que su compañía estaba desarrollando un exclusivo para PS4 con, más o menos, unas mecánicas y un espíritu muy similar. No obstante, Bloodborne ha sabido ganarse a crítica y público porque ha pulido buena parte de esas mecánicas, sin por ello perder un ápice de su endiablada dificultad. La cámara esa ahora más fiable, y la combinación de dos armas resulta realmente satisfactoria a la hora de limpiar las calles de este particular universo de todo tipo de criaturas salidas de la más terrible de las pesadillas de From Software. Puede que no sea una obra maestra indiscutible de su peculiar género (habrá que ver qué tiene que decir Dark Souls 3, dentro de un tiempo), pero lo cierto es que el éxito de la nueva actualización DLC ha demostrado que hay una comunidad que espera con ansia todo lo relacionado con un título que lleva camino de convertirse en el primer título de culto del sistema. Y eso es mucho decir.

3.- Batman Arkham Knight (Julio, Xbox One/PS4)

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No imagino una despedida mejor de la franquicia Arkham que esta tercera entrega oficial creada por Rocksteady. Puede que le falte ese gancho especial, ya sea en forma de unos duelos épicos o una historia tan apasionante como la que tenía Arkham City, seguramente la cumbre de la saga, pero lo cierto es que correr a todo trapo por las calles de Gotham con el batmóvil es una auténtica salvajada, y además todo luce mejor que nunca en los circuitos de la nueva generación, empezando por un batman al que da gusto controlar en todas y cada una de sus muchas peleas y enfrentamientos contra todo tipo de villanos. Las adiciones de las batallas cooperativas y la posibilidad de controlar a Catwoman, Robin, Nightwing o Azrael, junto a los nuevos modos de detective y la amplia variedad de misiones secundarias garantizan diversión para semanas enteras, y demuestran el músculo de una fórmula que, si bien creo que está bien que se tome un merecido descanso, ha demostrado funcionar a las mil maravillas y traernos toda la magia de un personaje que necesitaba una saga como esta para situarse en el lugar de honor que le corresponde, por su posición en la mitología popular.

4.- Metal Gear Solid V: The Phantom Pain (Septiembre, Xbox ONE/PS4)

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Hideo Kojima pasará a la historia de los videojuegos por muchas cosas, pero principalmente por haber entretenido a jugadores de varias generaciones con esta saga, cuyo último capítulo oficial (al menos con él como líder del proyecto) llegó, como no podía ser de otra manera, dividiendo a la comunidad de fans y demostrando que a esto de generar polémica pocos pueden competir con él. Juego larguísimo, profundo hasta decir basta y lleno de mil detalles y mil complejidades para satisfacer hasta al más loco de los fans, Phantom Pain es una auténtica maravilla que refina al máximo la fórmula Metal Gear en todos los aspectos visuales, técnicos y jugables que puedan imaginarse, si bien se queda varios pasos atrás en cuanto historia y desarrollo de personajes, dos de los puntos fuertes de una saga que, eso sí, ha dado un glorioso salto al sandbox haciendo muchas cosas que otros títulos llevan intentando desde hace décadas sin el mismo éxito (hay pocos juegos de mundo abierto que hagan tantas cosas bien, de formas tan diferentes). Es lo que tiene apellidarse Snake, a fin de cuentas: la leyenda va contigo.

5.- Xenoblade Chronicles X (Diciembre, Wii U)

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Peleando durísimo con otro gran título exclusivo, Splatoon, he decidido darle finalmente la corona del sistema a este majestuoso homenaje al JRPG más clásico, un juego que exprime los circuitos de Wii U hasta hacer dudar seriamente de que estemos ante el mismo hardware en el que tantos desarrolladores dicen no ser capaces de llegar a cotas de octava generación. Xenoblade Chronicles X es la demostración palpable de que el esfuerzo, el talento y la dedicación son capaces de crear juegos de tanta calidad como este, con un mundo enorme por explorar, un sistema de combate apasionante y una historia con el suficiente gancho y el ritmo de ascenso de niveles como para tenernos pegados a la consola durante meses. No hay nada parecido en todo el catálogo de la consola, y me atrevería a decir que ahora mismo no hay un RPG mejor en toda la generación.

Con esto finaliza el repaso a lo mejor de 2015. En breve, habrá una segunda parte con aquellos juegos que nos gustaría ver en 2016. ¡No os lo perdáis!