2018 ha sido un muy buen año para los videojuegos. Al margen de los rumores sobre la nueva generación, que es evidente que cada día que pasa está más cerca y amenaza con romper la estabilidad que, desde hace un par de años, venimos teniendo ya en la presente generación, lo cierto es que hay pocas quejas si uno es usuario de PS4 o Xbox One X (algunas más en el caso de Switch, al menos en lo que a este curso en concreto se refiere). Aunque sigo pensando que está perdiendo con toda justicia esta octava generación, Microsoft ha podido dar a sus fans de Microsoft nada menos que la cuarta entrega de Forza Horizon, que pasa por ser el mejor juego de coches de toda la generación en una categoría, la de conducción, tan plagada de buenos títulos, por no hablar de los muchos third parties que también ha compartido con PS4. Más dudas aún me genera una Switch que después de un 2017 fastuoso se ha limitado a vivir de rentas en un 2018 lleno de ports, remakes y actualizaciones de viejos títulos, sobre lo que ya hemos hablado largo y tendido, pero que a pesar de todo se ha permitido el lujazo de tener la mejor versión de toda la historia de una de sus franquicias más importantes, como luego veremos.

La que sigue viento en popa y a toda vela es una PS4 que, francamente, me ha tenido muy ocupado todo el año. He podido disfrutar de enormes juegos, algunos tan adictivos como Monster Hunter World o Detroit: Become Human, por no hablar de aquellos que tenía pendientes de años anteriores y que, técnicamente, no debería mencionar en esta entrada, pero que no puedo evitar, como Nier: Automata o Titanfall 2, que me han dejado literalmente con la boca abierta por su calidad y maestría.

La única excepción a esta regla del 2018 de festejos han sido, por un lado, el pobre port de Shenmue I&II, que aun así no llegó a empañar del todo semejante obra maestra, pero que está claro que Sega debería haber cuidado mucho más, y por otra parte, un Ni no Kuni 2 absolutamente decepcionante, simplón y repetitivo, que me ha hecho añorar el talentoso equipo que estuvo detrás de la primera entrega a cada paso de un camino incompleto que, lo reconozco, no tuve ni fuerzas ni ganas para terminar.

Evidentemente, me he dejado en el tintero los títulos que todos estaréis ya imaginando, y que paso a citar aquí con la única incursión de ese título de Nintendo en el que, es obvio también, todos estáis pensando:

5.- Super Smash Bros Ultimate

Smash Bros ha sido siempre sinónimo de diversión multijugador a raudales, y esta entrega hace honor, quizá más que en ningún otro caso conocido en la industria, al tratarse del Smash Bros definitivo: todos los luchadores aparecidos hasta la fecha en anteriores entregas más algunas incorporaciones, lo que hace un total de más de 70 personajes, a lo que hay que sumar más de 100 escenarios, 900 temas de su banda sonora, un modo campaña repleto de sorpresas… Además, se ha refinado la fórmula jugable y se han introducido las suficientes mejoras tanto en mecánicas como en lavado de cara respecto a la versión de Wii U para que desterremos del todo la idea de que esto era un Smash Bros Wii U 4.5. Junto a Dragon Ball FighterZ, el gran sueño húmedo de los fans de la saga de Goku, se trata del mejor juego de lucha en esta disputada categoría, y en el único y auténtico bombazo de Switch en 2018.

4.- Red Dead Redemption 2

La aventura de Arthur Morgan, John Marston y Dutch van Der Linde en el oeste imaginado por Rockstar es una auténtica barbaridad en tantos aspectos que es complicado saber por dónde empezar. Se trata, en cualquier caso, de una historia apasionante y llena de buenos momentos, con un apartado audiovisual fastuoso y unas interpretaciones memorables de todos sus actores, lo que hace de esta experiencia una más que recomendable iteración del género sandbox al que, eso sí, no aporta nada realmente novedoso más allá de su impagable envoltorio. Más que generoso en cuanto a contenido (quizá demasiado en la campaña, de hecho), a lo que se suma un modo online que promete años de servicio y de calidad, es imposible no recomendar este juego no ya solo a los amantes del género del western o del sandbox, sino de los videojuegos en general.

3.- Spiderman

Resultaba complicado superar el listón de la saga Batman Arkham, en cuanto a reflejar las aventuras de los súper héroes de las páginas de cómic o desde el celuloide a la esfera del ocio digital. La trilogía de Batman le dio lustre a un género que ahora Insomniac Games ha recogido para orientarlo a terrenos más felices y desenfadados, con un Peter Parker que es pura dinamita cuando se calza las mallas y se echa a volar por una impresionante recreación de Nueva York. Es un auténtico placer columpiarse por sus tejados y rascacielos, explorar un universo de guiños para los más fans, recoger coleccionables de todo tipo y, sobre todo, enfrentarse a una galería de villanos memorables. Marvel’s Spiderman es un juego hecho con una astucia, inteligencia y calidad innegables, y ya solo por eso se merecería todos los honores, pero es que además es rematadamente divertido, como muy pocos juegos en su género, y tiene la cantidad de contenido justa para que se pase volando y, sin embargo, no deje insatisfecho, sino todo lo contrario.

2.- Shadow of the Colossus Remake

Qué decir de un título que redibuja una obra maestra indiscutible de los tiempos de PS2, llevando la magia, el misterio y la épica del Shadow of the Colossus original a cotas donde sus creadores jamás creyeron posibles. Estamos seguramente ante el mejor remake de la historia del sector, que toma todos y cada uno de los elementos principales para trasladarlo a un nivel de detalle, calidad y belleza espectacular. Derrotar a los 16 colosos es más impactante que nunca, así como recorrer todos y cada uno de los rincones de un Reino Prohibido que luce de un modo asombroso y se controla, al fin, como los nuevos tiempos requieren. Lo que no se ha cambiado, eso sí, es una banda sonora de Kow Otani al que, al igual que Fumito Ueda, el genio detrás de todo el proyecto original, habrá que estar eternamente agradecidos por su contribución a un sector que, en manos del estudio BluePoint Games, responsable del remake, es homenajeado de la mejor forma posible.

1.- God of War

Como no podía ser de otro modo, el viaje de Kratos y su hijo Atreus por una impresionante Midgar para cumplir la última voluntad de un ser querido por ambos se ha convertido, por derecho propio, no solo en el mejor juego de 2018 para la redacción, sino en una de las experiencias más apasionantes que jamás hemos vivido a los mandos de una consola. Trepidante, épico y fascinante a partes iguales, God of War pulveriza cualquier recuerdo de su franquicia previa para mandar las expectativas a la estratosfera y regalarnos una odisea de emociones, momentos para el recuerdo y diálogos memorables entre dos personajes que ya sentimos casi como de nuestra familia. Es tal la capacidad de diversión de un juego hecho con tantos medios como cariño, es tal el poder de sus imágenes, de su evocadora música o de su adictivo sistema de combate, que para cuando aparecen los títulos de crédito lo único en lo que podemos pensar es que queremos más, mucho más, de esta reimaginación de una saga que necesitaba un cambio así como agua de mayo. Larga vida a Kratos, rey del Olimpo y, al parecer, de cualquier mitología que se le ponga por delante.