Puede que ahora mismo esté atravesando una época de sequía tan alarmante como inexplicable, pero lo cierto es que Nintendo se ha caracterizado desde sus orígenes por ofrecer a sus usuarios un software de una calidad absolutamente fuera de toda duda. Para la presente lista, que evidentemente dejará fuera muchas grandes obras maestras por sus propias limitaciones, he decidido seleccionar 3 juegos de cada uno de los sistemas de sobremesa lanzados a lo largo de la historia (NES, Super NES, N64, Gamecube y Wii), más algunas joyas del catálogo portátil (Game Boy, Advanced y DS). Insisto en que la decisión de dejar fuera los catálogos de Wii U o 3DS seguro que va a levantar ampollas, pero la razón es bien simple: sus catálogos todavía no están cerrados, aunque cuentan con grandes juegos. Para cuando esto sea así, volveré a elaborar la lista teniendo en cuenta dichos catálogos.

Otro de los criterios es no limitarme a juegos publicados por la propia Nintendo, sino incluir títulos que fueron exclusivos de dichos sistemas, como los que publicó en su momento Rare para Nintendo 64, por ejemplo. Asimismo, otro parámetro que considero fundamental ha sido el de no abusar de franquicias, lo que hubiera reducido este top a un duelo mano a mano entre Mario y Link, por lo que solo puede haber 3 entradas de cada saga como máximo.

En cualquier caso, y como toda lista que se precie, recordad que esta se hace desde una perspectiva muy personal y subjetiva que no pretende, ni mucho menos, aspirar a la verdad única, y que en realidad el orden es casi lo de menos, porque todos ellos son absolutos prodigios del sector que os recomiendo con igual énfasis.

20.- Super Mario Bros (NES, 1985)

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Con él comenzó todo. He tenido muchas, muchísimas dudas sobre decantarme por este título o por el mucho más perfecto en todos los sentidos Mario Bros 3 (1989), pero finalmente he optado por la vía canónica. A fin de cuentas, el imperio de Nintendo se construyó, en buena medida, sobre los cimientos edificados por este título que logró varios milagros al mismo tiempo, entre los que están la salida de una crisis que a punto estuvo de llevarse a todo el sector por delante, establecer a Shigeru Miyamoto como el genio creador que posteriormente demostraría ser con aún más creces, y lograr que la marca Nintendo se asociara desde entonces con calidad e innovación técnica. Resulta complicado, para la gente que no vivió aquella época, explicar lo muy por debajo que estaba absolutamente todo el software a Super Mario Bros. Su concepto de plataformas en dos dimensiones, el refinamiento de sus mecánicas y la absoluta precisión de sus saltos e interacciones son algo que, aún a día de hoy y por mucho que sus píxeles peinen buenas canas, me sigue pareciendo asombroso. No por casualidad es, además, uno de los juegos más vendidos de la historia y el que sigue ostentando el récord de su propia y lucrativa franquicia (40 millones, nada menos).

19.- Star Fox / Starwing (SNES, 1992)

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Cuando se estrenó Super Nintendo, una de las grandes promesas era la de un salto técnico incomparable a nada visto anteriormente. Y si bien es cierto que juegos magníficos como Street Fighter II o Super Mario World resultaban impensables en sistemas anteriores, no fue hasta el estreno de la saga de Fox McCloud que los usuarios se dieron cuenta de lo que les aguardaba en el futuro. Aquel juego, que hacía orgulloso uso del chip Super FX para mover gráficos en tres dimensiones, puede parecer ahora mismo una beta inacabada, pero en su momento no había nada parecido en las consolas de sobremesa. A los pobres usuarios de Mega Drive casi les dio algo al ver aquellas naves volando más allá de Orión a toda pastilla, con unos efectos y juegos de luces que ni siquiera la propia Nintendo fue capaz de repetir en aquel sistema.

18.- The Legend of Zelda (NES, 1986)

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Otro ilustre iniciador de una saga, en este caso la que quizá sea la más importante dentro del género de la aventura de acción y exploración en tercera persona. La odisea del elfo Link por rescatar a la princesa Zelda de las manos de la malvada bestia Ganon cobró aquí su primera encarnación, y de qué manera. Tan largo era el juego que Miyamoto insistió en que era necesario un chip dentro del cartucho para guardar la partida, algo inédito en la industria. Tan complejo era el juego que el servicio de atención al cliente de Nintendo tuvo que crear una línea solo para él, que después de varios colapsos de usuarios al borde del infarto daría lugar nada menos que al club Nintendo. Tan rematadamente bueno era, que sentó las bases para una de las sagas más apasionantes de la historia de los videojuegos, con una combinación hasta entonces desconocida que conjugaba lo mejor del rol, la aventura y la acción, y que tomaba los esquemas narrativos del viaje del héroe y su camino de superación para darle al usuario del videojuego algo que jamás había probado: bosques, mazmorras y épicos jefes finales se dieron cita en este título imprescindible para los amantes del género, todo un referente a la altura de su épica leyenda.

17.- F-Zero GX (Gamecube, 2002)

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Aunque la franquicia nació en Super Nintendo y tuvo un más que ilustre representante en Nintendo 64 (F-Zero X), lo cierto es que la versión de Gamecube ha pasado a la historia por ser la más refinada, pulida y espectacular a todos los niveles. Más de 20 circuitos y otros tantos pilotos dispuestos a batirse el cobre en frenéticas carreras contrarreloj con un diseño endiablado, una velocidad apasionante y una dificultad absurdamente alta fueron los ingredientes culpables de elevar este título a un Olimpo que se hizo aún mayor al saber, hace relativamente poco, que el disco contenía también el contenido de la versión arcade F-Zero AX, con más niveles y pilotos. La desarrolladora Amusement Vision, que por desgracia cerró sus oficinas en 2004, debería refundarse solo para hacer una versión HD aún más demoledora en Wii U o en NX.

16.- Golden Sun (Game Boy Advanced, 2001)

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También ha habido dudas aquí sobre si darle el cetro de Game Boy Advanced al título que nos ocupa o al también fenomenal Advanced Wars, ambos estandartes del mejor rol portátil de fantasía épica que se ha visto (con permiso de Fire Emblem Awakening en 3DS). Una historia sencillamente apasionante, un apartado técnico que exprimía la consola y un sistema de combate bastante equilibrado y ambicioso eran solo algunas de las muchas virtudes de este juego que conoció secuelas menos inspiradas, pero que en cualquier caso sentó una base sólida y se convirtió, sin lugar a dudas, en la cúspide de un catálogo donde hubo demasiados refritos y poco aire nuevo como el que trajeron el silencioso Isaac y sus adeptos al universo de Nintendo.

15.- Tetris (Game Boy, 1989)

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Decir cualquier cosa de este clásico de los puzzles que no se haya dicho ya parece tarea digna de un Titán. El inmortal clásico de Alexey Pajitnov de 1984 fue trasladado a la portátil más exitosa en la historia de la compañía para hacer un combo de salida sencillamente imbatible. Hacerse con la consola y este juego, en el que debíamos eliminar fichas de diferentes formas con un sencillo sistema de rotación y una velocidad progresiva, era entrar en una fase de adicción que únicamente superó el juego que corona esta primera parte del reportaje, y del que sus “sufridos” usuarios se darán cuenta a lo que me refiero nada más ver su portada. Tetris ha conocido versiones de todas las formas, tamaños, colores y ports, pero en ninguna otra destacó como en Game Boy, en ninguna otra se hizo tan señera y reconocible como aquí.

 14.- Super Smash Bros Brawl (Wii, 2008)

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El clásico de lucha en el que todos los grandes héroes de Nintendo se dan cita para repartirse estopa mutua nació en los circuitos de Nintendo 64, pero no fue hasta la entrega de Wii donde realmente adquirió la categoría de culto que se merecía. La inclusión de personajes propios de la casa más algún que otro ilustre invitado al que daba gusto ver enfrentarse al fontanero (Sonic o Solid Snake, por ejemplo), eran ya motivos suficientes para babear hasta el infinito y más allá, pero a eso se sumaba unas mecánicas bastante más decentes que en los títulos anteriores, algo toscos incluso para el nivel de exigencia en cuanto a lucha del usuario medio de la compañía. Las partidas a cuatro jugadores con 39 iconos del sector y 41 niveles que calcaban sus referentes originales con extraordinaria precisión y buen gusto eran sencillamente de locos. El acertado sistema de porcentajes y expulsiones de la arena convertían cada encuentro de Brawl en una excusa perfecta para perder amigos o parejas por el camino, y se convirtió sin problemas en uno de los títulos favoritos de Wii por, entre otros motivos, incluir por primera vez un modo online que, eso sí, no terminó de funcionar tan bien como hubiera sido deseable. Una obra maestra, en cualquier caso, que se convirtió en el referente para entregas posteriores.

13.- Animal Crossing: Wild World (DS, 2005)

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La verdad es que el concepto de Animal Crossing es surrealista incluso para los estándares de Nintendo. La idea de gobernar una aldea poblada por animales humanizados que visten como personas y hablan por los codos, a base de traficar con frutas multicolores y de realizar las típicas labores de jardinería, interiorismo y urbanismo propias de cualquier alcalde que se precie no tiene precio, se mire por donde se mire. Pero si la entrega inicial de Gamecube, que en un principio iba a salir para Nintendo 64, tuvo una serie de desajustes que impidieron alcanzar su pleno potencial, Wild World apareció como por parte de magia (es broma, fue fruto de mucho trabajo), para poner todas las guindas sobre el pastel y redondear el que pasa por ser la mejor entrega de la saga, a lo que añadió un modo online que permitía conexión Wi-Fi y visitar aldeas de otros jugadores (el título tiene ya una década, ojo). Es verdad que la doble pantalla y la táctil no eran todo lo precisas que deberían (aquí la entrega de 3DS la supera con creces, qué duda cabe), pero su impacto fue considerable y supuso un hito que, al igual que en el caso anterior, se convirtió en el referente que debía ser batido, un listón tan alto como rico en vitaminas.

11.- Metroid (NES, 1986)

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La primera de las entregas de Samus Aran en su lucha contra los infames Metroid no pudo tener más fortuna, por el momento en el que apareció y por las formas, mecánicas y sello de calidad que imprimió a una saga prestigiada hasta lo inmaculado desde entonces (y a la que solo aberraciones como el inminente Federation Force o como se llame ese engendro demoníaco parecen capaces de amenazar). Metroid es una aventura de exploración y acción de corte futurista, con ecos magníficos de Alien, el octavo pasajero, plagada de escenarios laberínticos y llenos de secretos, plataformas y enemigos capaces de dejarnos con la boca abierta. Hasta tal punto llegó a influir este título que creó todo un género y llegó a contagiar nada menos que a la saga Castlevania, cuyas iteraciones más fieles a las aventuras de Samus recibieron el justo nombre de Metroidvania. Las posibilidades del traje de Samus, lo apasionante de su historia y lo intrincado de su fastuoso diseño de niveles son solo algunas de las innumerables virtudes de un título que conocería la gloria absoluta en 2D con la entrega de Super Nintendo, tan magistral como este original del que, no obstante, bebe demasiado como para darle el cetro.

11.- Pokémon Rojo/Azul (Game Boy, 1996)

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Si hay títulos que definen una generación como pocos, ese es Pokémon. Sí, es cierto que tras el lanzamiento de este, el original y primigenio, llegaron otros 300 con diferentes metales, colores y aditivos para darle lustre al título, pero creo que estaremos de acuerdo en que Rojo/Azul es la entrega con la que prácticamente dos generaciones y media de jugadores se iniciaron en la caza y captura de unos bichos que terminaron haciéndose más familiares para los niños que una vaca o un conejo (tal cual). El objetivo de este juego, lanzado en 1996 para histeria colectiva en Japón y parte del extranjero, era controlar a un niño capaz de encerrar en una especie de esferas mágicas a toda criatura que se cruzara en su camino para, posteriormente, aumentar sus niveles de poder a base de combatir mil y una veces. La gracia, además de tener a los niños lobotomizados durante años, era que se podían intercambiar sus criaturas con el cable de conexión de Game Boy, que hasta entonces, no nos engañemos, casi nadie lo había sacado de la caja de la consola. Fue a las consolas lo que los cromos para generaciones anteriores, una auténtica locura que ha seguido un camino triunfal en consolas portátiles, su hogar natural, aunque jamás llegara, ni de lejos, a las escandalosas cifras de ventas de este (32 millones).

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Y hasta aquí, por ahora. Próximamente, cerraremos el top 20 con otros tantos clásicos de Nintendo. ¿Alguien se anima con las quinielas?