Después de las buenas sensaciones que me dejó Life is Strange en su primer episodio (cuyo análisis podéis consultar aquí), llega el momento de hacer balance de los cinco episodios que, desde hace ya diez meses, han ido llegando puntuales a su cita con la historia de Max y Chloe, dos jóvenes adolescentes que se enfrentan a una trama oscura ambientada en la idílica ciudad costera de Arcadia Bay. Dado que en aquel primer análisis hice una serie de planteamientos sobre argumento y mecánicas, voy a atender aquí otros aspectos de carácter más general, y sin spoilers de ninguna clase sobre un argumento que, eso sí, debo decir que me ha parecido muy bueno conforme avanzaba la historia.

Lo primero que hay que decir es que la estructura episódica del juego es, a la vez, su mayor baza y su más peligroso enemigo. Por un lado, el hecho de haberlo jugado con tanto espacio me ha permitido asentar bien cada pieza de una historia compleja, profunda y llena de personajes bien construidos, en especial las dos chicas protagonistas. No es habitual que el guión de un juego esté tan trabajado, tenga diálogos tan rematadamente creíbles y aporte dos o tres grandes momentos de emotividad o tensión por capítulo. De hecho, mentiría si no dijera que he sentido una cierta lástima tras haber acabado el juego, porque me había acostumbrado a que Life is Strange haya convivido conmigo durante prácticamente todo 2015.

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Es posible que haya quien opine que dos meses entre capítulo y capítulo es un tiempo excesivo y que hace que perdamos un poco el hilo de la aventura. No ha sido mi caso, desde luego, pero entiendo que es una crítica razonable. Más objetivo me parece el hecho de que, ahora que ya está terminado, será lanzada una versión física o estará disponible para cualquier jugador en la tienda digital, de modo que se podrá jugar del tirón. Tengo serias dudas de que la experiencia de jugar las 10/15 horas de este título de ese modo aporte las mismas sensaciones que he vivido yo, precisamente porque no está pensado para un gran atracón sino para ir dejando una huella lenta, pero efectiva, en el jugador. Por ello, yo recomendaría jugarlo con una cierta calma, quizá con un par de semanas o algo así entre capítulo y capítulo.

Sea como fuere, lo cierto es que el experimento ha funcionado mejor de lo que esperaba. Life is Strange ha ido creciendo, no solo en una comunidad de jugadores que ha llenado los foros con teorías y bendiciones para el título, sino que las mecánicas han ido progresando, los puzzles se han ido haciendo más complejos y los diálogos y situaciones más interesantes, hasta llegar a un quinto capítulo que es de lo mejor que he jugado en mucho, mucho tiempo. La sabia mezcla de tensión, emoción y humor de este título es algo difícil de encontrar.

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Por otro lado, sería injusto no reconocer que a este juego le han quedado varias aristas por pulir, tanto a un nivel técnico general discreto (algo que afecta a momentos clave, como cuando dos personajes de robóticas animaciones se besan sin apenas transmitir lo mismo que sus excelentes actores de doblaje), como unas mecánicas que no han terminado de alcanzar, por desgracia, todo su potencial por culpa de un control algo tosco y una interacción no tan variada como debería. El sistema de viajes en el tiempo es muy claro al principio, pero conforme avanza la trama hay una serie de elementos que mezclan lo narrativo y lo jugable, confundiéndolo y entorpeciéndose mutuamente más de lo que hubiera sido deseable.

Aun así, las sensaciones que deja el juego son magníficas, en parte por el modo tan acertado en que todas y cada una de las tramas que han ido desarrollándose cierran. El sistema de elecciones y de viajes temporales, tan arriesgado siempre sobre el papel, permite que la estructura de cada capítulo se articule siempre sobre dos o tres puntos de giro claves en la trama. Es cierto que hay algún que otro momento donde el ritmo decae bastante y puede llegar a hacerse algo tedioso, pero es la contrapartida lógica de dejar más libertad de acción que la que podemos disfrutar en el equivalente de Juego de Tronos que Telltale Games está ofreciendo a la par, y con el que resulta imposible no establecer comparaciones.

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La ventaja que el sistema de decisiones ofrece es la rejugabilidad, algo que aquí está matizado por el hecho de que podemos cambiar en cualquier momento nuestras decisiones y remontar a partir de otras líneas temporales. Ello acerca más este modelo, junto con el hecho de que en realidad todo confluye a un momento decisivo sean cuales sean nuestras preferencias anteriores, más cercano a un modelo Mass Effect que al de The Walking Dead, para entendernos.

Otro aspecto realmente destacable y muy acertado del juego sigue siendo la banda sonora. Al margen del buen trabajo en la orquestación de determinados momentos, la selección de canciones, en su mayoría de corte indie, son tan apropiadas como interesantes para profundizar en los gustos y la cosmovisión de un personaje tan fascinante como Max, lleno de matices que se reflejan en estas elecciones musicales nada habituales en el mundo del videojuego. Muchas de ellas están listadas en plataformas como Spotify o Youtube por episodios, no os las perdáis.

Life is Strange ofrece, en definitiva, una historia competente, personajes creíbles y un sistema de juego diferente e interesante, con esa teoría del caos y el efecto mariposa del que también habrán disfrutado los fans del terror recientemente con Until Dawn, pero con un toque más serio y trascendente. Y el modo en que trata ciertos temas, como el acoso, la homosexualidad o la violencia, son tan respetuosos como poco habituales en esta industria. Todo un ejemplo de cómo afrontar estos y otros retos con tanta habilidad como talento, y que nos hace esperar lo mejor de Dontnot Games para su siguiente trabajo.

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Después de las buenas sensaciones que me dejó Life is Strange en su primer episodio (cuyo análisis podéis consultar aquí), llega el momento de hacer balance de los cinco episodios que, desde hace ya diez meses, han ido llegando puntuales a su cita con la historia de Max y Chloe, dos jóvenes adolescentes que se enfrentan a una trama oscura ambientada en la idílica ciudad costera de Arcadia Bay. Dado que en aquel primer análisis hice una serie de planteamientos sobre argumento y mecánicas, voy a atender aquí otros aspectos de carácter más general, y sin spoilers de ninguna clase sobre un argumento que, eso sí, debo decir que me ha parecido muy bueno conforme avanzaba la historia. Lo primero que hay que decir es que la estructura episódica del juego es, a la vez, su mayor baza y su más peligroso enemigo. Por un lado, el hecho de haberlo jugado con tanto espacio me ha permitido asentar bien cada pieza de una historia compleja, profunda y llena de personajes bien construidos, en especial las dos chicas protagonistas. No es habitual que el guión de un juego esté tan trabajado, tenga diálogos tan rematadamente creíbles y aporte dos o tres grandes momentos de emotividad o tensión por capítulo. De hecho, mentiría si no dijera que he sentido una cierta lástima tras haber acabado el juego, porque me había acostumbrado a que Life is Strange haya convivido conmigo durante prácticamente todo 2015. Es posible que haya quien opine que dos meses entre capítulo y capítulo es un tiempo excesivo y que hace que perdamos un poco el hilo de la aventura. No ha sido mi caso, desde luego, pero entiendo que es una crítica razonable. Más objetivo me parece el hecho de que, ahora que ya está terminado, será lanzada una versión física o estará disponible para cualquier jugador en la tienda digital, de modo que se podrá jugar del tirón. Tengo serias dudas de que la experiencia de jugar las 10/15 horas de este título de ese modo aporte las mismas sensaciones que he vivido yo, precisamente porque no está pensado para un gran atracón sino para ir dejando una huella lenta, pero efectiva, en el jugador. Por ello, yo recomendaría jugarlo con una cierta calma, quizá con un par de semanas o algo así entre capítulo y capítulo. Sea como fuere, lo cierto es que el experimento ha funcionado mejor de lo que esperaba. Life is Strange ha ido creciendo, no solo en una comunidad de jugadores que ha llenado los foros con teorías y bendiciones para el título, sino que las mecánicas han ido progresando, los puzzles se han ido haciendo más complejos y los diálogos y situaciones más interesantes, hasta llegar a un quinto capítulo que es de lo mejor que he jugado en mucho, mucho tiempo. La sabia mezcla de tensión, emoción y humor de este título es algo difícil de encontrar. Por otro lado, sería injusto no reconocer que a este juego le han quedado varias…
Gráficos - 66%
Sonido - 80%
Banda Sonora - 93%
Duración - 80%
Originalidad - 90%
Argumento - 95%
Mecánicas / Jugabilidad - 72%

82%

Life is Strange es una excelente noticia para los amantes de la aventura, el género de la toma de decisiones y la narrativa del videojuego. Toma elementos de otros títulos para combinarlos en una historia realmente entretenida, llena de personajes y diálogos memorables y con un más que trabajado retrato del mundo adolescente. Pese a algunos defectos en mecánicas y un apartado técnico discreto, se trata de un título realmente recomendable que ya puede disfrutarse sin las largas esperas entre episodios que ha marcado su desarrollo.

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