Si hubo un tiempo en que los Nintendo Direct revolucionaron la estrategia de comunicación entre compañías desarrolladoras y jugadores, lamentablemente ese tiempo ha pasado ya a mejor vida. Lo que tenemos ahora es un sucedáneo pobre de aquella idea, en la que brillaba con especial fuerza el carisma de un Satoru Iwata que se movía como pez en el agua en aquellos minutos dedicados a desgranar los estrenos de la compañía en los siguientes meses para sus diversas plataformas.

Lo del otro día me pareció, simple y llanamente, una vergüenza, no ya solo por la falta de contenido real del mensaje, que insiste de manera agotadora sobre títulos claramente secundarios, como Star Fox Zero o los enésimos Kirby, Mario & Sonic en los juegos olímpicos y demás zarandajas, sino que además está trufado de minas que, a la libre interpretación del usuario, pueden sonar magníficas pero que esconden trampas retóricas y expositivas que son de juzgado de guardia.

El caso más claro, que no el único, tiene que ver con la salida de juegos de SNES para la plataforma virtual de New 3DS. Sí, habéis leído bien, SOLO en New 3DS. Lejos de argumentar motivos técnicos por los que supuestamente una 3DS normal no podría mover juegos de 16 bits de 1990 (que jamás hubiéramos creído, dado que 3DS es capaz de mover un Ocarina of Time o un Resident Evil Revelations y se queda tan ancha), y como si estuvieran de coña o nos tomaran por idiotas, la razón que dieron los responsables de la compañía para tal decisión es que «los botones de la consola van claramente mejor con ese hardware». ¿Cómo? ¿En serio? Es decir, ¿que Nintendo nos quiere hacer creer que ahora toma sus decisiones por motivos puramente estéticos?

Y por si eso no fuera suficiente, rizan el rizo anunciando una política de precios que es un disparate, con títulos a 7,99 (como Super Mario World) o Earthbound (9,99), que de forma lamentable se nos pinta como que podemos conseguir a 2,99 o 4,99 en un pack combinado a mitad de precio, cuando la letra pequeña dice que en realidad hay que pagar por uno a precio completo para poder adquirir otro al 50% (es decir, 13 euros en total). Y por supuesto, de cross buy ni hablamos, porque si uno ya pagó en su momento por estos juegos (que son juegazos, eso nadie lo duda) tanto en las consolas virtuales de Wii o Wii U, toca pasar por caja de nuevo. Y es que cómo no vas a pagar por ellos en el nuevo y flamante modelo que recrea una SNES en la cubierta de la New 3DS (que por supuesto, tiene ya a todos los fans talibanes salivando dinero). De locos.

Sinceramente, cada vez entiendo menos a esta compañía. Durante todo el Nintendo Direct nos querían dar la imagen de que Wii U está que lo peta, cuando la realidad es precisamente la contraria, y nada mejor para comprobarlo que su máximo exponente para 2016, el cada vez más inquietante Star Fox Zero, que por si acaso necesitara algo para empeorar aún más su ya lamentable impresión inicial del pasado E3 con aquellos farragosos controles, ahora riza el rizo igualmente con una especie de Spin Off añadido a su lanzamiento que nadie pidió, un tower deffense llamado Star Fox Guard, que no es otra cosa que un minijuego tuneado que Miyamoto presentó con otra forma en el E3 de 2014, en aquel proceso creativo turbulento en que andaba inmerso cuando Nintendo le pidió que, por Dios, intentara salvar como fuera a Wii U del desastre absoluto con alguna genial idea. Bueno, pues la genial idea es combinar ambos descalabros galácticos en un pack que saldrá a la venta de forma indivisible, salvo que lo compremos por la vía digital, en cuyo caso nos cobrarán 40 euros por el juego de verdad y 20 por la broma. Tremendo.

Sobre Star Fox Zero, una palabra más. Celebro que se recupere el estilo de Lylat Wars que se había perdido prácticamente desde que salió aquel juego (y estamos hablando de casi 20 años de aquello, ojo), pero me parece vergonzoso que por culpa del sistema de control y de las dos pantallas simultáneas tengamos que jugar a una versión que, por decirlo suavemente, sigue sin lucir como se espera de Wii U. Por más que le añadan texturas aquí y allá, no puedo evitar pensar que esto es poco más que el juego que debería haber salido, y no salió, en Gamecube. Pero es que, a excepción de lo que apuntan algunas misiones concretas, esto sigue siendo un rail shooter que en un par de horas nos habrá dado toda la diversión que cabría esperar (suponiendo que no nos hayamos colgado con hilo dental antes por culpa del dichoso sistema de control). No me creo que Nintendo pretenda que su consola de sobremesa se mantenga todo 2016 con esto, de verdad. No puede ser.

Respecto a 3DS, a la que me temo que también tenemos que empezar a fabricarle ya el cajón de madera de pino, es cierto que hay más esperanza en el horizonte con algunos juegos de aventura y rol que están por llegar (caso de Monster Hunter X y Dragon Quest VII) porque de ser por esa aberración llamada Metroid Prime Federation Force estaría más muerta que Game Boy, desde luego. ¿Tanto les costaba quitarle el subtítulo Prime a lo que sea que quieren vendernos esta vez? Prime es una etiqueta asociada a la trilogía que devolvió la saga a lo más alto en tiempos de Gamecube y Wii, y no puede ser empleada a la ligera, o no debería. Pero claro, igual es que quedaba más bonito de esta manera o así tiene tantos nombres como botones la consola. En fin…

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Y ya para terminar, los silencios: entre tanta morralla, tantas medias verdades y tanto desbarajuste, no se dijo ni una sola palabra de Zelda Wii U y, por supuesto, absolutamente nada de NX. Los fans de Nintendo siguen esperando información válida sobre estos dos temas pero parece que eso, de momento, no toca.

Ojalá el Nintendo Direct que se realice en torno al E3 traiga novedades reales, porque lo que es seguro es que todos los demás a los que asistimos últimamente son, más allá de una burda excusa para cosas como el product placement del hermoso diseño de SNES, un mero pasatiempo.

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