Una vez finalizadas las vacaciones, que espero que todos hayáis pasado de la mejor forma posible, es hora de poner de nuevo en marcha los motores dentro del sector y ver qué se nos presenta de cara al último tercio del año. Ya se acercan varias fechas señaladas de estrenos y eventos, como el recentísimo Destiny 2 o el Tokyo Game Show a finales de mes como puntas de lanza de ambos espacios.

Comenzamos en primer lugar por lo nuevo de Bungie, que si bien está recibiendo parabienes de parte de la comunidad que ha disfrutado de lo lindo con la beta, la crítica anda con mucha prudencia, tanto en los escasos análisis publicados como en el elocuente silencio de las grandes revistas, que se están cuidando muy mucho de no decir nada hasta que pase la fase más caliente de ventas del juego. No estoy diciendo que sea malo en absoluto o que espere notas bajas, pero se oyen voces que van desde la desilusión de ver que esto es lo que debió ser el primer juego hasta aquellos que opinan que más parece una expansión que una secuela.

Los que me conocen bien saben que tengo un gran respeto por la jugabilidad de Destiny, y que me parece que con los años y las expansiones ha alcanzado un poco mejor esa visión original de sus creadores, pero también saben acerca de mis reparos más que fundamentados a un contenido a todas luces insuficiente en el lanzamiento original, allá por septiembre de 2014, así como por que el desengaño de que las promesas más grandes que acompañaron al juego han sido incumplidas punto por punto, empezando por aquel mito de la partida que duraría varias generaciones, y que en solo tres años se ha disuelto como un azucarillo al darnos cuenta de que en Destiny 2 empezamos de 0, como si todo lo anterior no hubiera ocurrido.

Sea como fuere, el juego es uno de los lanzamientos más potentes del año, y estoy convencido de que con la lección bien aprendida, en Bungie ofrecerán más contenido que en la anterior entrega, algo que me temo que se va a repetir con Battlefront 2, cuya primera entrega prometía mucho y se quedó en muy poco, pero que su secuela parece que va a paliar en parte con más y mejor contenido en todos los apartados, dejando intacta esa espectacularidad gráfica, su soberbia ambientación y su accesibilidad arcade para un público más amplio.

Más allá de eso, el mes nos ofrece los ya clásicos duelos futboleros entre el enésimo intento de remontar el vuelo por parte de Pro Evolution Soccer 18 y la segura paliza de FIFA 18 en prácticamente todos los aspectos. El más que atractivo modo carrera de FIFA (el camino), nos llevará esta temporada a la liga española y al Real Madrid, algo que, junto a la nueva portada con Cristiano Ronaldo, sin duda hará que las ventas de este título se disparen en todas partes, y sobre todo por estos lares. Otro superventas asegurado.

Nintendo Switch, por su parte, sigue haciendo esa cruzada propia suya tan de su compañía, y a sus magníficas ventas unirá en septiembre un nuevo megatón triple A llamado… Pokemon Tournament DX, enésima conversión de Wii U a un catálogo que espera, como agua de mayo, ese Super Mario Odyssey que sirva de una vez por todas para darnos un argumento inapelable exclusivo por el que merezca la pena de verdad hacerse con un sistema que hasta la fecha ha vivido de conversiones glorificadas de Wii U (Zelda, Mario Kart 8, Pokemon Tournament), juegos menores (1, 2… Switch, Arms, Splatoon 2, Mario Rabbids) y bromas de mal gusto como Ultra Street Fighter 2 o el reciente Rayman Legends a 40 eurazos la broma.

Lo de este último juego me parece una paradoja del destino realmente macabra para los usuarios de Nintendo, que deberían recordar lo que pasó con este juego cuando el lanzamiento de Wii U (anuncio de exclusividad inicial, retraso posterior aun estando acabado para salir junto con las versiones de otros sistemas, etc.). Por supuesto que ni el equipo de desarrollo ni el excelente título tienen culpa de nada, pero me entristece ver que Ubisoft se fue de aquella jugarreta por la puerta grande y aquí no ha pasado nada… más allá de seguir enriqueciéndose a costa de una parroquia que cada vez me parece más evidente que está dispuesta a aceptar cualquier título en un catálogo que, se pongan como se pongan los fans, me sigue pareciendo paupérrimo medio año después de salir a la luz su consola.

Han sido curiosamente otros remakes glorificados los que nos han alegrado un poco el día. Por un lado, parece ser que Sega planea sacar para PS4 y Xbox One un pack que contenga los recientemente lanzados en PC Vanquish y Bayonetta, dos excelentes títulos de Platinum Games que se cuentan entre lo mejor de su catálogo y que siempre son bienvenidos. Por otro lado, cobra cada vez más fuerza el remake HD de los dos Shenmue lanzados en su día para Dreamcast, como preludio de la tercera entrega que parece que podría ver la luz a finales del año que viene. Ambos packs han sido filtrados para 2017, de modo que entiendo que algo sabremos en el TGS de finales de septiembre.

Por si acaso alguien tiene ganas de ponerme a caer de un burro por alabar los ports que salen para PS4 y denostar los de Switch, me permito recordar que en estos casos concretos hablamos de obras maestras indiscutibles que se remontan a muchos años ya, no de juegos que hace dos días no vendieron lo suyo y hay que rentabilizar como sea. Además, y especialmente en el caso de los Shenmue 1 & 2, creo que hay muy pocos jugadores que lo pudieron probar en su momento, dado el carácter minoritario de Dreamcast, o que si lo hicieron estén ya seguramente jubilados de esto del videojuego por una simple cuestión de que ambos títulos tienen 15 y 17 años, respectivamente.

Shenmue lleva unos días en boga por un tráiler de su tercera entrega que nos ha dejado a todos bastante fríos, la verdad. Su aspecto técnico roza lo bochornoso para los estándares actuales, y por más que Yu Suzuki se defienda diciendo que no le da el presupuesto para mucho más, o mucho mejora esto de aquí a un año o ya me veo a toda la crítica deshaciéndose en elogios por el “respeto” que se ha tenido con los títulos originales. Veremos.

En cualquier caso, y más allá del lavado de cara gráfico que les presupongo a sus precuelas, tengo verdadera curiosidad de ver cómo han envejecido estos dos juegos de Yu Suzuki, y cómo resisten la comparación con toda esa prole que generó su revolucionario concepto de mundo abierto. De Vanquish y Bayonetta no espero menos que una conversión perfecta de la de PC, con tasa estable de frames a 60 y a 1080, que permita apreciar estas dos joyas en todo su esplendor técnico (el jugable ya lo llevan de serie).

Como veis, de secuelas poco inspiradas, remakes y remasters va el mes, como suele ser habitual antes de la traca gorda de finales de año. Por si todo esto fuera poco, Rockstar se ha animado también al asunto de los ports con L.A. Noire, un título que francamente me parece que nadie había pedido, pero bueno… esta gente se ha ganado el cielo ya tantas veces que hasta les perdonamos esto que, dicho sea de paso, algún fan tendrá.