Se acerca ya la campaña Navideña y las compañías empiezan a sacar la artillería pesada. FIFA 19 ya está arrasando en ventas en medio mundo, como era de esperar (solo en España ha despachado la friolera de 200.000 unidades, convirtiéndose en el más vendido de todo el año). Assassin’s Creed Odyssey también está funcionando bastante bien y ha recibido muy buenas críticas, pese a lo repetitivo de la fórmula respecto de la entrega que salió hace solo un año, y Call of Duty Black Ops IIII y su incursión en el Battle Royale está también a la vuelta de la esquina. Microsoft ha sacado a relucir, una vez más, su franquicia Forza Horizon con su cuarta entrega, que de nuevo ha recibido parabienes universales, y todavía faltan por llegar títulos como Red Dead Redemption 2, Battlefield V, Darksiders III, Fallout 76, Just Cause 4, Dragon Quest XI, Smash Bros Ultimate… La lista es interminable.

Hace un par de años publiqué un artículo donde reflexionaba ante la falta de juegos de verdadera entidad en la octava generación, a la que llegué a tildar de “la peor generación de la historia”, en uno de esos arranques apocalípticos tan míos. Lo cierto es que, salvo honrosas excepciones, por aquellas fechas faltaban títulos de peso, en mi opinión, para darle el lustre que sin duda merecen estas consolas actuales, pero es justo decir que en apenas dos cursos las desarrolladoras han demostrado que estaban empleando el tiempo sabiamente. Ya no es posible decir que Xbox One X o PS4 tengan catálogos pobres o faltos de grandes títulos en prácticamente todos los géneros. Ahora mismo, cualquier usuario de estos dos sistemas tiene a su disposición un catálogo extenso y lleno de juegos de calidad, y como hemos visto anteriormente, la que se avecina en los próximos dos meses es para agarrarse a la silla y suspirar por las carteras. La llegada de Red Dead Redemption 2, en un año que ya nos ha dejado auténticas joyas como God of War o Spiderman, puede convertir 2018 en el mejor año de toda la generación, y salvar los muebles de cara a la historia del sector.

 

Sigo pensando que el caso de Switch es diferente, y que Nintendo todavía una cuenta pendiente que esperemos que ponga remedio en 2019 con cuatro o cinco títulos que, más allá de ports y remakes, le den lustre exclusivo y auténtico al catálogo de una consola que lo necesita (su otro lanzamiento fuerte del año es un remake de un Pokémon de Game Boy, que seguro que también arrasa en ventas). Y con esos cuatro o cinco títulos no me refiero a los ya sabidos Luigi’s Mansion 3 o Animal Crossing, que también, sino a esos juegos bombazo ya anunciados, como Bayonetta 3, Metroid Prime 4 o Pikmin 4 y, por qué no, también una nueva IP que amplíe un poco este catálogo de nuevas versiones de juegos que ya conocemos y que han perdido la capacidad de sorpresa que sí tuvieron en su momento.

En cualquier caso, estamos en la antesala del lanzamiento del que parece ser el mayor bombazo de toda la generación. Red Dead Redemption 2 no ha hecho más que generar un alud de noticias desde que se confirmó su fecha de lanzamiento, y ha ido dejando píldoras como sus 50 armas o sus 50 Gigas de espacio finales (se llegó a rumorear que eran 100, nada menos), y no ha dejado de hablarse de la profundidad de su sistema de interrelación con otros personajes, los caballos y hasta del barro. La única verdad es que en dos semanas podremos comprobar todo esto de primera mano y asistir al último fuego pirotécnico de la generación, hasta que llegue The Last of Us Part II en 2019 para certificar el fin de fiesta y dar pie a la avalancha de rumores sobre PS5, Xbox Two (o como se llame), que presumiblemente llegarán en 2020.

Resulta curioso como estos dos juegos van a poner la guinda del pastel como hicieron GTA V y The Last of Us en 2013 para la séptima generación. Más de un lustro después, se repite el patrón con muy parecidos protagonistas, certificando que este tipo de desarrollos van contra el canon de la duración estándar generacional. Precisamente Shigeru Miyamoto habló recientemente sobre la posibilidad de que la vida útil de Switch vaya más allá de lo habitual en estos casos. No es la primera vez que se habla de duraciones en torno a la década para consolas, si bien es cierto que ninguna de ellas ha conseguido estar en primera línea tanto tiempo, dada su naturaleza de sistema cerrado.

Precisamente con Switch terminamos este repaso a la calma antes de la tormenta, ya que el Wall Street Journal filtró la posibilidad de que la compañía esté planeando una revisión del sistema para 2019, una vez terminada la presente campaña navideña. Los primeros rumores apuntaban a una nueva pantalla OLED, similar a la de los dispositivos de iPhone, aunque luego esto fue desmentido por la empresa fabricante de dichas pantallas. Nada más se sabe, ni sobre el tamaño ni sobre las especificaciones técnicas, aunque parece que es seguro que sobre estas se influirá para evitar los problemas de hackeo que ha tenido la consola en sus primeras remesas, y que justificarían ya de por sí dicha revisión.

Yo entiendo que la compañía no segmentará a la comunidad de jugadores con una consola sustancialmente mejor en cuanto al apartado técnico, sino que hará modificaciones que permitirán que el catálogo siga siendo el mismo para ambas versiones (los errores con New Nintendo 3DS quedaron bien patentes en su momento como para pasarlos por alto). Otra cosa es lo que hagan las compañías Third Parties, pero ahí Nintendo ya poco podría hacer. Lo que está claro es que esta revisión era simplemente cuestión de tiempo, si se atiende a la política de la compañía en la última década, donde especialmente las consolas portátiles han sufrido revisiones múltiples e importantes, a razón de prácticamente cada dos años.

No me parece mal, desde luego, que Switch se reinvente y que introduzca cuantos cambios crea necesario la compañía (yo votaría por ampliación de memoria interna, que me parece probable, y por un rediseño para los joy cons que permita a los usuarios de mayor edad jugar con más comodidad, algo que me parece mucho menos probable). Sea como fuere, espero que Nintendo no cometa el error de Microsoft y apueste por una mejora técnica sin acompañamiento de software. Switch necesita juegos, no tanto en número como en calidad, para terminar de asentarse definitivamente como opción, principal o de complemento, ante sus competidoras.