Microsoft ha desvelado al fin fecha y título de Halo 5: Guardians, uno de los juegos más esperados de Xbox One, que verá finalmente la luz en otoño de 2015 y no en 2014, como se anunció inicialmente en el pasado E3. Consultado al director de la franquicia en 343 Industries acerca de este cambio, la respuesta ha sido bastante espectacular, como suele ocurrir con estos casos: y es que según Frank O’Connor, cuando la manager general de la empresa, Bonnie Ross, dijo que habría un Halo 5 en 2014, en realidad es que nosotros lo entendimos mal. Lo que entonces dijo Ross fue que “en 2014, el sistema de combate de Halo evolucionaría enormemente, así como que se iniciaría un viaje con Xbox One.” Según el 99% de la población humana, que te anuncien un juego y sus optimizaciones técnicas y señalen 2014 como año clave, eso significa que veríamos Halo 5 en 2014. Según el 1% integrado por estos buenos señores de 343, significaba en realidad que al juego le quedaban todavía tres años de desarrollo. Fenómeno.

Lo cierto es que corren tiempos complicados para los usuarios de Xbox One. Solo esta semana han tenido que aguantar varios palos gordos: el desplante de su propia compañía con el tema de Kinect, que en la práctica les va a dejar con un aparato inservible de aquí a unos meses, por el que pagaron 100 euros más que los usuarios de Playstation 4; en segundo lugar, el hecho de que el efecto Titanfall no ha logrado aumentar las ventas de la consola, por mucho que el juego esté funcionando bien a nivel de software (Xbox One apenas vendió 115.000 unidades en abril en Estados Unidos); además, acabamos de saber que el nuevo Gears of War apenas lleva 100 días en desarrollo y que Halo 5, el título en el que tenían puestas más esperanzas de aquí a final de año, acaba de retrasarse 18 meses, por lo menos. Y el problema es nuestro por haberlo entendido mal. En fin…

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En cualquier caso, y a la espera de que la quinta entrega de esta saga cumpla las muchas expectativas que tenemos sobre ella tras la fenomenal cuarta entrega en Xbox 360, los retrasos se siguen acumulando. Ubisoft ha aprovechado esta semana de tregua pre-E3 para sacar pecho y decir que Asassin’s Creed IV ha distribuido en tiendas 11 millones (lo cual, recordemos, no es lo mismo que vender 11 millones), y que no se olvidan en absoluto de los juegos de esta saga para las plataformas de séptima generación. Ah, y ya de paso… que The Division, el juego más esperado de la compañía, y que seguramente también debimos entender mal cuando fue anunciado a bombo y platillo para 2014, se va también a 2015 para “darle a los creativos el tiempo necesario para completar su visión”. De verdad, estamos hartos de esta retórica visionaria y metafísica para excusar lo que no deja de ser, simple y llanamente, que el juego no va a estar listo a tiempo.

Así las cosas, y sumado estos retrasos a los de nuestra gran esperanza para el otoño, The Witcher 3, 2014 se ha convertido en un auténtico páramo donde únicamente Destiny parece dispuesto a compensar tanto retraso. Salvo que haya que completar visiones de última hora también en Bungie, claro.

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Parece evidente que las compañías están sufriendo más de lo previsto para sacar los proyectos de gran envergadura adelante. Es posible que subestimaran el poder de la octava generación, en el sentido de las exigencias técnicas que iba a demandar acometer empresas de este calibre, y que las declaraciones de Nintendo sobre la dificultad para sacar sus juegos adelante no sea únicamente exclusiva de la compañía nipona.

Una Nintendo que, dicho sea de paso, sigue en sus trece a la hora de hacer las cosas a su manera. No contenta con su anuncio de una nueva no-conferencia en el E3, con un vídeo promocional en el que Reggie Fils-Aime hace bastante el ridículo, por cierto, los únicos juegos confirmados a día de hoy para Wii U en la feria son los ya consabidos Mario Kart 8 y Smash Bros, a los que se sumarán previsibles trailers de Zelda Wii U, X, Hyrule Warriors y pare usted de contar. Estamos convencidos de que Nintendo debería guardar algún as en la manga, pero sinceramente, tal y como va el ritmo de lanzamientos de la compañía ya no sabemos muy bien en dónde depositar nuestras esperanzas.

La lista de juegos filtrados afecta también a Microsoft y Sony. Caso especialmente doloroso es esta última, porque como las únicas novedades vengan del barco de las eternas secuelas (Uncharted 4, God of War 4, DLC de InFamous Second son) o juegos de los que ya tenemos más que noticia, como DriveClub, The Order 1886 o Watch Dogs (¿hasta cuándo va a seguir este juego copando titulares en un E3?), entonces la parroquia de Sony ya puede ir preparándose para una siesta de las buenas en su conferencia. Aunque quién sabe, igual nos sorprenden con un anuncio de The Last Guardian para estas Navidades y nos dejan a todos con la mandíbula desencajada. Crucemos los dedos.

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