Esta ha sido, con diferencia, la semana del ruido y la furia. Ha sido la semana en que finalmente ha aterrizado Titanfall entre nosotros, después de un bombardeo publicitario de toda clase y condición (y con todos los medios rendidos a su favor, hay que añadir), y también ha sido la semana del advenimiento de Dark Souls II, ese juego que todos afirman adorar en público pero que nosotros sabemos a ciencia cierta que todos maldicen, en secreto, cada vez que mueren una y otra, y otra vez. Dos títulos importantes para este primer trimestre del año que encadena éxito tras éxito, y que pone una vez más de manifiesto el lento avance de la generación.

A pesar de sus muchas virtudes jugables y su innegable espectacularidad y capacidad de entretenimiento, la versión de Titanfall de Xbox One finalmente corre a 792p y 30 fps, algo que nadie se imaginaba en su momento y que palidece en comparación de la más potente y fluida versión en PC. De la versión de 360 no se sabe absolutamente nada, y así parece que seguiremos, de momento, hasta nuevo aviso. Y como suele ocurrir con todos los juegos triple A que llegan a bombo y platillo, dicho bombo impide oír la menor crítica al respecto. Han sido pocos los medios que el día de salida han tenido valor para no darle un sobresaliente al juego y decir, con voz más o menos velada, que a nivel técnico este juego no sorprende en absoluto y que a nivel jugable carece de modos de juego, algunos de ellos tan incomprensibles como el online para 12 amigos en partida privada. Por fortuna, la voz se ha ido extendiendo y, poco a poco, las críticas se han hecho más fuertes, hasta el punto de que a día de hoy el juego tiene un 86% en metacritic. Una cifra, entendemos, muy por debajo de las expectativas creadas y que desmienten la categoría de obra maestra que muchos quisieron darle desde meses antes incluso de su puesta de largo.

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El caso de Dark Souls II ha sido bien distinto. Juego nicho para un público hardcore que se toma esto de la fantasía épica muy en serio, la última obra de FromSoftware ha supuesto la confirmación de que su fórmula gusta, y mucho, en estos tiempos del tutorial gratuito y de la dificultad para mancos. Monstruos de diseño imposible, catacumbas eternas y mucho pasillo oscuro son los ingredientes de una receta que conquista a crítica y público (92% en Metacritic), y que estará haciendo a Sony darse de golpes contra la pared por no haber retenido una exclusiva que era suya, y solo suya, en los tiempos del ya lejano Demon’s Souls.

No ha sido, sin duda, la semana de Sony. A la marcha de Amy Henning (una de las principales artífices de la saga Uncharted) se ha unido también la baja de Jack Tretton, presidente de Sony USA. Se trata de marchas difíciles de entender en estos tiempos de bonanza, precisamente con un nuevo título de Uncharted a la vista y con las buenas perspectivas de las ventas de la consola Playstation 4 en todo el mundo, que de nuevo ha vuelto a superar a Xbox One en el último mes por una diferencia considerable. Henning es una de las responsables de los magníficos diálogos y guiones de la saga de Nathan Drake, y la polémica que se ha montado sobre su salida, amistosa o no, ha sido de aúpa. IGN dio la noticia de que había sido despedida por los directores de The Last of Us, que al igual que está ocurriendo con otras sagas no querían ver encasillada una de las más importantes, si no la que más, de todo el catálogo de la compañía.

La marcha de Tretton, por su parte, priva al público de uno de los pocos frontman decentes que ha tenido la compañía, un hombre de la casa que se despide tras 19 años de sufrir todo tipo de éxitos y reveses en una industria nada complaciente. Echaremos de menos sus introducciones a los eventos de Sony, sobre todo porque llevamos acostumbrados a él desde los tiempos de Playstation 1. El relevo no será fácil, eso desde luego.

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Más suerte ha tenido la compañía en unos BAFTA que han reconocido con 8 merecidos premios el éxito incontestable de The Last of Us y Tearaway. Definitivamente, la batalla por el mejor juego de 2013 ha recaído en el título de Naughty Dog, que al final de la temporada de premios y homenajes ha dejado muy atrás a sus dos grandes competidores (Grand Theft Auto V y, en mayor medida, Bioshock Infinite). El recentísimo anuncio de Sony de que el juego ha superado los 6 millones en venta deja también claro el éxito en este campo, sobre todo teniendo en cuenta su condición de exclusivo. Esto, y el anuncio de que Naughty Dog y Sony Pictures ya están trabajando en un tratamiento para su adaptación al cine no hacen sino aumentar aún más la resonancia de un título destinado a perdurar.

Gran año también para los juegos indies y descargables, con Gone Home, Papers Please y, especialmente, Brothers: a Tale of Two Sons en la cresta de una ola que promete repetir éxitos en 2014 con títulos cada vez más innovadores y atractivos para el gran público.

Ya por último, el estreno de Yoshi’s New Island 3DS (63% en metacritic) nos ha dejado mucho más fríos de lo que esperábamos. Las críticas han sido feroces en medio mundo, denostando sus gráficos pobres y su espantosa música, y sobre todo lamentando que en todo este tiempo la saga no haya sabido innovar lo suficiente como para invitar a los antiguos jugadores a volver a vivir aventuras en la isla de los dinosaurios amantes de las frutas. Es evidente que este título va dirigido a los más pequeños de la casa, con una dificultad muy baja y unas opciones que quedan bien lejos, en ambición y alcance, de los grandes títulos de una portátil que tuvo un 2013 épico y que lleva un 2014 bastante más flojo en todos los sentidos. Una lástima, teniendo en cuenta lo bien que había empezado esta saga y el ritmo tan firme, e imparable, con que se dirige a la más absoluta irrelevancia.

Como siempre, quedamos a la espera de vuestros comentarios, sugerencias y opiniones sobre todos estos temas y todos aquellos que se hayan quedado fuera del tintero. ¡Feliz semana!

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