Vivimos tiempos extraños en el mundo del videojuego, tiempos digitales, online y 2.0 donde lo físico pierde relevancia a favor de lo virtual, tiempos donde las Navidades enteras pueden irse literalmente al garete para todo aquel que esperara jugar con sus amigos o estrenar su flamante tarjeta regalo para Xbox Live o PSN. Ambos servidores cayeron durante más de cinco días, justo en plena Navidad, arruinando las esperanzas de muchos de pasarlo bien en ese mundo digital, online y 2.0 adonde parece que vamos desbocados y sin remedio.

Evidentemente, las culpas son, y deben ser, para los ciberterroristas que reclamaron como suyo un acto que únicamente perjudica a los usuarios, ya que ninguna de las dos grandes corporaciones que sostienen el emblema de Xbox y Playstation va a perder clientes por semejante “tontería”. Varios millones de usuarios deseosos de hacer uso de dichos servidores siguen empleándolo día a día con fervor, al margen de la catástrofe que ocurra (y el hackeo de cuentas de Sony de hace un par de años es solo un ejemplo de ello).

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No obstante, desde la redacción querríamos llamar la atención no tanto a los culpables, que ellos mismos se descalifican por sí solos con sus actos, como hacia los responsables últimos de que todo este sistema de entretenimiento digital se mantenga en su sitio. Esto es algo que no debe volver a ocurrir, y ahí tanto una compañía como otra tienen una gran responsabilidad: deben extremar las medidas de precaución y garantizar a los usuarios, mucho más de lo que han hecho hasta ahora, que el servicio por el que estamos pagando merece nuestro tiempo. Y en estos tiempos, en que la mayor parte de juegos y servicios solo se pueden disfrutar con la palabra “online” de por medio, con mayor motivo todavía.

Al margen de los piratas navideños, la actualidad del mundo del videojuego nos ha dejado pocos titulares en el último mes. Lo más significativo vuelven a ser retrasos, parches de juegos y alguna que otra exclusividad bastante incomprensible, como la de Street Fighter V para PS4 y PC (¿?). Que este juego no aparezca para Xbox One, por poco revolucionario que nos parezca, es tan incomprensible como que Microsoft haya dado el visto bueno para que los usuarios de PS4 y PC puedan jugar online entre sí, mientras que los de Xbox One se quedan sin nada. Y no, la versión remasterizada de Ultra Street Fighter IV no cuenta, señores.

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Y es que sí, antes de que Ryu, Ken y compañía vuelvan a darse de tortazos en versión next-gen, nos toca pasar otra vez por una remasterización. Y aquí no acaba el asunto, porque los responsables de thatgamecompany anunciaban hace poco que la versión de Journey para PS4 está cada día más cerca. Ya estrenaron el palmarés de la consola con Flower, así que no nos ha extrañado ver que, de nuevo, otro gran juego de PS3 da el salto a su hermana mayor. Y si bien nos alegra que estos juegos puedan ser conocidos y jugados por el mayor número posible de jugadores, como ya opinamos acerca de The Last of Us o GTA V, esto de la remasterización empieza a sonarnos un poco a cachondeo. Francamente, no nos sorprende que haya jugadores que a día de hoy sigan esperando para dar el salto (ellos sí de verdad) a una next-gen que en lugar de nutrir su catálogo con grandes exclusivas lo hace con las grandes exclusivas del pasado. Y en cuanto a 3DS, cuyo único título potente de 2015 (de momento) es Majora’s Mask, con 15 primaveras a sus espaldas, mejor no decir nada.

Nos gustaría finalizar este breve recorrido por el páramo videojueguil de enero (menudo mes de “lanzamientos” que nos espera), con una breve reflexión sobre lo mejor y lo peor de 2014. Como sabréis, este año no hemos hecho una lista de los juegos más destacados del año, por la sencilla razón de que a nuestro juicio, el premio merece quedar desierto. El curso 2014-2015 ha sido un año muy flojo en cuanto a lanzamientos y novedades, uno de los peores que recordamos con enormes decepciones de juegos de los que se esperaba muchísimo más, como nos sucedió con Destiny o Titanfall, que ni de lejos llegaron a cumplir las expectativas que se prometían felices momentos antes de su salida, retrasos y cancelaciones a granel y donde los títulos más potentes han sido las remasterizaciones ya mencionadas o las entregas anuales de las sagas consagradas de FIFA o Call of Duty, que están bien pero tampoco es que hayan reinventado ningún género, precisamente.

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Decimos esto por la reciente lista de nominados de los Game Developers Choice Awards, que se entregarán en marzo. Los nominados a juego del año son, atención, Destiny, Alien: Isolation, Hearthstone, Sombras de Mordor y Bayonetta 2. Evidentemente no estamos ante malos títulos, pero si uno compara esta lista con la del curso anterior, integrada por GTA V, The Last of Us, Super Mario 3D World, Tomb Raider y Gone Home, donde hasta se quedaron fuera barbaridades como Bioshock Infinite o Tearaway, es para echarse a llorar. Nos parece criminal que uno de los juegos nominados a este año comparta cartel con obras maestras como Metroid Prime (ganador en 2003), Half Life 2 (2005), Shadow of the Colossus (2006), Portal (2008), Uncharted 2 (2010) o los más recientes Journey (2013) y The Last of Us (2014).

Cuando a lo largo de este año hemos protestado tanto por la falta de calidad, de lanzamientos de verdadera relevancia, no hay más que establecer comparativas con los cursos anteriores para darse cuenta del momento tan bajo de creatividad que atraviesa la industria del videojuego. Hay quienes reclaman paciencia y serenidad, afirmando que las compañías están trabajando a destajo en esos potentes lanzamientos que, sin duda, nos deslumbrarán a lo largo de 2015. Y por mucho que nos gustaría creerlo, y que nos atraiga la idea de jugar en las próximas Navidades a juegos como al nuevo Zelda en Wii U o Uncharted 4, ¿de verdad es por estos juegos por los que tenemos que volvernos locos? No sabemos vosotros, pero desde luego cuando a la redacción llegaron los vídeos últimos tanto de uno como de otro, nuestra sensación no fue ni mucho menos revolucionaria. Aunque de ambos nos ocuparemos, por separado, en próximos reportajes de El Rincón del Píxel. ¡Permaneced atentos y hasta la próxima Tribuna!

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