El maravilloso mundo de las filtraciones ocupa hoy buena parte de las novedades de la semana, empezando por un bombazo que amenaza con reventar las listas de venta el próximo 4 de noviembre. Al parecer, y según se ha podido saber por una nada misteriosa imagen filtrada promocional del juego, la siguiente entrega de la saga Call of Duty, que este año estará en manos de Infinity Ward (responsables de la trilogía Modern Warfare o Ghosts, por aquello de dar tres de cal y una de arena),incluirá en su edición especial un código para descargar la edición remasterizada del primer y glorioso Modern Warfare.

Este nuevo juego, que se va llamar Infinity Warfare (derroche de originalidad con los nombres tiene esta gente, de verdad), tiene toda la pinta de convertirse en el verdadero vendeconsolas de esta generación: ya fuera de bromas, no solo tiene a la considerada mejor compañía de Activision en el terreno FPS al frente en su primer juego exclusivo para PS4 y Xbox One, en el que llevan trabajando desde hace 3 años, sino que además incluirá la reedición del juego más solicitado después de Final Fantasy VII y Shenmue 3. Si ya de por sí Infinity Warfare tenía todas las papeletas de levantar una gran expectación, unirlo al clásico de la compañía es sencillamente la mejor decisión que podían tomar porque ahora lo han vuelto una compra obligatoria para los amantes del género, que por suerte para Activision son muchos.

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Otra sorprendente noticia que hemos conocido hoy es que Uncharted 4 incluirá un parche con la friolera de 5 GB. ¡5 GB! No sé si estamos ante un nuevo récord pero lo que sí tengo claro es que cuando el juego se mandó a producción no estaba terminado ni de lejos, ya que el parche, además de arreglar los típicos y cada vez parece que más inevitables bugs, incluye nada menos que modos de juego, un selector de armas, apoyo del modo online y un menú para el modo de un jugador.

El 10 de mayo es la fecha fijada para el lanzamiento de un juego del que se espera mucho, quizá demasiado. Llega con una presión similar a la que tenía el Episodio VII en el cine, la de contentar a todo el mundo que ya conoce la saga desde hace años, ser el vendeconsolas exclusivo que PS4 necesita más en la teoría que en la práctica (la consola suma ya 40 millones sin despeinarse y con un catálogo en pañales remasterizados), y que cada demo que muestra es mejor y más prometedora que la anterior, hasta el punto de que muchos dicen que va a marcar un antes y un después a nivel técnico en la historia del sector. Veremos.

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De Microsoft, y esto no es ninguna novedad, cada vez son más insistentes los rumores de que al tiempo que llegue la PS4K (a la que ahora llaman NEO en los foros), se va a sumar al carro del hardware insultante la Xbox One y medio (no me digais que el nombre no tiene guasa), es decir, otra versión 1.5 de un sistema que podría, al fin, llegar a los 1080p y a los 60 frames que tan preocupados tiene a los usuarios cavernarios. Por supuesto, ni Sony ni Microsoft sueltan prenda sobre el tema, por catastrofistas que se pongan los foreros, porque imagino que estarán preocupados por el modo en que dicho anuncio podría afectar a las ventas de sus actuales sistemas.

Así, por ejemplo, si yo no tuviera una PS4 ahora mismo, seguramente me compraría el pack que ya está confirmado de consola con Uncharted 4. Sin embargo, si Sony anuncia hoy la nueva versión de la consola, Drake ya se puede esperar sentadito a que salga el nuevo pack con texturas y resolución en ultra definición. Entiendo que mucha gente puede operar de ese modo, sobre todo los más metidos en esto o los llamados jugadores hard-core. Es un hecho que desde que Nintendo anunció NX las ventas de Wii U terminaron por tocar el poco fondo que les quedaba, así que imagino que las compañías líderes en el mercado no quieren arriesgar su posición dominante actual. Veremos en el E3 si hay algún anuncio, aunque mucho me temo que hasta octubre y la salida de los cascos de realidad virtual de Sony no sabremos demasiado.

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Y hablando de Nintendo, cómo olvidar esta semana tan prolífica en detalles sobre la marcha de la compañía. Hay webs apocalípticas que hablan de que 2016 pasará a la historia por ser el peor año de la empresa, y ciertamente hay motivos para estar preocupado, aunque quizá no sea para tanto. Desde luego, los usuarios de Wii U tienen motivos suficientes para sentirse muy, muy decepcionados, porque es evidente que desde hace ya demasiado tiempo Nintendo ha tirado la toalla con esta consola y se ha centrado de manera descarada en NX.

Sin embargo, lo que podría considerarse como algo hasta cierto punto normal (ninguna compañía se va a inmolar con su sistema no rentable, por magnífico que sea este y prometedor), ha terminado por adquirir tintes bastante dramáticos. Lo de Zelda, en concreto, lleva camino de convertirse en una tomadura de pelo de proporciones épicas. Es un juego que llevan prometiendo desde la infausta demo de 2012, y que no han hecho nada más que retrasar con la excusa de la mejora de la calidad desde entonces. Que si 2014, que si 2015, que si 2016… y ahora 2017. Es el Zelda de la historia que más tiempo va a estar en desarrollo con una diferencia aplastante (6 años, desde la salida de Skyward Sword en 2011), pero en esta última ocasión el retraso ya es injustificable por motivos técnicos.

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(Créditos de imagen: TShirtVortex)

La jugada de retrasar el juego para potenciar las ventas de NX solo podría rematarse y hacer el más difícil todavía si siguieran la siniestra senda de la anterior junta directiva de Nintendo en 2006 con Twilight Princess, al que también retrasaron más de un año sin motivo y que lanzaron en cantidades ínfimas en su versión de Gamecube para que, literalmente, la gente solo tuviera la opción de hacerse con la versión de Wii.

Aquello fue una auténtica vergüenza y esto va camino de repetirlo, porque hasta ahora la hoja de ruta ha sido calcada. En cualquier caso, los anuncios de Nintendo me han dejado un motivo de preocupación mayor que enlaza con el apocalipsis nintendero predicho por los malos profetas: realmente, el hecho de ausentarse del E3 y dejar todo lo concerniente a NX para finales de año en algún misterioso anuncio deja a Nintendo completamente fuera del panorama de aquí a dicho anuncio. Son meses y meses de vacío de catálogo para su consola y de incomparecencia, un lujo que Nintendo, la verdad, no se debe permitir.

Nintendo se está allanando el camino a la irrelevancia sin necesidad de más que sus cuestionables decisiones económicas, y lo está haciendo a costa de una masa de usuarios agotada de defender lo indefendible. Ojalá estuviera equivocado y el margen de confianza no fuera a menos por parte de la comunidad, pero me huele que no y que se lo están ganando a pulso con barbaridades como las que protagonizaron ayer en unos anuncios a inversores donde quedó claro, clarísimo, que lo que menos le importa a esta compañía es la fidelidad de sus usuarios.

SleepingMario