Tras el ciclón de primeros de marzo, llega la calma. Como era de esperar, el momento Switch se va atenuando ante la falta de títulos nuevos o rompedores más allá de Zelda, y por tanto otras noticias comienzan a copar merecido protagonismo. Entre otras, destaca el (enésimo) regreso de Sonic, el lanzamiento de Mass Effect Andromeda, que tiene totalmente dividida a la comunidad de usuarios, y el anuncio de hoy mismo donde Bungie anuncia el también esperado retorno de Destiny con una secuela cuyo lanzamiento se ha filtrado para otoño de este mismo año. Pero vayamos por partes.

Respecto a Sonic Forces, Sega dejó ver un breve gameplay donde se veía al erizo corriendo por un pasillo donde una ciudad entera se venía abajo en medio de un espectacular ataque. Parece todo bastante frenético y algo saturado, aunque es tan escaso que apenas permite ver su representatividad dentro del juego general. No parece que esos lemas bélicos y ese título le sienten demasiado bien a una franquicia bastante desnortada desde hace ya demasiado tiempo, pero en cualquier caso la factura técnica de lo visto anima a pensar en horizontes mejores para esta maltrecha mascota, que también retornará, recordemos, en poco más de dos meses con Sonic Mania, esta vez hecho por las amorosas (y financiadas) manos de unos fans que siguen pensando que como el erizo en 2D no había nada.

(Créditos de video: IGN)

En cualquier caso, la pregunta que cabe hacerse es hasta cuánto vamos a seguir esperando el retorno del rey de los primeros 90, como se le llegó a considerar en aquella época de locos. Quiero decir que el hecho de que tengamos dos proyectos tan radicalmente distintos dice bien a las claras que en Sega ya no saben qué hacer con su mascota: lleva más de 20 años dando unos tumbos ejemplares sin apenas un solo juego de verdadera relevancia, más allá de los entretenidos Sonic Colors o Sonic Generations, que en cualquier caso, y como ocurre con estos dos nuevos proyectos, revelan una falta de ideas, talento y capacidad de adaptación a los nuevos tiempos que explican, en buena medida, la falta de rumbo de una compañía cada vez más deslucida e irreconocible. Una lástima, aunque tiempo al tiempo.

Respecto a Mass Effect Andromeda, la polémica está servida. Vaya por delante que todavía no he tenido ocasión de “meterle mano”, como se dice vulgarmente, porque todavía estoy dando mis últimos coletazos en un Hyrule que aún me tiene fascinado con sus miles de pequeños detalles que me habían pasado totalmente inadvertidos hasta el momento (y sobre los que habrá que volver para un futuro artículo más sobre el tema, palabra). Sea como fuere, llevo años esperando este nuevo Mass Effect, casi tantos como el reciente golpetazo en la mesa de Link, y debo confesar que a pesar de eso el hype lo tenía ya bastante rebajadito desde que comenzamos a conocer más detalles sobre el juego, con esos vídeos tan anodinos o con decisiones tan sospechosas como cancelar la beta del multijugador a escasos días de su lanzamiento.

Todo se ha desatado porque los fans han tardado muy poco en descubrir los numerosos fallos técnicos y pobres animaciones (especialmente, las faciales), de tan bochornosa factura que jalonan el juego, que han generado un alud de bromas que han inundado Internet, convirtiendo el juego en una auténtica mofa. Todo esto viene a sumarse, además, al hecho de que la crítica tampoco ha recibido bien el resto del título, al que califica de una entrega menor que para nada está a la altura de los méritos de la trilogía original, y que parece conformarse con vivir de rentas cuando, en mi opinión, Bioware tenía aquí una ocasión excelente para lucirse y hacer algo, si no tan revolucionario como lo fue en su momento el primer Mass Effect, sí algo al menos distinto y mejor, en muchos de sus aspectos técnicos y jugarles. No ha sido el caso, por lo que parece, y aunque yo intentaré apreciarlo con ojos de recién llegado, es complicado no reírse cuando uno ve cosas como estas:

 

(créditos de vídeo: Beastgaming)

Bromas aparte, y ya por último, toca hablar de Destiny 2, aunque realmente no se sabe nada del juego más allá del teaser que Bungie ha publicado hace apenas unas horas, todo ello después de que se hubiera filtrado un póster promocional del título con la fecha de lanzamiento: 8 de septiembre. Así, tres años después del primer juego, verá la luz una secuela que realmente no sé muy bien cómo calificar en términos de hype. Yo me llevé una decepción monumental con el primer juego, porque me esperaba algo grandioso y me encontré con que solo las mecánicas jugables estaban a la altura de los creadores de Halo. Destiny era un juego bastante ramplón en cuanto a su oferta, al contenido, sobre todo por los escasos mapas y repetitivas misiones, y únicamente con los DLC que han ido saliendo a lo largo de estos tres años ha cogido la entidad que quizá debía haber tenido de lanzamiento.

Por lo tanto, la secuela tiene mucho, pero mucho, que mejorar, y para eso hace falta que en primer lugar el juego cumpla lo prometido hace tres años, y proporcione esa experiencia next-gen y online completa y compleja que desde luego Destiny 1 estaba muy lejos de ser. No sé bien el tiempo que habrán tenido los chicos de Bungie para desarrollar nuevos conceptos, pero de momento sí se sabe que todos los jugadores partirán desde el nivel 0, lo cual incumple una de las grandes promesas de la empresa con el lanzamiento del primer título, es decir, la posibilidad de ir creciendo con el personaje título tras título e incluso, más allá de las propias consolas. Habrá que esperar unos días para saber más sobre el juego, así que permaneced atentos, que se avecinan nuevas tormentas.

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