Para todos aquellos que no la conozcáis, Avatar: La leyenda de Aang (The Last Airbender, en la versión original), es una serie de animación de culto que la cadena Nickelodeon emitió entre 2005 y 2008, con un apabullante éxito de crítica y público. Con una maestría narrativa excepcional dentro del medio y una calidad de animación soberbia, la serie contaba la historia del pequeño Aang, elegido como reencarnación del Avatar o maestro dominador de los cuatro elementos (tierra, aire, fuego y agua), en un periodo de terribles y cruentas guerras entre cuatro naciones de un reino fantástico.

Como no podía ser de otro modo, la serie fue más allá de las fronteras de su propio medio y pronto fue convertida y versionada a multitud de otros, como cómics, películas o videojuegos. Dentro de estos últimos, la desarrolladora THQ se ocupó de adaptar cada una de las tres temporadas en una particular trilogía, que vio la luz en prácticamente todos los sistemas existentes en aquel momento (PC, PS2, Wii, Gamecube, Xbox, DS y PSP). Cada uno de aquellos títulos, llamados respectivamente La leyenda de Aang, La tierra ardiente y Dentro del infierno, trataban con bastante poca fortuna de recopilar momentos estelares de la serie y permitían a los jugadores tomar el papel no solo de Aang, sino de los fabulosos secundarios Sokka, Katara, Zuko, Toph, Iroh y un largo etcétera.

Sobre los juegos hay bastante poco que decir, en realidad, en cuanto a su alcance y recepción. Se nota que todos ellos se hicieron con prisas para rentabilizar el éxito de la serie, con una falta de inspiración notable en la mayoría de ellos en cuanto a diseño de niveles, originalidad y concepción. Únicamente el aspecto de las versiones más avanzadas (como la de Wii o Xbox) permitía un cell-shading que sí recordaba a la serie original a nivel visual, así como diseños de escenarios y personajes, sin olvidar diálogos sacados de la serie con los actores de doblaje original, que ayudaban a ambientar bastante bien cada título.

No obstante, y al margen de las penurias técnicas que los han hecho envejecer a todos casi tan mal como sus horrendas mecánicas, THQ cometió una serie de errores garrafales que literalmente traicionaron el espíritu original de la serie. Ya no es solo que comprimieran de manera algo chapucera los 20 capítulos de cada temporada en niveles de muy escasa duración con una estructura lineal, torpe y repetitiva; es que al elegir el género de la aventura de acción, se cargaron buena parte de los diálogos y situaciones cómicas de la serie, y sobre todo, colocaron a Aang y a compañía en la difícil tesitura de ir aniquilando, literalmente, a todo bicho viviente que nos encontrábamos en el camino. Es penoso ver a Aang, emblema del pacifismo y la filosofía de aprecio por todas las criaturas vivas, ir por esos escenarios pixelados arrasando con su bastón a todo lo que se mueve sin la menor misericordia.

Para alguien que ha disfrutado tanto de la serie como el que esto escribe, y que vivió con enorme emoción esos instantes finales donde el protagonista se debate entre el derecho a quitar o no otras vidas en pos de la paz mundial, verlo en forma de sprite repartiendo alegres mamporros exterminadores es sencillamente incomprensible e inaceptable. Es hasta cierto punto lógico pensar que en aquellos tiempos ni los sistemas ni el estado de desarrollo general de la industria permitieran quizá otra cosa, pero yo creo que sí existían herramientas para realizar un videojuego de calidad sin necesidad de entrar en ese terreno fácil del mamporro gratuito.

Sería interesante ver cómo este juego (o su continuación, la también alabada Leyenda de Korra), son convertidos en videojuegos a día de hoy. En mi opinión, una aventura de exploración, conversación e incluso con elementos rpg para el combate (uno en el que se tratara de esquivar y proteger, antes que en atacar y destruir), sería un formato mucho más adecuado: toma de decisiones, quick time events, puzzles… la lista de opciones es infinita, con la posibilidad técnica de reproducir casi a nivel 1:1 la calidad de la serie original, como ya ha demostrado el fenomenal Dragon Ball FighterZ. Eso sí, todo esto parece más un sueño trasnochado que una posibilidad real, dado que la resaca tanto de la primera parte como la segunda de la serie han pasado ya a mejor vida, por más que ahora se hable de una nueva adaptación en formato de imagen real por parte de Nickelodeon y Netflix (cómo no).

Sea como fuere, creo que es una lástima que, por el momento en el que fueron lanzados, las condiciones y la desarrolladora elegida para tal tarea, se perdiera la oportunidad de gozar en el mundo del videojuego con una historia tan fascinante y llena de matices, niveles de lectura y de disfrute, como la que nos ocupa. La leyenda de Aang es una de las mejores series de animación que se han creado en la historia del sector, con personajes sublimes y una filosofía realmente apropiada para todas las edades, y merecía sin duda una suerte mejor que esa amalgama de palos, coleccionables sin sentido y despropósitos que culminó, como no podía ser de otra manera, con la lamentable adaptación de la infame película que en 2010 tuvo a bien dirigir el señor M. Night Shyamalan, que en su momento nos deleitó con maravillas como El sexto sentido o El protegido, pero que por aquellas fechas andaba en una crisis monumental de la que me temo que anda todavía en vías de recuperación.

Si los videojuegos lanzados de la serie eran ya mediocres, la adaptación a videojuego de la película de Shyamalan es el auténtico horror de esta colección, el que todo fan de la serie debería hacer como que no existe (más o menos como hará con la versión de cine, supongo). De nuevo, tortas y más tortas en una ensalada de despropósitos con uno de los peores diseños de nivel que he visto en mucho tiempo, y sin el encanto que, por suerte para ellos, sí tienen estos juegos anteriores que, misterios de la vida, tienen ahora precios auténticamente de escándalo en los mercados de segunda mano (ahora mismo la versión de Wii de La leyenda de Aang puede alcanzar los 90 euros, dependiendo del vendedor). No creo que ni siquiera los más mitómanos de la serie puedan disfrutar de algo así, y mucho menos a un precio tan desorbitado.

(Créditos de vídeo: Cussan)