Desde hace unos años, se ha importado de Estados Unidos uno de esos eventos comerciales tan propios de allí, el Black Friday. El viernes del tercer fin de semana de noviembre, coincidiendo con las fechas de Acción de Gracias, los norteamericanos inician la campaña navideña y rebajan sus precios para lograr pasar de números rojos a negros (de ahí el nombre). Este superávit anual se ha convertido allí en una de sus tradiciones comerciales más potentes, ya que la práctica totalidad de las compras navideñas se concentra en esas pocas horas, y en España lleva camino de convertirse también en algo similar.

En lo que respecta a los videojuegos, y con la excepción de una Nintendo de la que nos ocuparemos más tarde, tanto Sony y Microsoft como las desarrolladoras third-parties se interesan por ofrecer packs y rebajas de títulos que han salido en fechas relativamente recientes a precios que pueden oscilar entre el 20% y el 50%. Lejos de resultar una pérdida económica importante, permite tanto a compañías como a los comercios en general dar salida a muchos de estos productos, que seguramente a precio completo lo tendrían un poco más complicado. Así, estos días se han visto ofertas realmente suculentas, como packs de PS4 Slim o Xbox One S a 250 euros con dos juegos, así como títulos recientes como Destiny 2, Assassin’s Creed Origins y un largo etcétera a un precio que rondaba los 30 euros.

Hay gente que, con esta época de rebajas en mente, aguarda a ciertos títulos para pagar un precio mucho más razonable por ellos. En mi caso, las dudas que me generaba Gran Turismo Sport ha hecho que aguardase para conseguir su edición especial en Amazon por 33 euros (46 euros menos que de salida), o FIFA 18 por 38 (31 euros menos que de lanzamiento). Me parecen dos grandes juegos, pero con este precio me parece mucho más ajustado, aunque entiendo que haya gente que no esté de acuerdo o que prefiera pagar precio completo de salida por diferentes motivos.

Lógicamente, ciertos títulos y consolas quedan fuera de estas rebajas por diferentes motivos. Xbox One X o PS4 Pro no se encuentran disponibles más que a precio completo, y juegos de ventas aseguradas y lanzamiento muy reciente, como Battlefront 2Call Of Duty WWII, apenas ha visto rebajado su precio más allá del riesgo de algún que otro comercio concreto, que generalmente no superará los quince o veinte euros (en el mejor de los casos).

¿Y Nintendo? Pues como siempre, la compañía japonesa va a su propio aire y es ajena a todo tipo de tendencias, modas o eventos de este tipo. No se han producido rebajas en prácticamente ningún comercio. Rebuscando en diferentes sitios he encontrado alguna rebaja de quince euros en el precio de Switch, así como de diez euros en algunos juegos, como Mario Oddisey o Mario Kart 8 Deluxe, pero salvo excepciones como Rayman Legends o Minecraft, que sí han recibido rebajas de una cierta importancia, el resto se mantiene más o menos igual que antes. Entiendo que esto se debe, principalmente, a la política de Nintendo de no rebajar como norma general sus juegos y consolas, para mantener su valor de mercado y ser “más justos” con los usuarios del día 1, algo que tiene toda su lógica y que por supuesto yo respeto plenamente.

Una última advertencia, aunque sé que los lectores de esta web son gente seria y concienciada: mucho cuidado con ciertas tiendas que, lejos de rebajar sus precios, ofrecen una política bastante cuestionable por la que han inflado el precio de ciertos productos en las últimas semanas y los “rebajan” ahora con la excusa de la locura del Black Friday. En muchos de estos casos he podido ver, con algo de vergüenza ajena, la verdad, que las pegatinas de los precios estaban superpuestas y permitían ver la maniobra sin necesidad de tener demasiado olfato de detective.