Dentro de las relaciones entre el cine y el videojuego, Star Wars es una referencia obligada por su importancia como uno de los iconos de la cultura pop más influyentes y seguidos de todos los tiempos. El inicio de este romance transmedia entre la franquicia galáctica y el ocio digital data de 1979, cuando Kenner creó el llamado Electronic Battle Command Game, un juego que constaba de una pequeña computadora básica, con un sencillo interfaz y un sistema de tarjetas para una especie de “hundir la flota” galáctica.

El primer videojuego como tal nace para la pleistocénica Atari 2600, y no es otro que la adaptación de El Imperio Contraataca (1982). No hay más que echar un vistazo a la pantalla que incluimos más abajo para que se nos salten los ojos de emoción o de pena (esos píxeles son del tamaño de un AT AT). La consola vería algunos juegos más de la saga antes de caer en el olvido, como Return of the Jedi: Death Star Battle, donde controlábamos al Halcón Milenario en la batalla de la Estrella de la Muerte, o Jedi Arena, un horror en el que supuestamente luchábamos con espadas láser. Todo, evidentemente, pasado por el tamiz pixelado de la época.

Para encontrar adaptaciones algo más dignas de la saga tenemos que irnos a la época de NES, ya a finales de los 80, cuando la industria hubo superado la enorme crisis de 1983 que a punto estuvo de terminar con ella. Las adaptaciones para 8 bits eran muy superiores en gráficos y posibilidades a las de Atari o los arcades de la época (recordad que no estamos haciendo un listado exhaustivo de todos los juegos, que son cientos, sino únicamente de los que nos parecen más significativos). NES conoció adaptaciones de las tres entregas de la saga de la mano de Domark, a la vez que una de Namco sobre la primera película. Se trata de juegos simpáticos y coloridos, donde controlamos a Luke o a naves espaciales en perspectiva lateral 2D sin grandes complicaciones gráficas.

Un salto evolutivo de tamaño gigantesco llegaría de la mano de la ya extinta Lucasarts, que en los años 90 creó auténticas obras maestras basadas en la franquicia de la fuerza. Con X-Wing (1993) y Tie Fighter (1994), ambos para PC, hizo avanzar el género de los arcades de vuelo a cotas impensables, a pesar de las enormes limitaciones técnicas del momento. La sensación de controlar los cazas de combate más emblemáticos de la saga era posible gracias al avance de las tarjetas gráficas y sonoras del momento, que reproducían fielmente los temas clásicos y los efectos sonoros más reconocidos, como el del zumbido de las naves al pasar junto a la nuestra. Por su parte, Rebel Assault, también de 1993 y que salió también para Mega CD, utilizaba una tecnología FMV con escenas que combinaban disparos en fotos estáticas o en vídeos pregrabados que le daban un fuerte realismo al juego, aunque lo limitaba mucho más que los otros juegos.

Por aquellos mismos años, Super Nintendo conocía una serie de adaptaciones de la trilogía original (Super Star WarsSuper Empire Estrikes Back y Super Return of the Jedi) de la mano de JVC, que año tras año fue superando su propio nivel de calidad. Estamos hablando de, posiblemente, las mejores adaptaciones que se han hecho hasta la fecha de la saga clásica, con unos niveles realmente difíciles que atraviesan todas y cada una de las zonas ya conocidas del universo creado por George Lucas, desde la nave de los moradores de las arenas, pasando por la estrella de la Muerte, los pantanos de Dagobah o el bosque de Endor. Para la ocasión, y dada la mayor potencia de la consola, JVC se empleó a fondo con el modo-7, que permitía una simulación tridimensional para escenas de naves espaciales, como las batallas de Hoth y la Estrella de la muerte, el desierto de Tatooine o las moto jets de Endor. Algo realmente espectacular que venía aderezado con la posibilidad de controlar, por primera vez, a otros personajes clásicos como Han Solo, Chewbacca, la princesa Leia e incluso a Wicket. Todo un clásico del que ahora se puede disfrutar en algunas tiendas online, como la de Wii.

Star Wars alcanzó en los videojuegos una presencia enorme en los años siguientes, donde llegó a publicarse mucho juego malo y oportunista y alguna que otra joya real, como Dark Forces (1995, PC), un FPS que seguía la estela de Doom para recrear un mundo en primera persona a los mandos de Kyle Katarn, un soldado renegado del imperio. Su secuela, Jedi Knight, donde Katarn descubre su inclinación a la fuerza y se hace un importante activo de las fuerzas rebeldes, está considerado uno de los juegos más importantes de la saga. En él podíamos, además de disparar en primera persona, controlar un sable láser y los poderes de la fuerza, alternando a una cámara en tercera persona cuando queríamos. Aunque no alcanza las cotas de espectacularidad de la tercera entrega (Jedi Knight II, 2002), es un punto de inflexión en la evolución de los juegos de la franquicia.

En el mundo de las consolas, hay dos referencias obligatorias antes de llegar al Episodio 1. Se trata de Shadows of the Empire y Rogue Squadron, ambos para Nintendo 64. El primero llegó en la primera oleada de juegos para la consola, y amplía los hechos transcurridos durante la segunda película a partir de la batalla de Hoth y la huida rebelde. En el juego controlamos a Dash Rendar, una especie de pseudo-Han Solo bastante mal disimulado que debe abrirse camino a lo largo y ancho de una serie de niveles bastante desiguales. Los más destacados son, con diferencia, aquellos en que controlamos el Snow Speeder en Hoth o la nave de Rendar, otro Halcón Milenario mal disimulado. Son las escenas de naves más espectaculares hasta la fecha (1996), que fueron ampliamente superadas en Rogue Squadron, obra de Level 5. Este juego, situado en diferentes momentos de la saga clásica, se dedica a recopilar escenas memorables de batallas espaciales, con un realismo, una potencia gráfica (a pesar de la niebla, como se puede apreciar en la imagen) y un magnífico control que hace vivir toda la épica de la saga.

Por aquel entonces llegó el infausto Episodio 1. Cuentan que Lucas se reunió con sus muchachos de Lucasarts para diseñar la mejor estrategia comercial de cara al sector del videojuego, y de esa reunión salió la idea de crear dos juegos, uno clásico de acción en tercera persona con el mismo título de la película (La amenaza fantasma) y otro de naves de carreras espaciales, tipo F-Zero, aprovechando la escena de la carrera de vainas que suponía el clímax del film (Star Wars Racer). Ninguno de los dos llegó a cuajar del todo, en especial el primero por culpa de un apartado técnico y un control lamentable, mientras que el segundo se quedó a medio camino, con grandes aciertos de ambientación y, por otro lado, un control algo desesperante que hacía que nuestra vaina se fuera a freír espárragos a las primeras de cambio. Aun así, tanto la versión de N64 como la de PC son bastante meritorias. Cabe señalar que hubo una excelente versión para recreativa que incluía una cabina con los controles similares a los de la cinta, y con un apartado técnico y jugable notablemente superior a los modelos de consola y PC.

 

El cambio de milenio siguió ofreciendo varias de arena y alguna suelta de cal: a los infaustos Jedi Power Battle, The Clone Wars, Bounty Hunter Star Wars Bombad Racing (un lamentable intento de Mario Kart con Star Wars) vino a ponerle remedio la tercera entrega de Dark ForcesJedi Knight II (vaya lío de números se trajeron con esta franquicia), y muy especialmente la que está considerada como mejor entrega de naves espaciales que se haya hecho jamás sobre la saga: Rogue Leader: Rogue Squadron II, para la entonces recién nacida Gamecube. Pocos juegos como aquel fueron capaces de demostrar todo el poder técnico de aquella consola, suponiendo además un salto enorme respecto de su predecesora, que ya era de por sí excelente. El nivel de dificultad se disparó por las nubes, pero al mismo tiempo la espectacularidad ganó a nivel exponencial, alcanzando en la batalla de la segunda estrella de la muerte o el bosque de Endor niveles de epicidad pocas veces alcanzados. Qué lejos quedaron, al ver aquellas imágenes tan soberbias en movimiento, los tiempos de Atari 2600.

Para los fans de la saga y amantes de los juegos retro, la recomendación de El rincón del Píxel es clara: no hay mejor versión de la saga clásica que la aparecida para Super NES por parte de JVC entre 1992 y 1994. Del mismo modo, nada mejor que la trilogía de Rogue Squadron para disfrutar de toda la excelencia de los combates de naves, si bien la tercera entrega, Rebel Strike, no llegue a la altura de la segunda parte, a nuestro juicio el mejor juego de Star Wars que se ha creado jamás.

Mañana, os ofreceremos la segunda entrega del reportaje, con los juegos más destacados de la saga entre 2002 y 2013. ¡Permaneced atentos!